Investigación
Alga asiática: descubren la asombrosa multiplicación de los clones de esta especie invasora en España
Científicos malagueños confirman que puede producir más de 500.000 nuevos individuos por metro cuadrado sobre las praderas de posidonia

Acumulación de alga asiática en las costas gaditanas / Efe
El alga asiática (Rugulopteryx okamurae) se está propagando en los últimos años con rapidez por las costas de prácticamente toda España, desde Euskadi hasta Cataluña, pasando por Andalucía. Se trata de una especie invasora con una increíble capacidad de expansión, que amenaza a plantas marinas autóctonas como la Posidonia oceánica, decisivas para la calidad de las aguas y su biodiversidad. Ahora, un estudio hecho por investigadores de la Universidad de Málaga (UMA) aporta nuevos datos sobre la rapidez con la que el alga asiática está colonizando el litoral y confirma que esta macroalga se expande mediante reproducción asexual.
La investigación ha demostrado que la macroalga asiática se expande formando clones de forma asexual, mediante células especializadas y vegetativas, a partir de pequeños fragmentos de sí misma, informa la Junta de Andalucía en un comunicado.
Este trabajo analiza por primera vez las estrategias reproductivas de ‘Rugulopteryx okamurae’ en un territorio invadido, como son las praderas de Posidonia oceánica de la costa granadina.
Es en estos ecosistemas, considerados verdaderos bosques submarinos, donde esta especie invasora causa auténticos estragos. Los investigadores han comprobado que el alga puede producir más de medio millón de nuevos individuos por metro cuadrado en áreas de posidonia que hayan invadido.

Las algas se multiplican con gran rapidez / Agencias
Esas estructuras desarrollan nuevos individuos completos, capaces de dispersarse por el agua y llegar a otras zonas cercanas.
Especie de gran resistencia
Crece anclada a los fondos marinos, pero también puede flotar en la superficie. No depende de la luz solar para sobrevivir, por lo que es capaz de resistir largos períodos en la oscuridad más absoluta. Además, su resistencia no se ve afectada por la temperatura del agua, puede reproducirse tanto en las cálidas aguas del Mediterráneo como en las frías del Atlántico.
Por si esto fuera poco, además de soportar condiciones extremas, se reproduce tanto de manera sexual, mediante gametos, como asexual, a través de esporas. Esto implica que cualquier pequeño fragmento liberado puede originar una nueva planta, lo que facilita aún más su crecimiento y expansión, según explica Lorena Gándara, en la revista Mar, el Instituto Social de la Marina.
En la nueva investigación, publicada en la revista ‘Marine Pollution Bulletin’, los científicos calculan que podrían generar más de medio millón de ejemplares potenciales por metro cuadrado a lo largo de un año.
Además, apuntan a la primavera y el verano como los periodos de mayor actividad reproductiva, cuando el alga produce más estructuras capaces de originar nuevos organismos.

Ejemplar del alga en el fondo del Mediterráneo / Efe Verde
«Aunque la erradicación solo resulta exitosa con una detección temprana y una actuación rápida y mantenida en el tiempo, se podría probar con controles de poblaciones, aplicando estrategias de eliminación selectiva en las épocas más adecuadas, para dar oportunidad a las especies nativas a desarrollarse», ha explicado el investigador de la UMA Jesús Rosas-Guerrero, coautor del artículo.
Seguimiento durante un año
Originaria del Pacífico occidental, ‘Rugulopteryx okamurae’ fue detectada por primera vez en Ceuta en 2015 por la investigadora de la UMA María Altamirano, autora principal de este estudio.
Desde entonces, la macroalga ha colonizado amplias zonas del litoral andaluz y del resto de la Península, desplazando especies autóctonas y generando impactos ecológicos y económicos sin precedentes, entre otros al sector pesquero y por acumulaciones de biomasa en las playas que obligan a realizar costosas labores de retirada y acopio.
Para comprender mejor los mecanismos que explican esta invasión, el equipo realizó un seguimiento durante un año de una población del alga que invade una pradera de Posidonia oceánica en la costa de Granada, concretamente en la Cala de Cambriles, donde se localiza uno de estos importantes ecosistemas protegidos por normativas europeas por albergar una gran biodiversidad.
El equipo de buceadores retiraba cuidadosamente las muestras cada dos meses y, una vez en el laboratorio, los científicos analizaban los talos -la estructura vegetal del alga- clasificándolos según su tamaño. Después comprobaban cuántos presentaban estructuras reproductivas y en qué cantidad, para estimar así el potencial de propagación entre individuos de diferentes tallas y en distintos momentos del año.
Trabajos previos han descrito que, en su área nativa, la especie se reproduce mediante mecanismos clónicos (bien propágulos, pequeños talos capaces de desprenderse y crecer, o esporas, células que generan un individuo), pero también de manera sexual, mediante gametos y tetrasporas, que son los que aportan variabilidad genética en las poblaciones.
Esporas y propágulos en toda la superficie y casi todo el año
Sin embargo, este comportamiento cambia en un territorio invadido por la especie, ya que, «durante el año analizado, las estructuras de reproducción sexuales resultaron ausentes en el caso de los gametos y anecdótica en el de las tetrasporas, mientras que propágulos y esporas aparecieron por casi toda la superficie del alga y durante gran parte del año», ha matizado el investigador.
En concreto, los propágulos se detectaron prácticamente en todas las estaciones, mientras la producción de esporas se concentró sobre todo en primavera y verano.
A partir de estos datos, el equipo calculó la llamada presión de propágulos, para estimar la capacidad de expansión de la invasora en un área determinada.
«Hemos descubierto que el alga puede producir más de medio millón de nuevos individuos por metro cuadrado invadido de posidonia, pero la realidad es que no hay fondo marino que albergue tal cantidad», ha afirmado Rosas-Guerrero.
Esto lleva a pensar al equipo de investigación que parte de esos ejemplares permanecen en la columna de agua, viviendo y viajando en ella hacia nuevas zonas, sin necesidad de asentarse en un territorio. Este proceso explicaría tanto la rápida expansión de ‘Rugulopteryx okamurae’ como la presencia de grandes masas flotantes en el litoral.
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