Calentamiento global

Siete ciudades españolas para acelerar la adaptación climática

Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza, Sevilla, Vitoria y Valladolid, elegidas por la UE para implantar varios proyectos

Recreación de la nueva Avenida del Puerto de València

Recreación de la nueva Avenida del Puerto de València / Ayto de Valencia

Minerva Mínguez

Minerva Mínguez

Cien ciudades europeas, siete de ellas españolas, se prueban ante el desafío climático en los frentes de la movilidad, la energía, el urbanismo y la innovación. Gracias a la financiación comunitaria, que ha puesto sobre la mesa 360 millones de euros, podrán acceder a asesoramiento y proyectos piloto para avanzar hacia la neutralidad climática con el horizonte fijado en el año 2030. La misión de la Unión Europea, que así ha sido bautizada, permite la creación de redes de contactos, el intercambio de mejores prácticas entre las distintas urbes y apoyo para implicar a la ciudadanía en el objetivo. Aspecto este último decisivo, como destaca Vicente Inglada, secretario general de la Unión de Consumidores de la Comunitat Valenciana. «Sin la concienciación del ciudadano la tarea es casi imposible», señala.

València, Zaragoza, Madrid, Barcelona, Valladolid, Sevilla y Vitoria-Gasteiz son las urbes elegidas para adentrarse en esa transición hacia la plena sostenibilidad. Un camino compartido con metrópolis como Múnich, Roma, Atenas, Helsinki, Amsterdam, Estocolmo, Nantes, París, Riga o Lisboa, que buscan ser más seguras, inclusivas y resilientes. Pero no solo se persigue un modelo de ciudad menos contaminante y más confortable. El reto pasa también por mejorar la salud de la ciudadanía, con mayor innovación y tecnología para avanzar en el tratamiento contra el cáncer.

Bajando al terreno práctico, se traduce en tener ciudades conectadas a través de la digitalización para lograr, por ejemplo, rutas más eficientes en la recogida selectiva del vidrio y residuos soterrados. O el vaciado de los depósitos cuando estén saturados, impidiendo la acumulación de basuras en la calle. La implantación de contadores de agua inteligentes es otro ejemplo de eficiencia en la gestión de un recurso finito. Global Omnium y Telefónica Tech firmaron el año pasado un acuerdo para la adquisición e instalación de un total de 150.000 tarjetas SIM con tecnología Narrowband IoT (NB-IoT) para aumentar la potencia en la comunicación de datos de 450.000 contadores domésticos e industriales e instalarlas en el conjunto de España donde opera y presta sus servicios la compañía valenciana, beneficiando a más de 3 millones de clientes.

Bicis públicas en Madrid

Bicis públicas en Madrid / Ayto. de Madrid

Ciudades como Barcelona, València o Sevilla ya están apostando por medidas que faciliten la descarbonización, pero la misión climática 2030 permitirá multiplicar proyectos como la movilidad sostenible o la rehabilitación de vivienda. Todas las elegidas, además, deberán establecer Zonas de Bajas Emisiones, con restriciones a los vehículos más contaminantes y multas por los incumplimientos. Así lo contempla la Ley de Cambio Climático y Transición Energética de ámbito estatal. Una medida que afectará en toda España a 148 localidades.

La nueva normativa, impulsada por la ministra Teresa Ribera, establece que esos consistorios deberán introducir en la ordenación urbana medidas para reducir los gases de efecto invernadero procedente del tráfico rodado nunca más allá del año 2023.

Una València más verde y eficiente

En el caso de València, en la misión climática 2030 se busca la adaptación energética de las viviendas con fórmulas innovadoras a través de la empresa pública urbanizadora Aumsa, los servicios sociales o la Fundación Clima y Energía para impulsar esas intervenciones adaptándolas al nivel de renta. En cuanto a la generación de energía en los techos de los edificios públicos, la iniciativa ‘Requiem in Power’ convertirá al cementerio municipal en la planta urbana de mayor potencia de España con 2,8 MWats para autoconsumo municipal pero también ofrecera a los vecinos.

Madrid, 120 acciones

Madrid, por su parte, ha vertebrado su candidatura en el compromiso de reducir un 32,5 % de media el tiempo en los viajes en transporte público; la congestión de tráfico hasta un 10 %; un 65 % las emisiones de CO2 respecto a 1990 (lo que estableció en el acuerdo de la COP25), y un 50 % los fallecidos y víctimas graves en carretera. Un reto que espera conseguir con 120 acciones y 32 medidas, a pesar de que en su día se intentó revertir la apuesta del Madrid Central de la anterior alcaldesa Manuela Carmena.

Sevilla, más arbolado y tranvía

Sevilla, por ejemplo, ha planificado avanzar en mayores zonas de arbolado que amortigüen las elevadas temperaturas y generen entornos más amables. La ampliación del tranvía y el impulso de la zona norte de la ciudad se abordarán como proyectos de reurbanización con parámetros paisajísticos más saludables. La iniciativa Smart Accesibility, Tourists and Events permitirá también desarrollar un sistema geolocalizado y detallado de toda la ciudad que ofrecerá una radiografía de la accesibilidad en tiempo real, permitiendo la eliminación de barreras arquitectónicas.

