Recuperación
El oso pardo regresa a Zamora y Ourense por primera vez en 150 años
Un estudio documenta la cada vez mayor presencia de la especie en estos territorios y en León

Un oso pardo otea el horizonte desde un peñasco en la cordillera Cantábrica / Europa Press
El oso pardo ha regresado a zonas del noroeste peninsular donde hacía 150 años que había desaparecido, según pone de manifiesto un estudio elaborado por un grupo de investigadores, que han recogido hasta 85 citas de esta especie entre 2012 y 2025 en dichas áreas. Son zonas donde el oso pardo no había sido visto desde el siglo XIX: La Carballeda y Sanabria (Zamora) y La Cabrera (León), así como zonas limítrofes de Ourense.
Según el estudio publicado en la revista Quercus por un grupo de investigadores encabezados por Carlos Javier Durá-Alemany, del CSIC, los datos recogidos evidencian la expansión del oso pardo hacia esa parte de la Península, lo que ofrece perspectivas alentadoras para la recuperación de esta especie, muy amenazada.
De hecho, el oso pardo está catalogado como en peligro de extinción y en España su población es de 400 ejemplares, incluyendo la zona de la cordillera Cantábrica y el reducto de los Pirineos.
Los datos recopilados proceden de observaciones directas, huellas verificadas, daños en colmenares, fototrampeo y testimonios de vecinos y agentes medioambientales.

Un ejemplar de oso pardo en la cordillera Cantábrica / Fundación Oso Pardo
Una de las zonas donde ha sido detectado es La Cabrera y las sierras limítrofes de la Maragatería o La Carballeda, donde el equipo ha constatado la recolonización del oso tras casi dos siglos.
Zamora y Galicia
Los investigadores empezaron a recopilar información en 2013, cuando detectaron la primera cita en Vega del Castillo, en la parte zamorana.
Muchas de estas nuevas citas se concentran en Valdavido, Truchillas, Encinedo o Saceda -en el caso de León- y en municipios de La Carballeda y Sanabria -en Zamora-, lo que sugiere que la presencia del oso es ya estable y no meramente esporádica.
En concreto, en la provincia de Zamora se han recopilado avistamientos en gran parte del cinturón montañoso noroccidental. Algunas citas se concentran en la Sierra Segundera (zona de Peña de Trevinca o masas forestales más bajas) o en los colmenares de la zona de Muelas de los Caballeros y Vega del Castillo, para este último, donde ya se registraron osos a mediados del siglo XIX.

Mapa de la zona estudiada y localización de citas / Revista Quercus
Para Galicia, la mayoría de los datos corresponden a zonas próximas a Peña Trevinca y los Montes de Invernadeiro.
“Consecuencias positivas”
Para Durá, “que haya osos en un territorio puede traer consigo varias consecuencias positivas, tanto ecológicas como para el desarrollo económico. Desde un punto de vista ambiental, los osos son dispersadores de semillas, lo que contribuye a la regeneración natural y a la diversidad de los bosques. Económicamente, pueden impulsar la comercialización de productos locales asociados a la presencia de un mamífero tan conocido”.
El investigador ha destacado que territorios como Somiedo ya funcionan como «territorios oseros» que dinamizan las economías rurales y considera que Cabrera podría seguir un camino similar.
Respecto a la convivencia con las actividades tradicionales, Durá ha reconocido a EfeVerde que «hay muchas incursiones del oso en colmenares», pero apuesta por la instalación de pastores eléctricos para favorecer la tolerancia.

Evolución del número de citas en las provincias estudiadas / Revista Quercus
«En la Cabrera hay incluso empresas que comercializan miel con el marchamo de calidad de proceder de colmenas visitadas ocasionalmente por el oso, siempre protegidas para evitar daños», ha explicado, y ha insistido en que la educación ambiental es esencial.
«Hay que trasladar mucha pedagogía para que la gente sepa que el oso no tiene una incidencia negativa en otros sectores económicos. Si alguien se encuentra con un oso, debe quedarse quieto, no hacer aspavientos ni gritar y seguir las recomendaciones de las entidades especializadas», ha señalado.
Esta expansión exige más protección
Además, el investigador ha recordado que la llegada del oso a estos territorios tiene consecuencias legales derivadas de su estatus europeo: «Es importante mencionar su inclusión en la Red Natura 2000. La presencia del oso obliga a revisar estos espacios y proteger hábitats donde lleva 150 o 200 años desaparecido», ha indicado.
El estudio concluye que territorios como la Cabrera, La Carballeda, Sanabria y el Teleno deben considerarse áreas estratégicas para el plantígrado y que Castilla y León debería avanzar en su incorporación o ampliación dentro de la Red Natura 2000.
«Estamos ante el renacer de una especie prioritaria para Europa, que estuvo a punto de desaparecer en los años 70 con apenas 40 individuos. Su regreso a estos territorios debería ser motivo de orgullo», ha insistido.
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