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Así renace un río bloqueado por un muro artificial: barbos y truchas autóctonas vuelven a sus dominios

El programa que impulsa la eliminación de barreras fluviales y el impulso de un grupo ecologista local recupera el río Riato, en Madrid

El azud que obstaculizaba el río Riato, antes de ser demolido

El azud que obstaculizaba el río Riato, antes de ser demolido / Plataforma Ecologista Madrileña

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Joan Lluís Ferrer

Joan Lluís Ferrer

El programa europeo Open Rivers está logrando recuperar cientos de tramos de ríos en España que permanecían bloqueados por presas abandonadas, azudes, diques y otras barreras artificiales que impiden la circulación natural del agua. Al eliminar estas obras, que a menudo ya están abandonadas y no cumplen ninguna función, se consigue que peces y otros organismos vivos circulen a lo largo del río, que los sedimentos hagan lo propio y puedan llegar al mar, y que, en definitiva, el ecosistema que es un río permanezca vivo. Un ejemplo de ello es el proyecto que ha servido para recuperar el río Riato, situado al norte del embalse de Atazar, en la Comunidad de Madrid.

La retirada del azud, que actuaba como verdadera muralla que interrumpía este curso fluvial, ha restablecido la conectividad en más de veinte kilómetros de cauce y, pese al poco tiempo transcurrido, ya ha permitido que especies autóctonas como el barbo y la trucha estén experimentando una recuperación visible.

El río Riato, antes y después de la demolición del azud

El río Riato, antes y después de la demolición del azud / Plataforma Ecologista Madrileña

El río Riato es un río serrano poco conocido, pero que alberga una importante biodiversidad y calidad ecológica, por lo que forma parte de una reserva fluvial.

Hace un año, la Plataforma Ecologista Madrileña logró la financiación del programa europeo Open Rivers Programme, impulsado por la Fundacíon Arcadia, para llevar a cabo el proyecto de eliminación de la obra.

Gracias a ello, durante meses se ha estado trabajando en el proyecto de retirada del azud, una tarea que ha incluido un programa de participación ciudadana y un estudio del posible impacto de la obra sobre la fauna. Una vez realizados los trabajos de demolición, la obra de retirada del azud y el acondicionamiento posterior de la zona se han llevado a cabo por la Confederación Hidrográfica del Tajo.

Un muro que ya no servía para nada

Este muro fue construido en los años 70-80 por el antiguo Icona para retener los sedimentos que la erosión de las lluvias arrastraba hasta el embalse del Atazar. Hoy en día, con las laderas de la cuenca cubiertas de vegetación, esta infraestructura había perdido su función y bloqueaba el tránsito de peces, semillas, nutrientes y materiales, explican los portavoces de la Plataforma Ecologista Madrileña.

Las primeras ventajas de la nueva situación ya se perciben, con el remonte anual de los barbos comunes (Luciobarbus bocagei), que ascienden el río Riato, ahora sin barreras que se lo impidan, para hacer la freza y aportar nuevas generaciones de una de las pocas especies de peces autóctonos que sobreviven en los ríos madrileños”, señala la entidad en un comunicado.

Otra especie favorecida es la trucha común (Salmo trutta), que tiene poblaciones en los ríos Riato y La Puebla con una alta pureza genética, gracias a que nunca se hicieron “repoblaciones” en estos cauces, añaden.

Este es solo un ejemplo de lo que se está logrando con iniciativas similares. Solo en 2025 en España se eliminaron más de 100 obstáculos artificiales en otros tantos tramos de ríos, casi siempre en colaboración entre iniciativas privadas y públicas.

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