30% DTO ANUAL 24,50€/año

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Si ellos hablaran

¿A los mil delfines que mueren en España, que les den con ave...?

¿A los mil delfines que mueren en España, que les den con ave...?

¿A los mil delfines que mueren en España, que les den con ave...?

De vez en cuando, política y protección animal van de la mano. Eso, que podría ser bueno, deja de serlo cuando se produce sin más objetivo que «posturear». La retirada de los delfines del zoo de Barcelona tiene mucho de eso.

El final de los delfinarios es un hecho. Está claro que carece de sentido mantener a esos animales en cautividad por mucho que hayan nacido así. Por otro lado, los delfinarios tampoco se han esforzado en dejar atrás las piruetas y en que sus piscinas se conviertan en grandes aulas de concienciación. Por no preocuparse, ni siquiera se han preocupado de explicar los proyectos para la conservación de delfines en libertad en los que participan. Quizás, la idea de que el dinero obtenido por unos delfines era destinado a proteger a otros, les hubiera ayudado.

Ahora es tarde. La sociedad demanda su cierre. Ante esa situación, ¿qué deben hacer las autoridades? En mi opinión, normas que garanticen la no incorporación de un solo delfín más a esos centros, la prohibición de la venta y la cría en cautividad y, por supuesto, dado que ya no pueden vivir en libertad, velar por el bienestar de éstos en las instalaciones en las que viven hasta el final de sus vidas.

Por eso, el anuncio realizado por Barcelona acerca del cierre de su delfinario está bien, pero no explica que los delfines que allí vivían han sido trasladados a otro delfinario. Han pasado de una piscina en Barcelona a otra en Atenas, con todos los riesgos para su salud que ello conlleva.

No se puede legislar a corto plazo. Si se quiere acabar con los delfinarios se deben adoptar medidas que protejan a esos animales durante todos los años de vida que les queden, pero no provocándoles estados innecesarios de estrés y ansiedad. Lo demás es solo «postureo».

El ejemplo más claro es que, mientras que en los delfinarios de España viven unos 80 delfines, en nuestras aguas territoriales, en esos mares que bañan nuestras orillas, mueren cada mes por la contaminación un centenar de ellos. Al año, más de 1000 delfines. ¿Se dan cuenta? A esos 80 de los delfinarios hay que salvarlos como sea, pero de los otros 1000 nadie se acuerda. Por favor, protejamos a todos los animales, a los unos y a los otros. Todos lo merecen.

Lo último en INF+

Compartir el artículo

stats