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Fin de ETA, año X

Rodríguez Zapatero: “Deberíamos ir más allá, pasar de la coexistencia a la convivencia”

"Me quedé solo en un despacho ante un ordenador esperando el comunicado. Fue el momento más emocionante de mi vida política"

José Luís Rodriguez Zapatero.

A punto de arrancar el Congreso del PSOE, quien fuera su secretario general y presidente del Gobierno atiende la llamada de este diario dándose un momento para recordarse a sí mismo a solas, en un despacho de la Moncloa, sentado ante un ordenador portátil y esperando la aparición en pantalla de un comunicado histórico. Era el 20 de octubre de 2011, la jornada que para José Luis Rodríguez Zapatero justifica toda su carrera política.

-Diez años después del anuncio de fin definitivo de los atentados de ETA, ¿está el País Vasco y está España como esperaba que estuvieran a partir de ese acontecimiento?

-Sinceramente, sí. Aquel mensaje cambió la historia. Pasamos de un gran sufrimiento a la expectativa de la paz, y lo más importante es que estos diez años han sido diez años sin violencia, sin escisiones y confirmando que el abandono de la violencia es para siempre.

"Lo más importante es que estos diez años han sido diez años sin violencia, sin escisiones y confirmando que el abandono de la violencia es para siempre"

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-¿Cómo le contaría quien en ese momento era presidente del Gobierno de España qué ocurrió y con qué trascendencia a alguien que hace diez años tenía diez años?

-Pues le insistiría en dos ideas. La primera, que prácticamente todos los países en su historia han tenido momentos de grave dificultad, y muchos procesos violentos que han durado tiempo. Eso nos pasó a nosotros, que hubo un grupo, unas miles de personas que tenían la violencia como instrumento político, una violencia que mataba, que ponía bombas… Y que la historia de la civilización es precisamente superar la barbarie. Y la segunda reflexión es que los valores democráticos tienen una gran superioridad moral, que desde la convicción democrática la sociedad resistió, sufrió, defendió la no violencia. Nunca, nunca, el fin justifica los medios.

-Y a los que sí teníamos más edad aquel día, ¿qué nos debería pesar más en el ánimo, la necesidad de pasar página o la de hacer memoria?

-He reflexionado mucho sobre esta cuestión, que nos plantea un dilema importante. Quizá en lo único que podemos ser unánimes es en la memoria de las víctimas y de sus familias, recordarlas, honrarlas, ser solidarios. Estos diez años han sido de coexistencia pacífica y deberíamos abrir una etapa que fuera más allá, de la coexistencia pacífica a la convivencia, una convivencia más activa. Y quizá en unos años más podamos hablar de esa palabra que es tan potente: “Reconciliación”. Pero quedan años para eso.

-¿Desde cuándo sabía que ETA iba a comunicar el final?

-El anuncio fue el 20 de octubre. Del anuncio nosotros teníamos unos primeros mensajes de que eso podría producirse en torno al mes de julio, agosto… En septiembre, ya teníamos una casi confirmación. Y una semana antes del comunicado, una confirmación definitiva.

-¿Qué le pasó por la cabeza cuando vio el comunicado de ETA?

-Esperé la noticia en soledad, mirando a un portátil en el que tenía conectado el diario 'Gara', esperando el comunicado. Sabía que iba a venir, pero la ansiedad me hacía estar muy pendiente, segundo a segundo. Cuando vi el comunicado, su contenido y que era lo que esperaba, el abandono definitivo, fue el momento de más emoción en toda mi vida política. Pensé que el esfuerzo de todos había concluido en esas tres letras, paz, una palabra que todo lo puede. Ahí di por justificada toda mi trayectoria política.

-Estaba solo en un despacho de La Moncloa..

-Sí, decidí estar solo. Y cuando el comunicado se produjo tuve unos minutos de reflexión, de interiorizarlo, de decidirme a hacer unas llamadas… Después ya sí, estuve reunido con mi gabinete, con la gente del equipo de Moncloa, y con mi familia. Es una tarde que tengo grabada minuto a minuto.

-¿A quiénes fueron esas primeras llamadas?

-A Alfredo Pérez Rubalcaba, a Eduardo Madina y a mi padre.

-¿Y qué le dijo su padre?

-Estaba muy emocionado también. Me transmitió su felicitación más íntima. En mi familia la paz y la reconciliación forma parte del legado que recibí.

-¿Cuánto tiempo fue un peligro real que se produjera una escisión de ETA que quisiera seguir matando? 

-Esta fue una de las cuestiones más decisivas. En las organizaciones terroristas no es lo común que se produzca una decisión unánime y que se traduzca en unanimidad de acción. Cuando se produce la consulta en el mundo que apoyaba la violencia, lo que transmitían quienes estaban por abandonar la violencia era que eso iba a ser unánime, que no iba a haber escisiones y que iba a ser para ser siempre. De momento, estos diez primeros años ha sido cierto.

"Hay tres momentos que tengo muy marcados: el asesinato de Miguel Ángel Blanco, el atentado de la T4 y el de Capbreton"

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-Diez años después, ¿le siguen asaltando a la memoria momentos trágicos?

-Hay tres momentos para mí personalmente muy marcados. Yo diría que casi todos los días de mi vida de expresidente reaparece en mi memoria algún momento de la lucha contra el terrorismo. Es algo que tengo muy interiorizado. El atentado de Miguel Ángel Blanco me produjo un impacto personal muy fuerte. El atentado de la T4 también, por el momento en que se producía y la forma tan trágica de la pérdida de la vida de dos jóvenes ecuatorianos. Y también me produjo un gran impacto, que me costó recuperarme, el asesinato de dos guardias civiles en Cap Breton, en una mañana de sábado fría, que recuerdo viajando a Francia, hablando con los jóvenes compañeros de los dos que habían sido tiroteados por la espalda.

-Tras el anuncio de ETA tuvo usted apoyo de la oposición. Mariano Rajoy declaró que a ese final se había llegado sin ninguna concesión. ¿Era todo el apoyo que esperaba?

-Debo decir que sí. El que no había tenido antes se produjo en el momento trascendental. Informé a Rajoy, en aquel momento líder de la oposición, días antes…

-¿Y qué le contó?

-Le dije que venía ese anuncio con toda probabilidad, que era definitivo, que era creíble y que no había ningún precio político, ninguna contraprestación. Escuchando la declaración del 20 de octubre de Mariano Rajoy es evidente que creyó mis palabras. Eso yo creo que fue muy positivo.

-¿Vamos a ver pronto un gobierno PSE-Bildu en Euskadi?

-Tengo la impresión de que eso llevaría tiempo, si es que algún día se produce. Fueron 50 años de mucho dolor, de mucho drama. Hemos pasado los diez primeros de superación. Vamos a ver qué nos depara esta nueva década. Ojalá sea otro avance en la recuperación de los mejores valores, y en el recuerdo colectivo de las víctimas y en la mejora de la convivencia… Yo creo que falta tiempo.

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