¿Y si se rompe el círculo? El impacto real de no separar
El cambio climático avanza y, con él, las medidas de la Unión Europea y España para frenar sus efectos en el planeta
Entidades como el Consorcio Baix Vinalopó, con la financiación de la Generalitat Valenciana, trabajan para fomentar la separación selectiva de residuos entre la población y mejorar los porcentajes de reciclaje

La entidad gestiona los residuos urbanos de 10 municipios del Mitjà y Baix Vinalopó, ha desarrollado una serie de acciones que buscan impulsar la recogida selectiva en la comarca. / INFORMACIÓN
El gesto es, en apariencia, insignificante: caminar hasta la isla de contenedores, dudar entre tirar la piel de plátano en la fracción orgánica o en la de resto y hacer lo correcto: depositarlo en el contenedor marrón. Son apenas unos segundos. Sin embargo, lo que pasa en ese instante puede cambiar el rumbo del nuestro planeta y, por qué no, también de nuestros municipios. Y es que, en un contexto de cambio climático como el actual, la pregunta que debemos hacernos no es si es debemos separar los residuos y reciclar, sino cuál es el coste real de no hacerlo.
Cuando una persona decide no separar -o lo hace de manera incorrecta-, se pone en marcha una reacción en cadena que va más allá del ámbito medioambiental y afecta áreas como la económica o la social. El contenedor de resto -el que recoge los residuos que no se pueden reciclar- absorbe aquello que debería haber tenido una segunda vida. Hablamos de botellas de plástico, latas de refresco, revistas o cajas de cartón, pero también de pieles de fruta y verdura, espinas, huesos o cáscaras de huevo. Materia orgánica que representa el 40% de la bolsa de basura doméstica y que, al mezclarse con otros residuos, deja de transformarse en compost, un abono natural con múltiples beneficios para campos y jardines.
El tema no es baladí. En España, tan solo el 22,4% de los residuos se recogen de forma separada. El resto, casi el 80%, llegan a las plantas de tratamiento mezclados, en muchos casos procedentes del contenedor de resto. Así lo indica el INE (Instituto Nacional de Estadística) en su Estadística sobre recogida y tratamiento de residuos (2023).

Campaña educativa Separa la orgánica, siembra el futuro. / INFORMACIÓN
¿El resultado? Residuos de gran valor que, como los restos de comida, acaban en el vertedero sin que puedan tener una segunda vida. Y no solo eso: encareciendo las tasas de basura e incrementando los cánones e impuestos especiales que genera su gestión. Porque, ante desidia de la ciudadanía, la Unión Europea (UE) ha dicho basta y España lo ha hecho con ella. Normativas como la Directiva 2008/98/CE y la Ley 7/2022, de 8 de abril, de residuos y suelos contaminados para una economía circular son claras: quien contamina paga.
De la teoría global al reto local: el caso del Baix Vinalopó
Si el problema preocupa a escala nacional, en territorios más pequeños pero con una alta densidad demográfica y una intensa actividad agrícola e industrial no se queda atrás. Muestra de ello la encontramos en el sur de la provincia de Alicante: de las 160.000 toneladas de residuos que llegaron en 2025 a la Planta de Tratamiento de Els Cremats (Elche), apenas 5.000 correspondían a materia orgánica correctamente separada.
Una cifra que evidencia la gran brecha que existe entre la teoría y la práctica en materia de economía circular, pero también la necesidad de tomar cartas en el asunto e involucrar a ciudadanía y administración pública en la mejora de la separación selectiva de biorresiduos. Así lo ha hecho el Consorcio Baix Vinalopó. La entidad que gestiona los residuos urbanos de 10 municipios del Mitjà y Baix Vinalopó, ha desarrollado una serie de acciones que buscan impulsar la recogida selectiva en la comarca.
Separa la orgánica, siembra el futuro
Con la campaña educativa Separa la orgánica, siembra el futuro, esta entidad busca llegar a toda la población y sensibilizarla acerca de la importancia de dar una segunda vida a los restos de comida y jardinería doméstica. Pero este, aunque importante, no es un esfuerzo único ni aislado. Consorcio y Ayuntamientos trabajan, mano a mano, para reducir el porcentaje de impropios que llegan al contenedor marrón y aumentar la tasa de reciclaje de la materia orgánica.
El Consorcio Baix Vinalopó realiza el tratamiento de los residuos domésticos y de los envases ligeros de 10 municipios: Aspe, Algueña, Crevillent, Elche, Hondón de los Frailes, Hondón de las Nieves, Monforte del Cid, Novelda, La Romana y Santa Pola en su planta de tratamiento de Els Cremats, y gestiona la red de ecomóviles, para convertir los residuos en nuevos recursos para hacer realidad la economía circular.