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Cambio climático

Nuevos estudios confirman el impacto climático de las estelas de los aviones

Atrapan la radiación infrarroja dentro de la atmósfera y contribuyen al calentamiento global

Las estelas de los aviones contribuyen a calentar el clima

Las estelas de los aviones contribuyen a calentar el clima / Agencias

Joan Lluís Ferrer

Joan Lluís Ferrer

Cada vez más estudios confirman el impacto que tiene sobre el clima algo tan aparentemente inocente como las estelas que dejan los aviones que vuelan a gran altura. Los llamados ‘contrails’ (que nada tienen que ver con los ‘chemtrails’ de los bulos pseudocientíficos) se forman por el vapor de agua procedente de los motores que al condensarse crea pequeños cristales de hielo a tan elevadas altitudes.

Aisladamente, no tienen ningún impacto perceptible, pero sí cuando se suman los millares de vuelos que cruzan los cielos de todo el planeta a diario. De hecho, pueden contribuir más al calentamiento global que el propio dióxido de carbono emitido por los motores, según un estudio de la Universidad de Reading (Reino Unido).

Estas formaciones modifican el equilibrio de energía en la atmósfera, al atrapar la radiación infrarroja que la Tierra emite hacia el espacio, lo que favorece el calentamiento global.

Las estelas de condensación aparecen cuando los motores expulsan vapor de agua y partículas de hollín a altitudes cercanas a los 11.000 metros. En estas altitudes, el aire frío y húmedo permite que el vapor se condense sobre las partículas y se congele, formando diminutos cristales de hielo.

Las estelas pueden unirse entre sí y abarcar grandes extensiones

Las estelas pueden unirse entre sí y abarcar grandes extensiones / Agencias

Las condiciones favorables para que esto se produzca se dan sobre todo en las rutas aéreas con más tráfico de Europa, el Atlántico Norte y la costa este de Norteamérica, mientras que en Asia la formación de los ‘contrails’ es mucho menos frecuente debido a que las condiciones atmosféricas de esa región presentan características menos propicias para ello.

Aunque el hollín es fundamental para iniciar el proceso, los motores modernos también pueden formar estelas mediante otros residuos de la combustión. El tamaño, la forma del avión y las condiciones atmosféricas determinan cuánto tiempo persisten estas estelas, que pueden durar desde unos minutos hasta varias horas.

Cuanta más humedad, peor

Si la atmósfera está seca, las estelas desaparecen con cierta rapidez y entonces su impacto es muy poco relevante, dado que el aire absorbe poca humedad. Pero cuando el ambiente es húmedo y frío, tienden a expandirse e incluso unirse entre sí. El exceso de humedad en el aire facilita el crecimiento y la persistencia de los cristales de hielo, y llegan a ocupar áreas tan extensas como países enteros, un fenómeno que se ha observado, por ejemplo, sobre el Reino Unido y Francia.

Las estelas atrapan la radiación que debería escapar de la atmósfera

Las estelas atrapan la radiación que debería escapar de la atmósfera / Agencias

Pero ¿cómo afectan estas formaciones al clima? Aunque es cierto que las estelas pueden reflejar parte de la luz solar, su principal acción consiste en retener la radiación infrarroja antes de que escape al espacio. Algunas de estas largas estelas pueden tener el mismo efecto climático que si se emitieran entre 20 y 200 toneladas de CO2, según dicha investigación.

El impacto se produce por su efecto multiplicativo, dado el gran tráfico aéreo existente en el planeta a todas horas. Cuando estos rastros gaseosos persisten durante horas, alteran el equilibrio de energía en la atmósfera.

‘Esquivar’ las zonas de mayor humedad

Algunos proyectos científicos, como Mist, centrado en el desarrollo de tecnología para monitorización atmosférica, en colaboración con Honeywell Aerospace UK y Boeing UK, tratan de mejorar los sensores de humedad para predecir con mayor precisión dónde se formarán las estelas. Se trata de adivinar con antelación en qué zonas hay más humedad en el aire y, por tanto, dónde es más probable que se formen estelas más persistentes.

Mediante el perfeccionamiento del pronóstico meteorológico en esas altitudes, es posible optimizar las rutas de vuelo y evitar de este modo las zonas más propensas a la creación de estos rastros.

Pese a su corta vida, las estelas de condensación pueden amplificar el calentamiento del planeta tras cada vuelo, sobre todo en las horas siguientes al paso del avión. No obstante, los investigadores recuerdan que el CO2 permanece en la atmósfera durante cientos de años y es el principal factor de calentamiento global.

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