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Cambiar tu dieta puede ayudar a salvar el mundo del calentamiento global

La mitad de la población mundial debería modificar su alimentación para no superar el umbral crítico de los 2ºC

Los sistemas alimentarios mundiales generan más de un tercio de todas las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero.

Los sistemas alimentarios mundiales generan más de un tercio de todas las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero. / Pixabay

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Ramón Díaz

Ramón Díaz

Las festividades de la Navidad y los excesos gastronómicos que a menudo las acompañan suelen traer consigo, en el nuevo año, una sensación de culpa y una lista de propósitos para comer mejor. Sin embargo, lo que para muchos es un objetivo personal de salud, se revela ahora como una necesidad urgente para la salud del planeta.

Según una investigación de la Universidad de British Columbia, prácticamente la mitad de la población mundial debe modificar su alimentación para que el calentamiento global no supere el umbral crítico de los 2°C. Los hallazgos, publicados en la revista ‘Environmental Research: Food Systems’, subrayan el peso colosal de los sistemas alimentarios en la crisis climática y trazan un mapa de las responsabilidades y los cambios necesarios.

La investigación, dirigida por Juan Diego Martínez, analizó datos de 112 países, que suman el 99% de las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la alimentación. El equipo dividió a la población de cada nación en diez grupos según sus ingresos y calculó un presupuesto personal de emisiones alimentarias. Este cálculo combinó las emisiones derivadas del consumo, la producción global y las cadenas de suministro, comparándolas después con el límite total que el mundo puede permitirse si quiere mantenerse por debajo de ese aumento de temperatura de 2ºC.

Necesidad universal de actuar

El resultado es contundente: al menos el 44% de las personas necesita alterar su dieta para cumplir con ese presupuesto. "Y ese número es conservador, porque usamos datos de 2012", advierte Martínez. "Desde entonces, las emisiones y la población mundial han aumentado. Mirando hacia 2050, encontramos que el 90% de nosotros tendremos que estar comiendo de manera diferente", añade.

Un estudio señala que la mitad de la población mundial debería modificar sus hábitos alimentarios.

Un estudio señala que la mitad de la población mundial debería modificar sus hábitos alimentarios. / Pixabay

El trabajo arroja luz sobre una distribución desigual de la responsabilidad, pero también sobre la necesidad universal de actuar. Se descubrió que el 15% de las personas que más emiten –los más ricos en países con altas emisiones, como Brasil, Australia o la República Centroafricana– son responsables del 30% del total de las emisiones alimentarias, una cifra equivalente a la contribución de la mitad más pobre de la población mundial.

No obstante, el problema trasciende a ese grupo privilegiado. La magnitud del desafío es tal que no basta con que solo los mayores emisores reduzcan su huella. "En Canadá, los diez grupos de ingresos están por encima del límite", señala el investigador. Esto explica por qué, a nivel global, es necesario que la mitad, y no solo una minoría, modifique sus hábitos.

Eliminar el consumo de vacuno

Ante la pregunta de por qué centrarse en la dieta en lugar de en otras acciones, como volar menos, la respuesta del estudio es clara: los sistemas alimentarios mundiales generan más de un tercio de todas las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero. Martínez reconoce que los debates sobre reducir los vuelos, conducir vehículos eléctricos o consumir menos bienes de lujo son válidos y necesarios.

"Sin embargo, las emisiones de los alimentos no son solo un problema para los más ricos: todos necesitamos comer, por lo que todos podemos hacer un cambio", explica. Y es que para quienes tienen un estilo de vida de alta huella de carbono, la solución no es elegir una cosa u otra. "Para las personas que viajan con frecuencia y comen mucha carne de res, no es una cuestión de una cosa o la otra: intenten reducir ambas".

Algunos expertos aconsejan reducir o eliminar el consumo de carne de vacuno.

Algunos expertos aconsejan reducir o eliminar el consumo de carne de vacuno. / Pixabay

En cuanto a los cambios concretos, el experto propone dos acciones directas y poderosas. La primera es consumir solo lo necesario y aprovechar al máximo los alimentos. "Menos comida desperdiciada significa menos emisiones, menos cocción y más sobras fáciles y sabrosas", afirma. La segunda, y quizás la más impactante, es reducir o eliminar el consumo de carne de vacuno.

‘Vote con su tenedor’

Los datos del estudio son ilustrativos: el 43% de las emisiones alimentarias del ciudadano promedio en Canadá provienen únicamente de la carne de vacuno. Martínez, que creció en América Latina, conoce bien la fuerza de la tradición cultural en torno a este alimento. "Entiendo lo mucho que se pide esto. Pero ya no podemos negar los datos", sostiene.

El investigador recuerda que, si se hubieran cumplido los acuerdos del Protocolo de Kioto, el margen sería mayor, pero la inacción pasada nos sitúa en un punto en el que la reducción de las emisiones de la comida es ya ineludible para evitar lo peor del cambio climático.

Consumir solo lo necesario y aprovechar al máximo los alimentos es el consejo de los investigadores.

Consumir solo lo necesario y aprovechar al máximo los alimentos es el consejo de los investigadores. / Pixabay

Más allá del plato individual, el estudio sugiere una vía de acción colectiva: la presión política a través del consumo. "‘Vote con su tenedor’. Este es un primer paso para exigir un cambio a sus líderes políticos", propone Martínez. Y añade: "Cuanto más hablemos de nuestros propios cambios dietéticos y de lo que nos importa, más los políticos comenzarán a preocuparse por políticas que generen cambios positivos en nuestros sistemas alimentarios".

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