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Salud y medio ambiente

Descubren que los nanoplásticos no solo están en los pulmones, sino que también los dañan

Aumenta la preocupación por los efectos de las partículas plásticas en la salud de las personas

Los nanoplásticos más envejecidos a la intemperie y que ingresan en los pulmones disparan su inflamación

Los nanoplásticos más envejecidos a la intemperie y que ingresan en los pulmones disparan su inflamación / Agencias

Joan Lluís Ferrer

Joan Lluís Ferrer

Los micro y los nanoplásticos han llegado a todos los rincones del planeta, pero lo más preocupante es que también han ingresado en el cuerpo humano. La sangre, el corazón, el hígado, el propio cerebro y otros órganos vitales contienen ya fragmentos de plástico. Sin embargo, lo novedoso es que una reciente investigación ha determinado cómo pueden perjudicar estos elementos nuestra salud, y las noticias no son buenas.

Un estudio desarrollado por la Texas A&M University ha demostrado que el peligro reside en cómo se transforman las nanoplásticos al interactuar con el entorno. El estudio publicado en Chemical Research in Toxicology demuestra que los nanoplásticos desgastados y erosionados por la exposición al sol y al ozono ven alterada su estructura química, haciéndolos considerablemente más agresivos.

Disparan la inflamación pulmonar

Solo con permanecer tres semanas a la intemperie, estas partículas desarrollan una superficie rugosa y oxidada que facilita su adhesión a las células pulmonares y dispara su inflamación hasta niveles críticos. Esta transformación química confirma que el plástico que inhalamos no solo es persistente, sino que se vuelve más hostil para los pulmones tras haber interactuado con el medio ambiente.

Microplásticos que posteriormente son degradados en forma de nanoplásticos

Microplásticos que posteriormente son degradados en forma de nanoplásticos / Agencias

Según los investigadores que han realizado este trabajo, los nanoplásticos provenientes del poliestireno (un material muy común en el día a día), tras pasar varios días expuestos a la intemperie, alteran su composición y morfología superficial.

Olivia Lampe, autora principal del estudio, señala que, cuando las células de las vías respiratorias quedan expuestas durante 16 o 21 días a estas partículas envejecidas, experimentan una agresión mayor que cuando sufren el impacto de partículas no degradadas, tanto en la actividad genética como en los niveles de proteínas asociadas a inflamación.

Solo con estar tres semanas a la intemperie, estas partículas desarrollan una superficie rugosa y oxidada que facilita su adhesión a las células pulmonares y dispara su inflamación hasta niveles críticos

El estudio identificó que la proporción de oxígeno en la superficie de los nanoplásticos aumentó con el paso del tiempo, especialmente al interactuar con agentes atmosféricos como la radiación ultravioleta y el ozono. Esta transformación química favorece la adhesión de los nanoplásticos a las células pulmonares y potencia sus efectos negativos. El investigador Alan Dodero precisó que la superficie de las partículas “se volvió más rugosa y con más grietas, lo que incrementó la probabilidad de provocar inflamación y estrés celular”.

Nanoplásticos adheridos a las arterias carótidas

Nanoplásticos adheridos a las arterias carótidas / Nature

En las pruebas de laboratorio, las células de los bronquios humanos reaccionaron de manera intensa tras estar en contacto con nanoplásticos envejecidos. Los investigadores observaron que se activaron genes relacionados con la inflamación, como interleucina-8 (IL-8) y factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α), proteínas que actúan como “alarmas” del sistema inmune, tanto a las 6 como a las 48 horas después de la exposición.

Además, aumentó la cantidad de interleucina-6 (IL-6), otra señal de respuesta inflamatoria. El estudio también detectó un incremento en la actividad de heme oxigenasa-1 (HO-1), una molécula que indica que las células están bajo estrés por la presencia de sustancias dañinas.

Los investigadores creen que el resultado puede aplicarse a muchos tipos de plástico

Los investigadores creen que el resultado puede aplicarse a muchos tipos de plástico / Shutterstock

 “Incluso bajas concentraciones de nanoplásticos envejecidos pueden activar estrés oxidativo e inflamación en células bronquiales, lo que es preocupante para la salud respiratoria”, señalan los investigadores.

Aunque el estudio se centró en nanoplásticos de poliestireno, un material muy frecuente en productos cotidianos, los científicos creen que los resultados pueden aplicarse también a otros tipos de plásticos.

Yue Zhang, investigador del Departamento de Ciencias Atmosféricas de Texas A&M University, señaló que los factores ambientales que alteran las partículas van desde la  fragmentación física por acción del agua o el tráfico hasta la fotodegradación por exposición solar y la degradación química por contacto con componentes del suelo o el agua.

El mismo estudio destaca que cientos de objetos y enseres de uso habitual pueden convertirse en nanoplásticos como los ya detectados en suelos, aguas residuales, ríos y océanos de todo el mundo. Por ello, el equipo recomienda que futuras investigaciones examinen cómo otros polímeros, como el nylon o el polietileno, responden a este envejecimiento ambiental.

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