El suelo es un recurso indispensable para la supervivencia del ser humano, pero también uno de los más amenazados. Las prácticas agrícolas actuales lo agotan de 9 a 80 veces más rápido que lo que tarda la naturaleza en reconstruirlo. Varios estudios han concluido que en menos de 50 años la capa de suelo cultivable en el mundo se agotará. El cultivo biointensivo aparece como una solución: permite producir alimentos suficientes para una dieta equilibrada en un espacio mínimo y sin prácticamente utilizar recursos externos al área de cultivo, a la vez que regenera el suelo hasta 60 veces más rápido que la naturaleza.

Primero, la definición. Según la Universidad Complutense de Madrid (UCM) el cultivo biointensivo es “un método de agricultura ecológica sustentable a pequeña escala enfocado al autoconsumo y a la minicomercialización, desarrollado con el fin de cultivar los alimentos necesarios para una dieta completa y nutritiva en el espacio más reducido posible, sin dependencia de ningún tipo de insumo externo”.

Prácticas de agricultura biointensiva Las Cañadas

El cultivo biointensivo de alimentos consigue un 81% más de cosecha que los métodos habituales y aumenta la fertilidad del suelo. Además, se adapta bien a las distintas zonas climáticas españolas y es beneficioso para la adaptación al cambio climático”. Estas conclusiones son resultado de una investigación impulsada por Amigos de la Tierra, con el apoyo de la Fundación Biodiversidad y del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, con la colaboración de maestros biointensivos experimentados y científicos expertos en suelo.

El estudio es fruto del análisis científico de 57 huertas biointensivas durante dos años y medio. En todas ellas se obtuvieron rendimientos positivos, una mejora de los suelos y una tendencia a la reducción de la necesidad de fertilizantes y agua.

Un 81% más de cosecha

Gracias al método biointensivo, en cada una de las tres principales regiones climáticas españolas se superó el valor promedio de los rendimientos apuntados en las estadísticas oficiales de España. Así, por término medio, en todos los cultivos y regiones, se obtuvo un 81% más de cosecha que los valores registrados oficialmente para la agricultura industrial convencional.

Reducción del consumo de agua en huertas biointensivas respecto de la agricultura habitual Amigos de la Tierra

“En el Estado Español los suelos se encuentran en situación de vulnerabilidad debido a la erosión, la desertificación y la pérdida de materia orgánica. Se suele considerar que los suelos de cultivo deberían contener al menos un 2% de materia orgánica, mientras que la media nacional apenas llega al 1%, con graves consecuencias en forma de degradación de sus características físicas y de fertilidad", recoge la introducción del informe.

Estos problemas se ven agravados por el cambio climático y unas prácticas agrícolas perjudiciales para el suelo, “como el monocultivo, el laboreo intensivo y el uso abusivo de fertilizantes químicos”, añade.

Los resultados de la investigación, que se prolongó hasta el pasado mes de diciembre, no dejan lugar a dudas: el cultivo biointensivo ha demostrado su impacto positivo sobre indicadores tales como el consumo de agua, el uso de fertilizantes, los rendimientos por unidad de terreno o la fertilidad.

“Tiene la particularidad de producir, en la propia huerta, material de alto contenido en carbono para, una vez compostado, alimentar al suelo”, destaca Amigos de la Tierra.

La aportación de enmiendas ecológicas adaptadas a las carencias de cada huerto, la selección cuidadosa de los cultivos y sus rotaciones y asociaciones, la agroecología biointensiva, junto con la preparación en profundidad del terreno, permite recuperar estructura y contenido en nutrientes de los suelos.

Herramienta contra el cambio climático

“En su conjunto, por su alta eficiencia en el uso de recursos naturales y su gran capacidad de regenerar suelos tiende rápidamente a unos niveles muy altos de sostenibilidad. Por eso es un aliado clave en la lucha contra la desertificación y el agotamiento de recursos, incluido el suelo, así como una herramienta de resiliencia frente al cambio climático”, subraya la ONG.

El aumento de materia orgánica registrado en todas las huertas (un 18% de media) es un “indicador importante de adaptación y resiliencia”. Esta regeneración de los suelos los convierte en “sumideros de carbono muy efectivos frente a la crisis climática, con un secuestro a lo largo del proyecto de carbono de 3,23 toneladas en los casi 2.000 metros cuadrados de tierra trabajados, lo que contrasta con las prácticas convencionales que originan su pérdida”, detalla el estudio.

Huerta biointensiva Iila.org

El consumo de agua fue un 22% menor que con las prácticas agrícolas habituales. Sobre los 8 cultivos estudiados, 7 redujeron su consumo de agua. Destacó el del tomate en Galicia con un 71% de reducción, seguido por el centeno en Madrid y la lechuga en Mallorca con 45% y 42%, respectivamente.

Amigos de la Tierra estima que la práctica del método biointensivo a largo de varios años podría alcanzar porcentajes mucho más elevados, llegando a un 70% de media de ahorro de agua.

Una característica del cultivo biointensivo de cultivo de alimentos a pequeña escala es la ‘autosuficiencia’: la producción de abono en la propia huerta es clave para alcanzar la sostenibilidad cercana al 100% de las huertas biointensivas una vez asentadas, sin prácticamente utilizar recursos externos.

Paliar la desertificación

“En un contexto de crisis climática y de recursos, el método biointensivo es uno de nuestros grandes aliados para paliar la desertificación de los suelos en España”, señala Andrés Muñoz, responsable de soberanía alimentaria de Amigos de la Tierra.

“No podemos olvidar que las prácticas agrícolas convencionales agotan el suelo de 9 a 80 veces más rápido que lo que tarda la naturaleza en reconstruirlo, mientras que el cultivo biointensivo mejora la salud del suelo, dotándolo de una buena estructura, de capacidad de almacenar agua y como sumidero de carbono, además de reducir drásticamente la necesidad de insumos externas como agua, fertilizantes o semillas”, concluye

Cultivo biointensivo hidroponia.mx

El método biointensivo se puede adaptarse a cualquier clima y se puede realizar con técnicas manuales y herramientas sencillas. El resultado es una agricultura ecológica que no solo produce alimentos nutritivos y orgánicos, sino también reconstruye y mejora la fertilidad del suelo, afirma la UCM.

“Brinda una solución a la seguridad alimentaria familiar y a la soberanía alimentaria frente a los grandes problemas que amenazan a los pueblos de todo el planeta: la contaminación y destrucción del medioambiente, el agotamiento de los recursos naturales, la dependencia de los combustibles fósiles y el cambio climático”, concluye la UCM.

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La agricultura biointensiva cuenta con el aval de la Organización de Naciones Unidas (ONU), que ya ha señalado en varias ocasiones que las cosechas orgánicas a menor escala son la mejor forma de alimentar al mundo”.

Informe sobre el cultivo biointensivo en España: https://www.tierra.org/wp-content/uploads/2021/12/Informe_Resultados_Cultivo_Biointensivo_def.pdf