Estudio científico
Un vacío legal podría retrasar casi una década la recuperación de la capa de ozono
Un estudio internacional revela que las fugas de sustancias químicas permitidas como materias primas en ciertos procesos industriales podrían retrasar la recuperación de la capa de ozono hasta 2073

Agujero en la capa de ozono sobre la Antártida. / Pixabay
Valentina Raffio
En 1985, un grupo de científicos detectó por primera vez un preocupante agujero en la capa de ozono sobre la Antártida. El fenómeno, que derivaba en un aumento de la radiación ultravioleta que alcanza la superficie terrestre, se asoció rápidamente con un mayor riesgo de cáncer de piel, debilitamiento del sistema inmunológico y múltiples impactos en los ecosistemas. La alarma fue tal que apenas dos años después, en 1987, la comunidad internacional adoptó el Protocolo de Montreal para eliminar la producción de clorofluorocarbonos (CFC), las sustancias químicas responsables del problema. Los análisis confirman que gracias esta medida, considerada como uno de los mayores logros de la lucha ambiental, el agujero de la capa de ozono ha empezado a cerrarse. Pero, según advierte un estudio internacional, un vacío legal en la normativa podría retrasar casi una década su completa recuperación.
El estudio, liderado por investigadores del MIT y la NASA y publicado en la revista 'Nature Communications', pone el foco en un punto débil del acuerdo internacional. En el texto original del Protocolo de Montreal se prohibió la producción de varias sustancias químicas que agotan la capa de ozono y que, por aquel entonces, eran muy comunes en aerosoles y sistemas de refrigeración. La normativa, sin embargo, dejó margen para permitir su uso como materias primas en la fabricación de otros compuestos, bajo la premisa de que las fugas serían mínimas y que apenas un 0,5 % de estos químicos llegaría a la atmósfera. La evidencia acumulada en los últimos años demuestra que, lejos de lo que se creía, las fugas son de hasta el 3,6 %, o incluso más en algunos compuestos. Según los expertos, este fenómeno amenaza con ralentizar los avances logrados en la recuperación del ozono.
El análisis estima que las fugas de la industria podrían retrasar hasta 2073 el cierre del agujero de la capa de ozono
Los análisis más optimistas apuntaban a que, si se mantenían las políticas actuales, el agujero de la capa de ozono más extenso del planeta, situado sobre la Antártida, podría cerrarse en torno a 2065. Pero según apunta este nuevo estudio, lo más seguro es que las fugas retrasen este calendario. Los modelos apuntan a que si estas filtraciones se redujeran a niveles mínimos, la capa de ozono recuperaría sus niveles de 1980 hacia 2066. Pero si se mantienen las tasas actuales, cercanas al 3,6 %, la recuperación se retrasaría hasta 2073, unos siete años más tarde de lo previsto. Aunque la diferencia pueda parecer limitada, los científicos advierten de que supone una exposición prolongada a radiación ultravioleta, con efectos acumulativos sobre la salud humana y los ecosistemas. Por ello, los expertos plantean la necesidad de endurecer el Protocolo de Montreal y eliminar progresivamente el uso de estas sustancias como materias primas.
Posibles soluciones
El problema, por suerte, tendría una solución fácil. Los autores de este trabajo, de hecho, plantean distintas estrategias para cerrar la brecha regulatoria detectada. Por un lado, tal y como relatan en su análisis, proponen endurecer las normas del Protocolo de Montreal para incluir de forma más estricta las emisiones derivadas del uso de estas sustancias como materias primas. Esto implicaría mejorar los controles en los procesos industriales reducir las fugas durante la producción. "Hemos llegado a un punto en el que, si queremos que el protocolo tenga tanto éxito en el futuro como lo ha tenido en el pasado, las partes realmente necesitan pensar en cómo endurecer las normas sobre emisiones de estos procesos industriales", advierte el investigador Stefan Reimann, primer autor del estudio, de los Laboratorios Federales Suizos de Ciencia y Tecnología de Materiales.
Los científicos piden endurecer la normativa, trabajar a nivel industrial para reducir las fugas y apostar por compuestos menos dañinos
Otra vía clave pasa por la innovación dentro de la propia industria química para sustituir estas sustancias por productos menos dañinos. La investigadora del MIT Susan Solomon, quien en su día formó parte del equipo de investigación original que relacionó estos productos químicos con el agujero de la capa de ozono, insiste en que la apuesta por materias primas menos perjudiciales es viable y, en gran medida, solo depende de la voluntad. "En la industria química se innova constantemente y existen miles de alternativas para sustituir estas materias primas perjudiciales, así que el cambio es perfectamente posible", concluye la científica, que recuerda que si en su día se dejó de producir por completo muchas sustancias por motivos ambientales, no hay razón para mantener ahora esta excepción.
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