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Fauna ibérica

Empiezan a llegar a España miles de abejarucos, una de las aves más coloridas y sorprendentes

Se expanden cada vez más hacia el norte de la Península y ayudan a controlar las poblaciones de la invasora avispa asiática

Dos abejarucos posados sobre una rama

Dos abejarucos posados sobre una rama / Shutterstock

Joan Lluís Ferrer

Joan Lluís Ferrer

Con el mes de abril llega a España una de las aves más vistosas de nuestra fauna: el abejaruco europeo (Merops apiaster). Tal y como su nombre indica, se trata de un especialista en el consumo de abejas, aunque también se alimenta de otros insectos voladores. Aparte de por su colorido, uno de los más llamativos de las aves europeas, resulta muy fácil de reconocer por su característico reclamo, que emite constantemente mientras vuela y que puede ser oído desde largas distancias.

Esta ave, del tamaño de un zorzal común, se distingue por su llamativa combinación de colores. Presenta un pico largo y curvado, con una cola también larga, especialmente las dos plumas centrales, que le proporcionan un aspecto estilizado. Su coloración resulta muy vistosa, con partes dorsales rojizas, amarillas y verdosas, y zonas inferiores verdosas y azuladas.

El abejaruco europeo se encuentra de forma casi uniforme por toda la Península, a excepción de Galicia, la región cantábrica y los Pirineos. No obstante, su penetración en la cornisa cantábrica y zonas bajas de Pirineos es ya una realidad, debido al cambio climático, que está modificando las temperaturas de las zonas donde más a gusto se encuentra esta especie, empujándola hacia un norte cada vez más cálido.

Presente durante todo el verano

Es un ave migratoria que cría en Europa, el norte de África y el oeste de Asia y que se desplaza al África subsahariana en invierno. Está presente en la península Ibérica en verano, desde finales de marzo y hasta finales de septiembre.

Un abejaruco europeo en pleno vuelo

Un abejaruco europeo en pleno vuelo / Shutterstock

Los ejemplares que vemos en la península Ibérica entran por el estrecho de Gibraltar a partir de mediados de marzo, y van subiendo por sus rutas de paso hasta sus zonas de cría, donde permanece hasta mediados de septiembre, cuando emprende la ruta de vuelta a África.

En la Lista Roja Europea de Aves 2021 la población reproductora europea se estima entre 7.370.000 y 11.200.000 ejemplares maduros, considerándose esta cifra estable. No es un ave amenazada, pero según los últimos datos de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), parece producirse un importante declive en España, aunque con fuertes diferencias regionales.

Los últimos censos en la Península arrojan un resultado de unos 2,6 millones de ejemplares, frente a los aproximadamente 6 millones que figuraban en el censo de 2004-2006. Las comunidades autónomas con más ejemplares son Andalucía (el 29% del total), Extremadura (22%) y Castilla-La Mancha, con el 10%.

Su hábitat es muy variado, pero suele concentrarse en lugares donde existen cortados, taludes o pareces verticales de consistencia arenosa. Construye su nido en taludes de río, barrancos, canteras abandonadas, márgenes de carreteras, cortados yesíferos o, simplemente, en leves desniveles en el suelo de apenas un metro. Ocasionalmente, puede construir nidos en el suelo. En general prefiere zonas abiertas con arbustos o arbolado disperso, pero siempre en áreas de influencia mediterránea.

Destruir nidos de aves está severamente multado

La destrucción de nidos de aves protegidas, tanto si están ocupados como si están vacíos, se considera una infracción grave tanto por la legislación nacional como la europea y el acusado puede enfrentarse a una multa que oscila entre los 5.001 y los 200.000 euros.

La ley 42/2007 de patrimonio natural y biodiversidad establece literalmente: “Queda prohibido dar muerte, dañar, molestar o inquietar intencionadamente a los animales silvestres, sea cual fuere el método empleado o la fase de su ciclo biológico. Esta prohibición incluye su retención y captura en vivo, la destrucción, daño, recolección y retención de sus nidos, de sus crías o de sus huevos, estos últimos aun estando vacíos”.

Por tanto, no está permitido, ni a los inquilinos ni a los propietarios de viviendas, retirar los nidos de aves. Cualquier persona puede denunciar ante las autoridades la destrucción de nidos.

Alimentación: también caza avispas asiáticas

Su dieta se basa en insectos que atrapa al vuelo, principalmente abejas, avispas, moscardones y libélulas. A menudo entra en conflicto con los apicultores, ya que acude con frecuencia a las colmenas para alimentarse de las abejas. Por otra parte, el abejaruco europeo también caza a la avispa asiática (Vespa velutina), temido depredador de las abejas melíferas, por lo que se presenta como un posible colaborador en el control de este insecto invasor.

Los abejarucos suelen verse en grupo

Los abejarucos suelen verse en grupo / Shutterstock

Pierden un tercio de su pico cavando el nido

El abejaruco europeo comienza el cortejo poco después de su llegada a las zonas de cría en abril. Los machos hacen presentes en forma de ceba a las hembras, demostrando a través de la captura de himenópteros sus aptitudes e idoneidad como potenciales padres de su prole.

Para construir el nido, el abejaruco cava una galería de 50-200 centímetros de profundidad, en función de la dureza de los materiales del terreno. Ambos progenitores llevan a cabo la excavación, que realizan con el pico y sacando la tierra con las patas. Durante este proceso llegan a desgastar hasta un tercio de la longitud de su pico, desalojando hasta 10 kgs de tierra. La construcción la galería puede llevar 10-14 días.

En mayo, la hembra pone una media de seis o siete huevos, que incuban ambos padres. La especie efectúa una única puesta anual. Los pollos suelen nacer en junio, con una diferencia de edad igual al retardo en la puesta de cada huevo. De esta manera, los pollos nacidos antes, más grandes, se impondrán a sus hermanos a la hora de recibir las cebas.

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