Calentamiento global
El Mediterráneo es capaz de generar huracanes y el cambio climático los impulsará
Ya se están produciendo ciclones de tipo tropical en esta parte del mundo, hasta ahora ajena a estos fenómenos

Huracán mediterráneo sobre Italia / Copernicus
E. Flaounas-D. Faranda/The Conversation (*)
En marzo de 2026, un ciclón de tipo tropical llamado 'Jolina' causó daños significativos en el norte de África. En 2020 y 2023, las tormentas 'Ianos' y 'Daniel' provocaron graves daños en Grecia, y esta última desencadenó una catástrofe humanitaria en la ciudad de Derna, Libia, donde miles de personas fueron declaradas muertas o desaparecidas.
Estos ciclones de tipo tropical se producen en una región no tropical. Se les conoce como "medicanes", un término compuesto por "mediterráneo" y "huracanes".
Como cualquier gran tormenta, los medicanes no conocen fronteras. Sus impactos se extienden por múltiples países a medida que azotan la costa mediterránea, una de las regiones más densamente pobladas y vulnerables del mundo (la población total de los países mediterráneos en 2020 era de aproximadamente 540 millones de personas, alrededor de un tercio de las cuales vivía en zonas costeras).
El aumento de la temperatura del mar debido al cambio climático incrementa la reserva de energía de la que se alimentan estas tormentas. Se necesita urgentemente más investigación sobre este fenómeno, que combina efectos atmosféricos y oceánicos, para mejorar los sistemas de alerta temprana y la preparación de la población, tanto en materia de protección civil como en lo que respecta a cómo afrontar un evento catastrófico que pudiera superar nuestra capacidad de preparación.
Medicanes: Huracanes raros y devastadores en el Mediterráneo
Uno de los primeros artículos de investigación sobre el tema, de 1983, comenzaba con la frase: «A veces, la Madre Naturaleza se empeña en engañarnos», acompañada de una imagen satelital de un ciclón que mostraba una estructura de nubes espiral bien organizada y un ojo despejado en su centro, sorprendentemente similar a los que se producen habitualmente en los trópicos. La frase inicial evidencia la sorpresa que supone encontrar en el Mediterráneo una estructura de tormenta tan impresionante y contraintuitiva, similar a la de un ciclón tropical.

Los estragos de los medicares son cada vez más evidentes / Agencias
Desde entonces, se han logrado avances significativos en la comprensión de los medicanes, gracias a la colaboración científica internacional. En 2025, un trabajo colectivo de investigación produjo una definición formal de este fenómeno.
En resumen, los medicanes comparten importantes características físicas con los ciclones tropicales, pero no son idénticos. Las inundaciones provocadas por precipitaciones intensas y generalizadas son características de los ciclones tropicales. Su peligro más grave, que a menudo se extiende mucho más allá del centro del ciclón y abarca áreas de todo el país, es la presencia de vientos muy fuertes cerca de su centro, lo que hace que su trayectoria y el lugar donde tocan tierra sean cruciales para los impactos que causan los vendavales y tormentas del ciclón.
Los eventos que cumplen con esta definición formal ocurren, en promedio, menos de tres veces al año. Esta frecuencia limitada significa que nuestro registro estadístico aún es demasiado pequeño para extraer conclusiones firmes sobre las ubicaciones preferidas de ocurrencia.
¿Cómo afecta el cambio climático al riesgo de huracanes en el Mediterráneo?
La pregunta sobre qué deparará el cambio climático a los ciclones mediterráneos no tiene una respuesta tranquilizadora.
Los más recientes avances señalan la temperatura de la superficie del mar como un factor clave en la intensificación de las tormentas: un mar más cálido provoca una mayor evaporación y flujos de calor más intensos hacia el interior. La atmósfera proporciona la energía necesaria para desarrollar e intensificar un medicane. Según el Atlas del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, el Mediterráneo se calentó aproximadamente 0,4 °C por década durante el período 1990-2020, una tendencia clara y acelerada.

Inundaciones derivadas de un 'medicare' / Agencias
Si bien esta cifra puede parecer pequeña en términos cotidianos, sus implicaciones físicas son considerables. De hecho, un aumento de tan solo 1-2 °C puede producir velocidades del viento y tasas de precipitación significativamente mayores. Además, la cifra anterior representa un promedio de toda la cuenca (es decir, para todo el mar Mediterráneo); localmente, durante eventos individuales de medicane, ya se han registrado temperaturas de la superficie del mar 2 °C o más por encima de lo normal.
Un estudio reciente publicado en 2022, centrado en la tormenta 'Apolo', estableció vínculos entre la intensidad de un medicane mediterráneo y el cambio climático y demostró que las temperaturas más cálidas de la superficie del mar y una atmósfera más cálida aumentaron la humedad y las lluvias intensas sobre Sicilia.
Análisis posteriores sobre el caso de ‘Daniel’ también revelaron que las precipitaciones extremas sobre el Mediterráneo oriental y Libia se intensificaron por el cambio climático.
En términos más generales, investigaciones recientes indican que la señal más sólida de los ciclones mediterráneos se refiere a las precipitaciones, con aumentos más claros en la precipitación que en la intensidad del viento. También se pueden detectar cambios en el viento en algunos casos. Actualmente, climameter.org, un consorcio internacional que estudia la atribución rápida con un protocolo revisado por pares, monitoriza los ciclones mediterráneos mediante estudios de atribución rápida de fenómenos extremos emergentes.

Ciclón mediterráneo 'Ianos' / Copernicus
Se necesitan urgentemente nuevos métodos para monitorear y comprender mejor los ciclones mediterráneos.
Investigación colaborativa entre la comunidad científica
Las agencias comunitarias y de protección civil han sido fundamentales para el desarrollo de sistemas de alerta temprana y la mejora de la preparación.
(*) Emmanouil Flaounas es investigador del Instituto de Tecnología de Zurich y Davide Faranda es científico de la Universidad de París-Saclay. Artículo originalmente publicado en The Conversation.
Un ejemplo de ello es el proyecto MEDICANES de la Agencia Espacial Europea, cuya investigación se está aplicando actualmente al último ciclón, ‘Jolina’.
En última instancia, sin embargo, una adaptación eficaz requiere mejores modelos de predicción climática y, por lo tanto, una estimación más fiable y precisa de los fenómenos extremos causados por los ciclones. Esto solo puede lograrse mediante la investigación científica. Un método integral que traduzca los resultados de la investigación en información práctica para la adaptación al cambio climático y la protección civil resulta oportuno y esencial, debiendo incluir, por ejemplo, la planificación de la resiliencia de las infraestructuras, así como los sistemas de alerta temprana para reducir la vulnerabilidad y los impactos socioeconómicos.
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