Zaragoza, árboles y energía solar

En el caso de Zaragoza, la Comisión Europea ha reconocido el trabajo que viene desarrollando el Consistorio para alcanzar las emisiones cero en una década. Cuatro son los proyectos que quiere implementar: El Bosque de los Zaragozanos, los planes de rehabilitación de vivienda para mejorar su eficiencia energética, el transporte 100 % eléctrico, así como la implantación de fotovoltaicas en los barrios y polígonos.

Barcelona, más conectividad urbana

Barcelona, mientras, avanza en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Un primer informe anual de seguimiento de la Agenda 2030 correspondiente a 2021 muestra que el 56 % de las acciones van en la dirección correcta. No en vano, la ciudad condal ha sido elegida como la tercera entre las cincuenta ciudades smart más importantes del mundo, junto con Seúl, Nueva York, Pekín y Shanghái. Un reconomiciento conseguido gracias al transporte y las infraestructuras, la energía y la iluminación, la gestión y tecnología o la conectividad urbana. Aspecto este último que espera mejorar en la Misión UE.

Vitoria-Gasteiz pregunta a los vecinos

Vitoria-Gasteiz, por su parte, pondrá a disposición de los vecinos una encuesta que servirá para conocer cómo ve la ciudad y cómo le gustaría que fuera en el futuro. Previo a este proceso participativo, desde el servicio de Sostenibilidad, Clima y Energía se ha impulsado un trabajo interno con todos los departamentos, en el que se han recopilado más de 40 planes municipales con el objetivo de integrar todas estas estrategias sectoriales en esta nueva agenda.

Valladolid, distrito de energía positiva

En cuanto a Valladolid, su apuesta pasa por la rehabilitación sostenible e intervenciones integrales para la eficiencia energética, con la creación de al menos un distrito de energía positiva. Se trata de zonas urbanas con una emisión neta casi cero de CO2, encaminadas a la producción de excedentes anuales de energía renovable local. Es decir, que generan más energía de la que consumen y comparten ese excedente.

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ENTREVISTA. DÉBORA DOMINGO. Vicerrectora de la Universitat Politècnica de València.

"Hay una voluntad política para hacer más saludables las ciudades"

Débora Domingo

Débora Domingo / Levante

La vicerrectora de Desarrollo Sostenible de los Campus de la Universitat Politècnica de Valencia señala que las urbes cambian con políticas que responden a las necesidades de sus habitantes.

¿Qué papel juega la Universitat Politècnica de València en la misión de la Unión Europea para alcanzar la neutralidad climática?

Un papel fundamental. La UPV tiene una red de cátedras de empresa que luchan por el cambio climático y están vinculadas a administraciones públicas . No obstante, este trabajo previo de las cátedras se intensifica cuando la UPV decide institucionalmente plantearse el reto de ser la primera universidad española certificada climáticamente neutra, hace un año, con un posicionamiento firme como «Living Lab» (un banco de pruebas reales, donde se desarrollan y prueban prototipos tecnológicos para la mejora del bienestar ciudadano y que tendrán una efectividad real y probada).

¿La neutralidad climática es una entelequia?

No, es una forma de marcarse un objetivo. Si no medimos la huella de carbono, si no cuantificamos las emisiones de CO2, no podemos aplicar políticas de reducción y no tiene sentido tampoco acabar compensando. La neutralidad climática es la meta que alcanzaremos si seguimos un determinado proceso, y en ese proceso reside el verdadero interés de ser cada vez más sostenibles.

Las voces ambientalistas más críticas dicen que el desarrollo nunca puede ser sostenible.

Porque anteponen el beneficio económico a todo lo demás. La sostenibilidad tiene tres patas, que son social, medioambiental y económica. Perseguir solamente el crecimiento económico puede solucionar los problemas del momento, pero hipoteca y aumenta exponencialmente los problemas del futuro.

¿Las universidades son los laboratorios donde probar las políticas públicas que podrán aplicarse después en materia de innovación?

Las universidades son perfectos «sandbox» donde ensayar políticas e iniciativas susceptibles de ser replicadas en comunidades más grandes y variadas como las ciudades. La UPV además posee todo el conocimiento tecnológico que posibilita la investigación y la innovación, y por lo tanto se posiciona como una institución perfecta en materia de transferencia de conocimiento. Ese es el espíritu del «Living Lab UPV» que subyace en el binomio universidad-ciudad.

¿Qué han de hacer las ciudades para transformarse? ¿Es una cuestión política o ciudadana?

Las ciudades se transforman con políticas que responden a las necesidades de sus habitantes, y los políticos tienen que proyectar un mejor futuro para la ciudad. Se trata de una cuestión política y ciudadana. Gracias a los movimientos vecinales de los años 70, València cuenta hoy con un parque natural en El Saler o con un parque en el río Turia. Se pudo hacer política gracias a la ciudadanía. En la actualidad, hay voluntad política de transformar las ciudades para hacerlas más saludables y sostenibles, y ello pasa por muchos factores, pero en el ámbito del urbanismo, hablamos de movilidad, de calidad del espacio público, de infraestructura verde y biodiversidad.

Europa está dando pasos muy decididos hacia la descarbonización. ¿Es suficiente?

Los pasos de Europa son necesarios, pero se debe avanzar más. Todos los expertos indican que ya llegamos tarde a las consecuencias nocivas del cambio climático y que deberían implementarse más medidas, más efectivas y más rápidas. El tema es complejo y requiere de acuerdos, así es que todo lo conseguido es positivo y hay que seguir sumando.

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Contacto de la sección de Medio Ambiente: crisisclimatica@prensaiberica.es