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Biodiversidad

El pájaro elefante y la moa gigante, las dos aves más grandes que jamás han existido

Rondaban los tres metros de altura y ninguna de ellas podía volar

Tamaño comparativo del pájaro elefante y una persona

Tamaño comparativo del pájaro elefante y una persona / Agencias

Joan Lluís Ferrer

Joan Lluís Ferrer

Nueva Zelanda y Madagascar han sido el hogar de las dos aves más grandes que han existido. Ninguna de ellas podía volar, pero su aspecto era imponente. La moa y el pájaro elefante desaparecieron tan pronto como el hombre blanco llegó a sus hábitats.

La isla de Madagascar es conocida por su biodiversidad única, hogar de asombrosas especies tanto animales como vegetales. Allí habitó hasta hace poco más de mil años el pájaro elefante, una de las dos aves más grandes que jamás haya existido, y que alcanzaba una altura de hasta 3 metros y un peso de más de 700 kilogramos. Este gigante desapareció víctima de la llegada del hombre a su hábitat, pero antes dominó los paisajes de la isla durante milenios.

El pájaro elefante pertenecía al orden Aepyornithiformes y eran aves no voladoras, al igual que sus parientes modernos los kiwis, las avestruces y los emús, con los que, de hecho, guardaba muchas semejanzas físicas. Sin embargo, el Aepyornis maximus superaba incluso al avestruz en tamaño, y por bastante margen.

Recreación artística del 'Aepyornis maximus'

Recreación artística del 'Aepyornis maximus' / vespasiano69

Esta excepcional ave extinta ponía los huevos más grandes conocidos, con un volumen de hasta 13 litros y un peso de alrededor de 10,5 kilogramos, es decir, el equivalente a unos 150 huevos de gallina.

El Aepyornis maximus tenía patas robustas, cuellos largos y cabezas pequeñas en proporción a sus cuerpos. Las alas, al igual que las de otros pájaros no voladores, eran vestigiales y no les permitían alzarse por el aire (deberían haber sido enormes), pero sus poderosas patas les permitían caminar a través de los bosques y llanuras de Madagascar.

Diversos estudios realizados sobre sus cráneos indican que, como sucede con los kiwis, podrían haber tenido hábitos nocturnos, con órganos visuales reducidos pero un sentido del olfato muy desarrollado.

A la izquierda, recreación de un pájaro elefante

A la izquierda, recreación de un pájaro elefante / Agencias

La existencia de estas aves fue considerada un simple mito durante siglos, a pesar de que los indígenas referían todo tipo de historias sobre estos excepcionales animales. Habría que esperar al siglo XIX para que la ciencia confirmara su existencia, si bien para entonces hacía ya tiempo que no quedaba ningún ejemplar vivo.

De mito a confirmación científica

En la década de 1830, exploradores europeos comenzaron a encontrar huevos y fragmentos de cáscaras de un tamaño descomunal, hallazgos que llamaron la atención de los científicos principalmente después de que se descubrieran los moas en Nueva Zelanda, otra especie de ave gigante extinta. En 1851, el naturalista Isidore Geoffroy Saint-Hilaire describió formalmente por primera vez al Aepyornis maximus a partir de huesos y huevos encontrados en la isla.

Se da la circunstancia de que algunos huevos de este pájaro gigante se encontraron en las costas de Australia, a pesar de estar a miles de kilómetros de Madagascar. Los científicos creen que estos huevos pudieron ser transportados hasta allí gracias a las corrientes oceánicas, flotando sobre el mar.

Comparativa entre un huevo de pájaro elefante (número 1) y de gallina (número 4)

Comparativa entre un huevo de pájaro elefante (número 1) y de gallina (número 4) / Museo de Historia Natural de Londres

Los investigadores han podido comprobar que se alimentaban de hojas y frutos en los bosques. Algunas plantas como la palma Voanioala gerardii, producían frutos con características que pudieron evolucionar para ser dispersados por estas aves gigantes, de forma similar a cómo los casuarios ayudan a esparcir semillas en los bosques de Australia y Nueva Guinea.

La extinción del pájaro elefante está íntimamente ligada a la llegada de los humanos a Madagascar. Las evidencias más antiguas de presencia humana en la isla datan del primer milenio d.C., y se cree que para el año 1000 d.C. estas aves ya habían desaparecido. Sin embargo, eso no ocurrió porque los humanos los cazaran, sino por las transformaciones que ocasionaron en su hábitat, mediante la deforestación, la ganadería y la posible recolección de sus huevos.

La moa gigante de Nueva Zelanda

Las moas gigantes, por su parte, igualaban en altura al pájaro elefante (también unos tres metros) y eran aves no voladoras que habitaban en Nueva Zelanda. Su peso podía ser de 250 kilos y se extinguieron hace 500 años, coincidiendo con la llegada del ser humano a este país.

Pintura con dos ejemplares de la moa gigante

Pintura con dos ejemplares de la moa gigante / Agencias

Las moas son toda una familia de aves de la que se conocen once especies de distintos tamaños, en seis géneros, que van desde el tamaño de un gallo a las gigantes de tres metros de altura.

Algunos científicos creen que existieron pequeños grupos de moas hasta fines del siglo XVIII o inicios del XIX. De hecho, se cuenta algún avistamiento por parte de marineros a las órdenes del explorador James Cook. De hecho, llama la atención el buen estado de conservación de algunas plumas halladas de estas aves. Sin embargo no hay pruebas físicas que avalen una datación tan reciente.

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