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CORONAVIRUS

Pedro Sánchez se vuelca en lograr los apoyos para prorrogar la alarma

El Gobierno consigue atraer a Ciudadanos al «sí» y negocia con el PNV para que también secunde la ampliación y no depender del PP

Perdura la sensación de vértigo en la Moncloa ante lo que pueda pasar hoy en el Congreso de los Diputados. La tesis del Gobierno sigue siendo que el PP no llegará a votar en contra de la prórroga de otros 15 días del estado de alarma, sino que finalmente optará por la abstención. Pero no quiere dejar ningún cabo suelto, así que anoche cerró un acuerdo con Ciudadanos para garantizarse su aval. Además, en paralelo continuaban las negociaciones de última hora con el PNV para lograr su voto favorable mientras tentaban a ERC para que abandonen el rechazo y se abstengan.

Si los de Pablo Casado finalmente votasen en contra, sumando sus 88 diputados a los de Vox, ERC, JxCat y la CUP, este bloque sumaría 164 actas. Y, por el momento, el apoyo a la prórroga solo tiene asegurado los 165 apoyos de la coalición del PSOE y Unidas Podemos y de los naranjas, por lo que el Ejecutivo, a pesar de apostar porque los populares se abstendrán, quiere tener atado también el apoyo del PNV.

Las conversaciones del Ejecutivo con el PNV, que continuarán durante la mañana de hoy miércoles, son muy fluidas y giran sobre la cogobernanza para que las autonomías tengan más margen de actuación en la desescalada. La sorpresa llegó con Ciudadanos, con quien hubo pacto nocturno después de que Moncloa aceptase «contactos semanales» con Inés Arrimadas y estudiar desvincular los ERTE y otras medidas económicas del propio estado de alarma para que el Gobierno no pueda presionar a la oposición con su desaparición si no apoyan las prórrogas.

Teléfono activo

Las productivas llamadas de este martes a Arrimadas por parte de miembros del Gobierno llegaron precedidas de otras con menos éxito. El pasado lunes, Sánchez habló primero con Casado, durante una conversación en la que el líder del PP le dijo que no iba a «apoyar» (sin aclarar si votaría 'no' o se abstendría) y el presidente le avisó que sin la medida, España se sumiría en el «caos». Tras el presidente, una retahíla de ministros salieron a la palestra a insistir en esta elección.

Los populares consideran que la nueva fase se puede regular a través de las leyes sanitarias. El Ejecutivo, en cambio, insiste en que eso es inviable, porque serían las comunidades autónomas quienes tendrían el mando, y su capacidad para impedir los desplazamientos (tanto de una comunidad a otra como dentro de cada territorio) resulta escasa. La Moncloa, asimismo, argumenta que si la prórroga no sale adelante, se enviaría un mal mensaje a la Unión Europea.

Ambas visiones se plasmaron durante la jornada de ayer en el Senado, donde Sánchez participó en la sesión de control al Gobierno. «Seguir prorrogándolo sine die es una herramienta para protegerle a usted, que está atrapado», le espetó el portavoz del PP en la Cámara alta, Javier Maroto.

El presidente le contestó que el confinamiento y la restricción de la movilidad está «frenando» los contagios y que una medida tan drástica como esa no se puede aplicar si no es con la alarma. El jefe del Ejecutivo aprovechó su intervención para pedir al PP y a Ciudadanos su apoyo.

Finalmente, los socialistas lograron llevarse a su terreno a los naranjas, a cambio de algún compromiso. Con el apoyo de los liberales bastaría para sacar adelante la deseada prórrogar si el PNV cediera y se abstuviera. Se trabaja en este sentido.

El esfuerzo negociador no se circunscribe solo al jefe del Ejecutivo. La vicepresidenta primera, Carmen Calvo, y la portavoz del PSOE en el Congreso, Adriana Lastra, también mantuvieron contactos con los nacionalistas vascos y ERC durante el día de ayer. Calvo tambén hizo lo propio con el presidente de la Xunta de Galicia, el popular Alberto Núñez Feijóo. Los republicanos, de momento, se mantienen en su negativa a prorrogar la alarma, una posición que el Gobierno atribuye a la proximidad de las elecciones catalanas (aún sin fecha) y a su pugna con JxCat. Los posconvergentes ya votaron en contra de la anterior extensión de la alarma mientras que ERC se abstuvo.

Ayuso, Feijóo y Moreno quieren que el PP conceda una última ampliación

Los tres líderes regionales se abren a apoyar al Gobierno hoy pero advierten de que no se debería alargar más

Los principales presidentes autonómicos del PP apuestan por aceptar una última prórroga del estado de alarma, hasta casi finales de mayo, frente a la postura de la dirección nacional de partido de «no apoyar» la aprobación de este nuevo decreto del Gobierno. Tanto la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, como el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, se manifestadoron ayer en este sentido, y también la Junta de Andalucía, que preside Juanma Moreno, sitúa en su plan de desescalada el fin del estado de alarma para finales de este mes de mayo.

Mientras la postura pública de Génova es la que se mueve entre el 'no' y la abstención a la prórroga del estado del alarma, que se vota hoy entre gran incertidumbre en el Congreso, las opiniones de estos barones abren la puerta a que el PP actúe finalmente como en los debates de los decretos anteriores.

En las prórrogas previas del estado de alarma, iniciado el pasado 14 de marzo, Casado siempre votó a favor aunque con reiteradas advertencias al Gobierno para que rectificase su gestión ante la crisis por el coronavirus y puntualizando que su apoyo tendría una fecha límite.

La líder madrileña apostó por otorgar «los últimos 15 días» para que la desescalada sea «con las mejores garantías». Feijóo, por su parte, se mostró comprensivo con que Moncloa «necesite tiempo» tras recibir una llamada de la vicepresidenta Carmen Calvo, aunque matizó que no se puede alargar sine die.

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