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Así se puede aprovechar la basura plástica del mundo: asfalto más duradero para carreteras

Una empresa británica reduce un 10% su huella de carbono con este sistema en 30 países del mundo

Obras de asfaltado con el nuevo sistema en Emiratos Árabes

Obras de asfaltado con el nuevo sistema en Emiratos Árabes / MacRebur

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Joan Lluís Ferrer

Joan Lluís Ferrer

El plástico que inunda nuestras costas, bosques y mares es un residuo del que la humanidad no sabe cómo librarse. Y, sin embargo, toda esa basura resulta ser una materia prima gratis para nuevas carreteras. No es que se puedan construir solo con plástico reciclado, pero sí puede usarse para reducir la cantidad de hidrocarburos que se emplean para pavimentar, mejorando además la calidad del resultado final. La reducción final de la huella de carbono se estima en un 10%.

Así lo están demostrando cada vez más empresas en muchas partes del planeta, entre ellas la compañía MacRebur, fundada en 2016 en Lockerbie (Reino Unido). Sus responsables se dedican a transformar residuos plásticos —procedentes de miles de botellas y bolsas— en gránulos que luego se utilizan como aditivo para el asfalto. El objetivo es reducir el uso de betún, que es un derivado del petróleo, y mejorar la resistencia de las carreteras.

En este proceso, el plástico procedente de la basura recuperada se funde industrialmente para actuar como un aglutinante más fuerte y flexible. Esto permite fabricar el material en plantas convencionales sin necesidad de maquinaria adicional.

Carretera asfaltada en la provincia de Barcelona con el sistema de MacRebur

Carretera asfaltada en la provincia de Barcelona con el sistema de MacRebur / MacRebur

Se trata de una innovadora tecnología que ya se aplica en más de 30 países, entre los que se encuentran Reino Unido, Australia, Sudáfrica, Dubái y varias naciones de América. También en España esta empresa ha realizado proyectos de asfaltado con dicho sistema, como es el caso de Barcelona.

Mucho más resistente y más duradero

El compuesto patentado MR6 puede ser hasta un 60% más resistente que el asfalto convencional y ofrecer una vida útil hasta 10 veces mayor, reduciendo así la formación de baches y grietas, destaca la empresa.

La idea para aprovechar los residuos plásticos para pavimentar calles surgió cuando uno de los directores y fundadores de la empresa, Toby McCartney, observó en India cómo se utilizaba este material para rellenar baches en la carretera. Inspirándose en ello, desarrolló una versión industrial mejorada en Escocia, que hoy es un ejemplo de economía circular aplicada a la construcción vial.

Instalaciones de la empresa en Lockerbie

Instalaciones de la empresa en Lockerbie / MacRebur

Como todo plástico, sea reciclado o no, uno de sus riesgos es la emisión de microplásticos a su entorno. Sobre este aspecto, MacRebur aclara que utiliza polímeros procesados que se funden durante la mezcla y se integran al ligante asfáltico, evitando así que queden fragmentos sueltos en la carretera. Esta diferencia es clave para comprender la tecnología y evitar interpretaciones erróneas.

Aun así, las aplicaciones deben cumplir normas técnicas y someterse a pruebas independientes que garanticen seguridad, resistencia, adherencia y estabilidad térmica.

La basura plástica, materia prima gratuita

La basura plástica, materia prima gratuita / AP

Los principales beneficios de este aditivo plásticos es que evita que millones de toneladas de plásticos terminen en el medio ambiente, pero, además, es una mejora estructural para las obras en que se utiliza: los polímeros aumentan la cohesión y elasticidad de la mezcla, reduciendo baches y grietas.

El llamado ‘ecoasfalto’ no es una simple anécdota medioambiental: compite desde el punto de vista comercial con soluciones tradicionales de pavimentación. Su expansión internacional demuestra que reutilizar plásticos en carreteras puede ser una estrategia viable para reducir la huella de carbono hasta en un 10%, conservar recursos naturales y mejorar la infraestructura urbana.

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