Tecnología y ciencia al servicio de la salud de mares y océanos

La jornada sobre sostenibilidad centró su primera mesa redonda en los ecosistemas marinos y las principales estrategias para su preservación

Imagen de la primera mesa redonda, con Macarena Segarra, directora de TRESERRES como moderadora; Gabriel Soler, director del Instituto de Ecología Litoral; Silvia Antón, cofundadora de Mediterranean Algae y César Pérez, director del Mediterráneo de la Asociación Chelonia.

Imagen de la primera mesa redonda, con Macarena Segarra, directora de TRESERRES como moderadora; Gabriel Soler, director del Instituto de Ecología Litoral; Silvia Antón, cofundadora de Mediterranean Algae y César Pérez, director del Mediterráneo de la Asociación Chelonia. / JOSE NAVARRO

Estefanía P. Jaime

Estefanía P. Jaime

Los mares y océanos son vitales para el equilibrio de la vida en la Tierra. Cubren aproximadamente el 70% de la superficie terrestre, lo que no solo define la geografía de nuestro planeta, sino que también influye en todos los aspectos de la humanidad. Dada su importancia, la primera mesa redonda del Foro Medio Ambiente Sostenible centró toda su atención en su cuidado y preservación.

Situación del litoral alicantino

Así, Macarena Segarra -consultora de Sostenibilidad, auditora y directora de TRESERRES, y moderadora de las mesas del foro- entró directa en materia, preguntando a Gabriel Soler, director del Instituto de Ecología Litoral, sobre el estado ambiental actual de la costa alicantina.

 En su intervención, Soler destacó el vínculo especial que tenemos en la zona del Levante con el mar y señaló que «desde el Instituto de Ecología Litoral, llevamos 35 años trabajando e investigando el medio marino, y puedo decir que, en general, la calidad de las aguas costeras del litoral de Alicante es buena». Soler explicó que esta afirmación se basa en dos programas de trabajo de larga trayectoria. El primero es la «Red de Control Costero», que realiza un análisis mensual de las aguas de toda la provincia de Alicante. Este programa permite obtener datos continuos sobre los parámetros físico-químicos y biológicos del agua, confirmando que, en general, las aguas de la provincia son oligotróficas, es decir, ricas en oxígeno y con baja concentración de nutrientes.

El segundo programa, según Soler, se centra en el «seguimiento de las praderas de Posidonia Oceánica», un ecosistema vital para el medio marino. «Disponemos de datos de más de 25 años sobre estas praderas, y hemos observado que la mayoría de ellas se encuentra en un estado estable o incluso en expansión», comentó. Por lo que, a pesar de ciertos retrocesos debido al fondeo intensivo de embarcaciones de recreo, las praderas de Posidonia en Alicante gozan de una salud bastante aceptable. «Estas praderas son fundamentales porque actúan como un ecosistema clímax en el Mediterráneo, proporcionando hábitats para numerosas especies, estabilizando la costa, y contribuyendo a la transparencia de las aguas».

Soler también abordó los impactos ambientales más significativos que afectan a estos ecosistemas marinos como el fondeo intensivo, la contaminación y el cambio climático. «No obstante, es indudable que los vertidos, especialmente en países menos desarrollados, son el peor impacto ambiental de nuestros mares y océanos», comentó. «Estos vertidos incluyen aguas sin depurar, residuos sólidos, plásticos y otros contaminantes que afectan gravemente la calidad del medio marino».

Ante estos desafíos, Gabriel Soler enfatizó en la necesidad de invertir en investigación científica y trasladar sus resultados al ámbito legislativo para promulgar normativas más efectivas. «La gestión ecosistémica de los sistemas costeros debe ser prioritaria, asegurando que la actividad económica no comprometa la salud de nuestros ecosistemas naturales», afirmó. 

Las algas, un gran aliado

Silvia Antón, cofundadora de Mediterranean Algae, aprovechó su turno para presentar su innovadora empresa y su enfoque hacia la protección del medio marino. Esta compañía se dedica a la biorremediación de aguas marinas mediante el cultivo de algas, una iniciativa que surge de una profunda preocupación por el estado de nuestros océanos y mares. Y es que, la idea de fundar Mediterranean Algae nació de la observación de que, en países con costas como el nuestro, el potencial de las algas no estaba siendo aprovechado ni valorado como en otras partes del mundo, tal y como explicó Antón. «Uno de nuestros fundadores, tras un viaje a Asia, se dio cuenta de la importancia de las algas tanto desde un punto de vista económico como ecológico, y por eso decidimos traer esa visión a España».

Antón describió cómo, junto a sus socios Yago, Guille y Alejandro, decidieron emprender un proyecto que combina su conocimiento en oceanografía marina con la biotecnología para desarrollar un sistema de cultivo de algas en recirculación, que minimiza la dependencia del mar y utiliza nutrientes residuales de forma eficiente. «Las algas, al ser organismos fotosintéticos, capturan CO2₂ y nutrientes como nitrógeno y fósforo del medio ambiente». Este proceso permite obtener biomasa y compuestos bioactivos de alto valor para alimentación, cosmética y nutracéuticos, y también ayuda a biorremediar el entorno marítimo. «Nuestra tecnología se basa en un proceso de economía circular en el que convertimos residuos en recursos», concluyó.

Sostenibilidad y conservación de especies

Por su parte, César Pérez, director del Mediterráneo de la Asociación Chelonia, ofreció una visión profunda sobre el impacto de sus iniciativas en la conservación de los ecosistemas marinos. «Nuestra historia comenzó en 1997, en la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Complutense de Madrid, cuando un grupo de amigos, unidos por una profunda preocupación por el medio ambiente, decidimos fundar la Asociación Chelonia», relató Pérez, reflejando el origen humilde pero ambicioso de la organización. «Lo que comenzó como una conversación en un bar se convirtió en una misión compartida para hacer algo positivo por la conservación del medio ambiente».

Pérez destacó cómo, en estos 27 años, Chelonia ha evolucionado a una organización internacional con una trayectoria impresionante, desarrollando programas de sostenibilidad y conservación en diferentes partes del mundo. «Hemos trabajado en proyectos tan diversos como la protección del cocodrilo del Orinoco o la conservación de la tortuga boba en el Mediterráneo».

Precisamente, uno de los proyectos más significativos mencionados por César Pérez fue el Programa de Conservación de la Tortuga Boba, en el que Chelonia ha colaborado desde 2015 con una importante institución estadounidense. «Este proyecto es un ejemplo de cómo la conservación requiere un enfoque integral, que va más allá de nuestras costas para incluir el ecosistema marino en su totalidad», explicó. «Nuestro trabajo incluye encuestas, colaboración con pescadores y el desarrollo de sistemas de exclusión para evitar que las tortugas queden atrapadas en redes de pesca».  

Para finalizar, el experto también habló sobre Mares Circulares, un proyecto iniciado en 2018 con el apoyo de Coca-Cola que se centra en la economía circular y la sensibilización ambiental. «Mares Circulares no solo se enfoca en la limpieza de playas, sino que se basa en tres pilares fundamentales: la actuación urgente, la labor científica, y la sensibilización y educación a través de charlas y actividades educativas», tal y como señaló Pérez. Con la participación de más de 5.000 voluntarios, han realizado un exhaustivo monitoreo de los residuos recogidos en nuestras costas -de los que destaca colillas y bastoncillos de algodón como los más preocupantes-, compartiendo estos datos con el Ministerio de Medio Ambiente.