Normativa
Destruir nidos de aves silvestres en España: hasta 200.000 euros de multa
Estas especies ayudan a controlar las plagas y a mantener los cultivos, por lo que las leyes impiden eliminar nidos, incluso estando vacíos

Un ave junto a su nido, construido con miles de pequeños pedazos de barro transportados en su pico / Shutterstock
Las golondrinas, vencejos o aviones realizan una verdadera proeza todos los años, volando miles de kilómetros desde alejados puntos de África hasta España para pasar aquí el verano. Lo que mucha gente ignora es que cada año regresan exactamente al mismo nido que han ocupado siempre: es su hogar de veraneo, donde se reproducirán y alumbrarán nuevas crías. Al llegar a él, lo primero que hacen es comprobar que su ‘hogar’ esté bien y, si ha sufrido daños durante el invierno, lo reacondicionan para la nueva temporada.
Pero ¿qué sucede cuando alguien ha decidido que debían destruirse esos nidos? La golondrina, el avión o el vencejo descubrirán horrorizados que se han quedado sin casa y tienen que construir otra nueva.
Cuando encuentran su nido destruido, cada pareja de estas aves ha de realizar unos 5.000 viajes hasta el barrizal más cercano para hacer otro nuevo
Así que, cuando se han volado miles de kilómetros y se esperaba un merecido descanso, lo que toca en esos casos es acumular barro, pizca a pizca (lo que cabe en sus pequeños picos) para construir otro nido. Según los expertos, cada pareja de estas aves ha de realizar unos 5.000 viajes hasta el barrizal más cercano (que en verano puede estar muy lejos) para conseguir los 2.500 bocaditos de barro que necesitarán para construir el nido. Eso suele representar dos semanas de trabajo incesante.
Las reformas de edificios, obras de remodelación o simples ‘limpiezas’ de fachadas, acaban todos los años con un gran número de nidos de estas aves, a pesar de que ello está fuertemente multado por la legislación española.

Una golondrina, con un pedazo de barro en su pico para construir el nido / SEO/Birdlife
“Cada nido de golondrina o avión está realizado a base de pequeños bocaditos de barro transportados en el pico de los afanados padres. Estas aves toman un pedacito de barro, lo “mastican” bien para homogeneizarlo y expulsar las bolsas de aire que pueda contener y lo depositan cuidadosamente en el nido en construcción”, explica Luis Martínez, técnico de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife).
Multas de hasta 200.000 euros por destruir nidos
La destrucción de nidos de aves protegidas, tanto con crías como vacíos, se considera una infracción grave tanto por la legislación nacional como la europea y el acusado puede enfrentarse a una multa que oscilaría entre los 5.001 y los 200.000 euros.
La ley 42/2007 de patrimonio natural y biodiversidad establece literalmente: “Queda prohibido dar muerte, dañar, molestar o inquietar intencionadamente a los animales silvestres, sea cual fuere el método empleado o la fase de su ciclo biológico. Esta prohibición incluye su retención y captura en vivo, la destrucción, daño, recolección y retención de sus nidos, de sus crías o de sus huevos, estos últimos aun estando vacíos, así como la posesión, transporte, tráfico y comercio de ejemplares vivos o muertos o de sus restos, incluyendo el comercio exterior”.

Nidos de golondrina bajo un techo / Agró
Por tanto, no está permitido, ni a los inquilinos ni a los propietarios de viviendas, retirar los nidos de las aves protegidas, como son golondrinas o vencejos, especialmente ahora que inician la puesta de huevos y la cría de sus polluelos, antes de regresar a África en un viaje de varios miles de kilómetros.
A esa prohibición solo existen excepciones concretas relacionadas con motivos de seguridad o higiene. En esos casos, es obligatorio solicitar permiso a la consejería de Medio Ambiente correspondiente. Normalmente, las autorizaciones se conceden durante el invierno y siempre fuera del periodo reproductivo de las aves.
Verdaderos ‘insecticidas’ naturales
La importancia de las golondrinas, vencejos, aviones y otras aves insectívoras radica en la gran cantidad de insectos que consumen a diario y que permiten mantener a raya numerosas plagas agrícolas. Sin esta ingesta masiva de insectos, los daños para la agricultura podrían multiplicarse, por lo que estas aves son consideradas indispensables para la protección de los cultivos y la propia seguridad alimentaria.
Una sola golondrina o un vencejo puede ingerir cada día varios miles de insectos, con lo que el efecto sumado de todas las aves de este tipo que hay en una determinada zona es elevadísimo y permite ahorrar mucho dinero en tratamientos químicos o biológicos que no siempre son tan eficaces ni inocuos con el medio ambiente.
Cualquier persona que sea testigo de la destrucción de nidos puede interponer la correspondiente denuncia ante el Servicio para la Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil.
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