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¿Por qué arar la tierra no es la mejor práctica agrícola? Una investigación da la respuesta

Un grupo de científicos da las claves que explican el empobrecimiento del suelo al usar maquinaria pesada

Un tractor arando un campo de cultivo

Un tractor arando un campo de cultivo / Pixabay

Joan Lluís Ferrer

Joan Lluís Ferrer

El suelo natural que pisamos en el campo suele percibirse simplemente como "tierra", pero en realidad es un sistema vivo y dinámico que actúa como una verdadera esponja. Sin embargo, trabajos agrícolas habituales, como el arado profundo y el uso de maquinaria pesada, pueden alterar gravemente este sistema natural, según pone de manifiesto un estudio dirigido por el Instituto de Geología y Geofísica de la Academia China de Ciencias, en colaboración con socios internacionales.

El estudio, publicado en la revista Science, demuestra que un suelo sano contiene una red natural interna de poros y canales microscópicos que permiten que el agua se infiltre profundamente en el subsuelo, donde queda disponible para las raíces de las plantas.

Pero el arado frecuente y el tráfico pesado de tractores no solo alteran la estructura del suelo, sino que también reducen su capacidad para ayudar a los cultivos a resistir tanto inundaciones como sequías.

El arado frecuente del suelo impide que el agua se filtre en profundidad, según el estudio

El arado frecuente del suelo impide que el agua se filtre en profundidad, según el estudio / Pxhere

El equipo de investigadores utilizó una técnica innovadora para observar los procesos del subsuelo sin necesidad de realizar ninguna excavación. Los científicos emplearon cables de fibra óptica estándar, similares a los utilizados en redes de internet de alta velocidad, para crear una gran red de sensores instalada en una granja experimental de la Universidad Harper Adams en el Reino Unido.

Mediante el uso de una matriz para detectar minúsculas vibraciones del suelo generadas por el flujo de agua, los investigadores pudieron monitorizar el movimiento del agua a través del suelo minuto a minuto.

La diferencia entre arar y no arar

De este modo, observaron que la lluvia tiende a acumularse en la superficie en aquellos suelos que han sido intensamente cultivados. Y, debido a que el agua permanece en la superficie, se evapora rápidamente con la luz solar, dejando secas las capas más profundas del suelo, a las que esa agua no llega.

Por el contrario, los suelos no alterados mediante el arado actúan como filtros naturales más eficientes, absorbiendo rápidamente el agua y almacenándola en capas más profundas, a las que las plantas pueden seguir accediendo incluso durante los períodos secos.

Un campo cultivado sin labranza, que evita modificar el suelo

Un campo cultivado sin labranza, que evita modificar el suelo / Agencias

Estos resultados ponen en cuestión el sistema tradicional de labranza, que generalmente asume que la resistencia del suelo depende principalmente del contenido total de agua. Pero la realidad es más compleja: «en lugar de una simple colección de partículas, el suelo es un medio poroso cuya estructura funciona como vasos capilares dentro del ciclo del agua», explicó Shi Qibin, quien dirigió el estudio.

El suelo no puede respirar

Esta investigación, según Qibin, demuestra la necesidad de replantear la gestión de la agricultura. El laboreo excesivo y la compactación del suelo causada por la maquinaria pesada no solo reorganizan las partículas del suelo, sino que rompen los enlaces mecánicos invisibles que permiten que el suelo respire, circule el agua y mantenga la estabilidad ecológica.

Preservar la estructura natural del suelo es fundamental para ayudar a los cultivos a adaptarse a las condiciones climáticas cada vez más extremas, derivadas del cambio climático, explicaron los investigadores.

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