¿Está Alicante preparada para afrontar el cambio climático?
Son muy pocos los municipios alicantinos que han avanzado realmente en los compromisos recogidos en el Pacto de las Alcaldías por el Clima y la Energía y que se han preocupado realmente por afrontar el desafío climático y su impacto en el medio ambiente y en la salud de las personas

El Parque La Marjal de Alicante es un modelo de aplicación de soluciones basadas en la naturaleza orientadas a la prevención de riesgos asociados al cambio climático, en este caso de lluvias torrenciales, simulando un humedal que recoge hasta 45.000 metros cúbicos de agua. / INFORMACIÓN
El tórrido mes de julio que estamos viviendo en la práctica totalidad de Alicante, con los termómetros disparados hasta casi los 40 grados día tras día, con noches tropicales que se suceden sin tregua y con lluvias intensas inusuales en esta época del año, nos hace preguntarnos si nuestra provincia está preparada o está preparándose con garantías para el cambio climático.
La respuesta puede resumirse en “no lo hemos visto venir a pesar de los signos de alarma” o, desde un punto de vista más optimista, en “aún nos queda mucho por hacer aunque algo, muy tímidamente, hemos avanzado”. Resumiendo, son pocos los municipios alicantinos que llevan años preocupándose realmente por las consecuencias del desafío climático, más allá de acciones puntuales, y su impacto en el medio ambiente y en la salud de las personas.
El cambio climático es una realidad que la provincia debe enfrentar y que ha llevado a un aumento en la ocurrencia de eventos climáticos adversos como olas de calor intensas, inundaciones, sequías prolongadas y un ascenso del nivel del mar Mediterráneo, con las consiguientes repercusiones en nuestro territorio.
En este contexto, es primordial no solo centrarse en la mitigación, sino también en la adaptación. Esta visión está alineada con el Pacto de Alcaldías sobre el Clima y la Energía, que destaca la importancia de las acciones locales en la lucha contra el calentamiento global.

La mejora de la infraestructura verde y azul, como son los tramos urbanos de ríos, es una estrategia que busca gestionar los recursos hídricos y el entorno urbano de manera sostenible, utilizando elementos naturales y seminaturales para mejorar la calidad de vida y la resiliencia de los municipios. / INFORMACIÓN
El Pacto de los Alcaldes de la UE por el Clima y la Energía surgió en 2008 para conectar la acción a nivel local con las iniciativas europeas en esta materia. Reúne por tanto a miles de gobiernos locales que quieren garantizar un futuro mejor para su ciudadanía, ya que al unirse a la iniciativa se comprometen voluntariamente a implantar los objetivos en materia de clima y energía de la UE.
En sus inicios, su éxito superó enseguida todas las expectativas, pero poco a poco este movimiento se fue desinflando, ya que los compromisos no se terminaron de materializar, al menos en el caso de las administraciones locales alicantinas y en este marco del Pacto de Alcaldías, ya que algunas localidades sí han avanzado en otros planes o programas en el ámbito de la sostenibilidad. De los 129 municipios de Alicante que se adhirieron al mencionado pacto entre 2010 y 2015, y que representaban más del 90 % de la totalidad, solo una decena continúan renovando dichos compromisos.
Volviendo a ese primer Pacto de los Alcaldes, en una evolución desde 2016 los signatarios del Nuevo Pacto de las Alcaldías por el Clima y la Energía ampliaron su enfoque para incluir no solo medidas de mitigación, sino también estrategias de adaptación al cambio climático y monitoreo constante.
Los PACES (Planes de Acción por el Clima y la Energía Sostenibles), que redacta y ejecuta Grupo Silvoturismo, incluyen medidas concretas de mitigación y de adaptación, proponiendo un conjunto de acciones para fortalecer la resiliencia del municipio
Para ello debían de redactar Planes de Acción para el Clima y la Energía Sostenible (PACES), pero lo cierto es que solo 47 municipios los redactaron alineándose con ese renovado Pacto y con el compromiso de reducción de emisiones de CO2 en un mínimo del 40 % para 2030 e incluyeron llevar a cabo también medidas de adaptación.
Por su parte, tal como recoge La Ley 6/2022, de 5 de diciembre, de la Generalitat, del cambio climático y la transición ecológica de la Comunitat Valenciana, el Consell se compromete a fomentar la adhesión de los municipios de la Comunitat Valenciana al Pacto de Alcaldes y Alcaldesas por el Clima, así como que se comprometen en la elaboración de los PACES, de acuerdo con la metodología adoptada en el ámbito de la Unión Clima y la Energía impulsado por la Comisión Europea.
Ayudas para los municipios
En este sentido, anualmente el Consell convoca ayudas para la elaboración y actualización de los PACES y para su ejecución dirigidas a los Ayuntamientos. Una vía de financiación que no todos los municipios han sabido aprovechar y cuya tramitación gestiona Grupo Silvoturismo para los entes locales.
De forma paralela, la Agencia Provincial de la Energía de Alicante, actuando como coordinadora para el Pacto de Alcaldías por el Clima y la Energía en la provincia, ha brindado asesoramiento y apoyo a los municipios, promoviendo la elaboración de los PACES. Esta iniciativa busca motivar a los Consistorios a unirse al Pacto y continuar con esfuerzos dirigidos a reducir el consumo energético y las emisiones de CO2 más allá de 2020, año en el que finalizaban los anteriores Planes de Acción de Energía Sostenible.

