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Xunta de Galicia

“No entres en política”, el consejo que desoyó Alfonso Rueda de su padre

“Asume que no lo vas a tener todo” y “disfruta de lo que consigas por ti mismo”, las otras máximas de su progenitor que sí sigue al pie de la letra

Alfonso Rueda, con su padre, el también político José Antonio Rueda Crespo. FDV

"No entres en política". Fue el consejo a Alfonso Rueda, que este sábado jurará su cargo como titular del Gobierno gallego, de su padre, el ingeniero agrónomo José Antonio Rueda Crespo y una de las grandes referencias en la vida del primer presidente pontevedrés de la Xunta. Oriundo de Jaén, fue jefe provincial del Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario (Iryda) y ocupó distintos cargos públicos durante la infancia y adolescencia del titular del Ejecutivo gallego, como concejal en Silleda, diputado provincial y vicepresidente de la Diputación.

Su matrimonio con Dolores de Valenzuela López-Montenegro, con la que fue padre de María, Alfonso, Marta y José Antonio Rueda Valenzuela, le hizo establecer lazos con la comarca del Deza. De hecho el tío-bisabuelo de Alfonso Rueda, Ramón de Valenzuela, una figura de referencia con un compromiso inquebrantable con la cultura y la lengua gallega, por las que sufrió la cárcel y el exilio, da nombre a una biblioteca y al colegio de A Bandeira.

Sus allegados cuentan que de esos años de infancia Alfonso Rueda recuerda especialmente las divertidas jornadas de verano en la playa de A Lanzada. Los cuatro niños se quedaban en la zona de toallas mientras su padre, que se convertiría en la “mano derecha” de Rajoy en la Diputación, salía a recorrer el extenso arenal.

Es un gusto por la naturaleza que ha heredado su hijo, con una declarada afición al senderismo. El disfrute del medio ambiente no es el único legado: Rueda Crespo era un gran aficionado a la historia y a viajar, preferencias que también reconoce el ya presidente de la Xunta.

Con todo, Rueda Crespo no tuvo el éxito político de su hijo ya que se desligó de la entonces Alianza Popular para vincularse a la Coalición Galega que lideraba Xosé Luis Barreiro. Fue uno de los pocos que se mantuvo fiel a este nuevo proyecto político que casi todos los que lo respaldaron inicialmente fueron abandonando. El proceso resultó una gran decepción para el padre de Rueda, apartado al menos en esos primeros años de la primera línea política, un desengaño que posiblemente esté detrás de ese consejo desoído.

Precisamente Alfonso Rueda entró en política en ese momento clave. En 1989 votó a Coalición Galega, partido por el que se presentaba su padre y del que él fue interventor en esas elecciones.

El futuro presidente de la Xunta reconoce a sus colaboradores que su padre le traspasó “la felicidad y tranquilidad de disfrutar de lo que consigues por ti mismo”, explican desde su equipo. “Hay cosas o grandes lujos que no vas a poder tener. Y que es bueno asumirlo”, le insistía.

Rueda siempre ha vivido ligado a la política (de hecho su padre fue posteriormente recuperado para el PP por Xosé Cuiña) y con solo 25 años ya presidía las Nuevas Generaciones de los populares.

Tras licenciarse en Derecho por la Universidad de Santiago, aprobó las oposiciones de secretario municipal, un cargo que ejerció en los concellos de Cervantes, en Lugo, y A Cañiza, no sin antes haber cumplido el extinto servicio militar, que realizó en Valladolid. Rueda Valenzuela fue policía militar.

Años después su primera responsabilidad en la Xunta fue la de jefe de gabinete de la Consellería de Xustiza con Jesús Palmou, de jefe, y en el 2000 le fue asignada la Dirección Xeral da Administración Local de la Xunta, hasta que seis años después asume el cargo de secretario general del PP gallego.

Aceptar esta responsabilidad no le resultó una decisión fácil. De hecho estuvo a punto de rechazar la oferta de Núñez Feijóo. Ésta coincidió en un momento especialmente delicado en la vida de Alfonso Rueda, en el que se declara la enfermedad que desembocaría en la muerte de su padre.

Un nuevo punto de inflexión en su carrera vendría en 2009, tras varios años como diputado en el Parlamento gallego, cuando toma posesión como conselleiro de Presidencia, Administracións Públicas e Xustiza, un paso previo a su nombramiento en 2012 como vicepresidente de la Xunta.

En estos años de andadura política ha seguido manteniendo su mismo talante, afirman quienes le conocen: mejor un plan sencillo de deporte y cañas con los amigos que un sofisticado menú y mejor conformarse con lo que uno tiene. Cuentan quienes lo conocen que su padre le transmitió otro legado: “La honradez da mucha paz de espíritu”.

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