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El ave que puede eliminar hasta 850 moscas y mosquitos al día: un insecticida natural que debemos proteger

Llegan a España las aves migratorias que cuidan de los cultivos y evitan plagas

Golondrina común, un ave tan útil para las personas como amenazada

Golondrina común, un ave tan útil para las personas como amenazada / Shutterstock

Joan Lluís Ferrer

Joan Lluís Ferrer

Con la llegada del buen tiempo aparecen también las golondrinas, los vencejos y los aviones, las tres aves insectívoras más habituales en los ambientes urbanos. Llegan desde Madagascar y África central tras volar hacia nosotros a lo largo de miles de kilómetros. Vienen a España para reproducirse y pasar el verano. Durante su estancia aquí, nos libran de una gran cantidad de insectos nocivos para los cultivos y las personas, actuando como ‘insecticidas naturales’, un servicio ecosistémico que no siempre es adecuadamente valorado.

De hecho, la destrucción de sus hábitats de nidificación y el uso de plaguicidas son las principales amenazas a las que se enfrentan estas tres especies migratorias, pese a que son claras aliadas del hombre.

Las tres especies están estrictamente protegidas por la ley, por lo que la eliminación de zonas de cría y la destrucción de nidos son delitos legalmente perseguidos. Sin embargo, sigue siendo algo frecuente, porque aviones, golondrinas y vencejos ubican sus nidos en edificios, lo que es visto por algunas personas como un problema para la «estética» y la «limpieza».

Las tres principales aves insectívoras de los núcleos urbanos españoles

Las tres principales aves insectívoras de los núcleos urbanos españoles / Ecologistas en Acción

Las reformas de inmuebles o la construcción de otros nuevos, con paredes lisas y sin huecos o recovecos en que anidar, no ayudan a que puedan colonizar otros espacios urbanos.

Otra amenaza para estas especies es el uso de plaguicidas, que acaban con su fuente de alimento y, además, merman su capacidad reproductiva.

España pierde más de un millón de golondrinas al año: su declive es especialmente preocupante

Los datos que maneja Ecologistas en Acción sobre la evolución de las poblaciones de estas aves entre 1998 y 2019, revelan un pronunciado declive. En el caso del vencejo común es del 27,2%, y en el de la golondrina, muy superior al 30%, lo que está suponiendo para esta última especie la pérdida en torno a un millón de ejemplares al año en España.

‘Insecticidas naturales’

La dieta de estas especies se compone principalmente de insectos. Los aviones se alimentan de moscas y mosquitos, mientras que las golondrinas también consumen chinches y pequeños escarabajos, entre otros. Estudios científicos han encontrado en el tracto digestivo de algunas especies de vencejo localizadas en territorio español hasta 445 presas ingeridas, de las cuales más del 99% eran insectos.

Vencejo común, capaz de volar enormes distancias sin posarse

Vencejo común, capaz de volar enormes distancias sin posarse / Shutterstock

Una sola golondrina consume 850 moscas y mosquitos al día, lo que supone más de 310.000 al año, un festín de evidente utilidad para la agricultura y, por tanto, la alimentación.

Fuertes multas por destruir nidos, incluso vacíos

La destrucción de nidos de aves silvestres, tanto si están ocupados como si están vacíos, se considera una infracción grave tanto por la legislación nacional como la europea y el acusado puede enfrentarse a una multa que oscila entre los 5.001 y los 200.000 euros.

La ley 42/2007 de Patrimonio Natural y Biodiversidad establece literalmente: «Queda prohibido dar muerte, dañar, molestar o inquietar intencionadamente a los animales silvestres, sea cual fuere el método empleado o la fase de su ciclo biológico. Esta prohibición incluye su retención y captura en vivo, la destrucción, daño, recolección y retención de sus nidos, de sus crías o de sus huevos, estos últimos aun estando vacíos».

Por tanto, no está permitido, ni a los inquilinos ni a los propietarios de viviendas, retirar los nidos de aves. Cualquier persona puede denunciar ante las autoridades la destrucción de nidos.

De hecho, la imposición de fuertes multas es algo que ocurre con frecuencia en España todos los años, lo que ayuda a disuadir de cometer estas infracciones.

Esta capacidad permite ahorrar grandes cantidades de productos químicos para el control de plagas de insectos, unos productos que, además, suelen ser una amenaza para la biodiversidad y generan importantes gastos económicos.

Golondrinas juveniles en su nido

Golondrinas juveniles en su nido / Pixabay

En grave declive

El vencejo y la golondrina son las dos especies más amenazadas en la actualidad. SEO/BirdLife calcula que cada año se pierden en España un millón de ejemplares de golondrina común, una de las especies más apreciadas por la ciudadanía. En el resto de Europa, la situación aún es peor.

El declive de la especie es alarmante. Fue del 41% entre 1998 y 2012 y se sitúa en el 33% en el último decenio. Además, hay un 10% de posibilidades de que la especie se extinga en la Península ibérica en los próximos cien años, según un estudio de la ONG. Pese a todo ello, la golondrina solo está catalogada como especie amenazada, por ahora, en cuatro comunidades autónomas: Andalucía, Baleares, Castilla-La Mancha y Extremadura.

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