Los bosques urbanos contribuyen a mejorar el aire, la biodiversidad, la regulación de la temperatura y el bienestar de las personas. El aumento de zonas verdes cercanas a núcleos urbanos con reforestaciones también ayuda a combatir el cambio climático, como ésta realizada por Silvoturismo en Sax. / INFORMACIÓN
De esos 47 ayuntamientos que redactaron PACES, apenas una decena han renovado su compromiso a fecha de hoy para adaptar sus territorios al cambio climático hasta 2050, tal como recoge la plataforma oficial del pacto. Entre ellos se encuentran curiosamente municipios pequeños como Benitachell, Busot, Castalla, Gata de Gorgos, Hondón de las Nieves, Los Montesinos, Relleu, Sax, Tormos y recientemente Dénia, cuyo PACES acaba de redactar Grupo Silvoturismo a través de su división de consultoría ambiental, Ecosilvo.
Mitigar el impacto del cambio climático
Si bien es cierto que los ayuntamientos de la provincia han realizado acciones puntuales para mitigar el impacto del cambio climático, no han seguido de forma rigurosa los pasos que marca el Pacto de Alcaldías. En esta línea sí que podemos encontrar ejemplos de parques inundables, fachadas y cubiertas verdes en edificios, creación de zonas de sombra y de corredores verdes, proyectos de fomento de la biodiversidad… Pero estas medidas son exiguas para afrontar con garantías la crisis climática.
El objetivo de los PACES es tener una herramienta municipal que describa el camino a seguir para conseguir los compromisos adquiridos con el Pacto de Alcaldías. Para ello es fundamental conocer la realidad actual del lugar teniendo un inventario claro de las emisiones de gases de efecto invernadero producidas, evaluar los posibles impactos derivados del cambio climático en el territorio y proponer un plan para combatir, mitigar y reducir estos efectos. Para ello, los consultores ambientales de Grupo Silvoturismo realizan los siguientes pasos:
• Descripción y caracterización del municipio o grupo de municipios
Análisis del territorio y su contexto económico, social y ambiental.
• Inventario de emisiones y diagnóstico energético
Contabilizando las emisiones de gases de efecto invernadero provocadas, sus principales fuentes y análisis del consumo energético del municipio.
• Evaluación de la vulnerabilidad y de los riesgos asociados al cambio climático
Simulación de los escenarios de cambio climático y evaluación de los impactos provocados.
• Definición de un Plan de Acción
Desarrollo de una serie de acciones priorizadas para el territorio para la lucha frente al cambio climático, mitigación y adaptación.
En las acciones de mitigación se sitúan la implantación de energías renovables, la mejora de la eficiencia energética y el fomento de la movilidad sostenible con el objetivo de reducir las emisiones derivadas del transporte dentro del municipio.

Los hoteles de insectos sirven como refugio para polinizadores y ayudan a combatir el cambio climático al promover la biodiversidad y el control biológico de plagas. / INFORMACIÓN
En las acciones de adaptación encontramos soluciones para paliar las consecuencias del calentamiento global:
- Apertura de refugios climáticos, espacios abiertos al uso público, cubiertos o al aire libre que, sin perder su función original, ofrecen unas condiciones ambientales confortables en periodos de calor excesivo.
- Aplicación de soluciones basadas en la naturaleza orientadas a la prevención de riesgos asociados al cambio climático. Se trata de utilizar la naturaleza para resolver problemas, en lugar de depender exclusivamente de infraestructuras grises (artificiales).
- Intervenciones en espacios públicos orientadas a atenuar el efecto isla de calor urbano, como es el sombreado natural o artificial de calles y plazas, la reducción de la impermeabilidad del suelo, la captación de pluviales, la creación de microclimas con láminas de agua o la aplicación de soluciones bioclimáticas, entre otros.
- Incremento de la biodiversidad urbana y mejora de los hábitats para la vida silvestre, que incluye el aumento de zonas verdes urbanas y mejora de hábitats, jardines verticales, cubiertas verdes, restauración de zonas húmedas, hábitats para polinizadores y presencia de vegetación adecuada en parques, jardines y alcorques, así como la instalación de comederos y cajas nido.
- Mejora de la infraestructura urbana verde y azul, una estrategia que busca gestionar los recursos hídricos y el entorno urbano de manera sostenible, utilizando elementos naturales y seminaturales para mejorar la calidad de vida y la resiliencia de las ciudades. Engloba la restauración de tramos urbanos de ríos, zonas inundables para hacer frente en las avenidas extremas y la mejora de la conectividad natural.

El sombreado artificial de calles y plazas ayuda a atenuar el efecto isla de calor urbano, en este caso en el marco del proyecto Ruta Alquibla de Bigastro, ejecutado por Silvoturismo, y que conecta espacios urbanos con la naturaleza. / INFORMACIÓN
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