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Sánchez se acerca a sus aliados de investidura para salvar la legislatura

El presidente del ejecutivo buscará la estabilidad institucional con los apoyos a los Presupuestos. El gobierno estuvo cerca del abismo en la última votación para prorrogar el estado de alarma

En estos dos meses de estado de alarma es indudable que el Ejecutivo ha cometido fallos, equivocaciones en los que algunos han querido ver la estocada final para una coalición que nació débil, con los apoyos justos, y otros han preferido valorar como patinazos inevitables de quien avanza por una pandemia desconocida sin manual de instrucciones.

El Ejecutivo empieza a respirar. Crece la sensación de «salir a flote» tras la embestida de «semanas negras» por las cifras de la pandemia, los vaivenes en decisiones técnicas que requirieron ser enmendadas, los desplantes de un Podemos que juega a ser oposición desde dentro del Gobierno y la convicción de que el presidente estaba quedándose solo. En términos políticos, admiten (con lo que cuesta reconocer errores desde a atalaya de la Moncloa), que el peor desatino fue desatender a los aliados que acababan de apoyar la investidura, en algunos casos, como ERC, en una maniobra arriesgada por la presión de JxCat.

Desbordados y sin Calvo

Algunas voces atribuyen el abandono de los socios a la baja de la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, que es el miembro del Ejecutivo que tiene las relaciones más engrasadas con el resto de partidos y que estuvo fuera de juego, con una severa neumonía. Hay colaboradores de Sánchez que se amparan en el «desborde» de las primeras semanas. Otras fuentes gubernamentales sugieren que el carácter de autoconfianza del presidente no siempre favorece el diálogo. Es posible que todos los factores sumasen.

El punto de inflexión se produjo cuando el Gobierno vio que podía perder la votación de la cuarta prórroga del estado de alarma. ERC iba a pasarse al «no» y el PNV rumiaba una abstención.

A contrarreloj, Sánchez retejió las relaciones con el grupo vasco y armó un pacto con Cs que levanta suspicacias en los socios por la izquierda, pero que da oxígeno al presidente y a los propios liberales, que se revelan como partido útil con solo diez diputados. El PP, que anunció que retiraba su apoyo al estado de alarma horas antes de que el Gobierno fraguase sus nuevas alianzas, quedó atrapado en un movimiento en el que muchos vieron la ansiedad de Pablo Casado por tumbar al Ejecutivo.

Ahora, el Gobierno parece alejarse del abismo que rondaba. Decidido a recuperar las alianzas perdidas, negocia la última prórroga del estado de alarma en una modalidad «más laxa» y la reforma de la ley orgánica de medidas especiales de salud pública para evitar tener que recurrir a la excepcionalidad si hay rebrotes.

A nadie se le escapa que la gran prueba de fuego de Sánchez será la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. Podemos, ERC, Bildu y BNG temen que se escore hacia políticas menos expansivas para coquetear con Cs, aunque antes del pacto con Inés Arrimadas el presidente se comprometió ante el Congreso a reforzar el Estado del bienestar, con inversiones en servicios públicos y una fiscalidad que fomente la «justicia social».

Reuniones con ERC

Por último, y según informa Europa Press, el grupo negociador del PSOE y ERC han mantenido dos reuniones en los últimos días, en las que estuvo el ministro de Sanidad Salvador Illa. Ha estado presente el equipo negociador al completo. Por el PSOE, la portavoz del Grupo Socialista, Adriana Lastra; el ministro de Transportes José Luis Ábalos y el Ministro de Sanidad, Salvador Illa. Por ERC, además del portavoz del Grupo en el Congreso, Gabriel Rufián, estuvieron presentes la portavoz del partido, Marta Vilalta y el diputado en el Parlamento catalán, Josep María Jové, un hombre muy próximo a Oriol Junqueras.

Competencias

Los republicanos han pedido recuperar las competencias que no pueden llevar a cabo por el decreto de alarma, una desescalada en «codecisión» con el Gobierno de la Generalitat, así como flexibilizar el superavit de los ayuntamientos para disponer de recursos frente a la pandemia y la puesta en marcha de una serie de propuestas económicas y sociales. De momento, la formación republicana sigue en el «no» a una nueva prórroga del decreto de alarma mientras no progresen las negociaciones.

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