Tensión entre Estados Unidos y España
Robles y el embajador de EEUU evitan mostrar tensión en un encuentro en Madrid en plena tormenta diplomática
La ministra de Defensa recibe en el ministerio al embajador con el trasfondo de una gran inquietud de los militares por los vetos de Trump

Lucía Feijoo Viera

La ministra de Defensa, Margarita Robles, y el aún nuevo embajador de Estados Unidos, Benjamín León, han decidido mantener silencio sobre los términos de la reunión que han tenido esta tarde en Madrid y, sobre todo, han evitado exteriorizar cualquier tensión fuera del despacho de Robles, en la cuarta planta del ministerio, donde se ha celebrado el encuentro.
El tema del enfado norteamericano ha sido, no obstante, el centro de la conversación. Fuentes de Defensa aclaran que la ministra "ha enfatizado" que España es un socio fiable de la OTAN, pese a que el presidente Donald Trump considera a este país "un aliado terrible". La ministra le ha transmitido a León que las aportaciones internacionales de las Fuerzas Armadas españolas se orientan a la defensa de la paz, "como queda patente en las distintas misiones y despliegues bajo bandera OTAN, ONU y UE".
Robles, además, le ha dado la opinión gubernamental española de que la guerra contra Irán no contibuye a la estabilidad global, sino todo lo contrario: “Ucrania, Gaza y ahora, Oriente Medio evidencian la volatilidad de algo tan importante como la paz y la seguridad", le ha dicho la ministra a Benjamín León.
El entrecomillado es de un breve comunicado emitido por Defensa al término del encuentro, el primer acto diplomático visible entre España y Estados Unidos desde la rápida sucesión de acontecimientos: el veto del Gobierno al empleo de las bases de Rota y Morón para atacar a Irán, la reacción amenazante de Trump y la posterior declaración de Pedro Sánchez tildando de incompetente al inquilino de la Casa Blanca.
En plena tensión
La reunión de la tarde de este miércoles entre Margarita Robles y Benjamín León, que estaba marcada en el calendario como una cita ordinaria, de presentación del embajador ante la ministra de Defensa, se ha convertido en un encuentro crucial en medio de la tormenta diplomática sin precedentes que atraviesan las relaciones entre los dos países.
La cita ha estado también enmarcada por una inquietud muy notable entre jefes de las Fuerzas Armadas por la posibilidad de que la ira de Trump derive en un bloqueo de Washington a suministros de piezas y pedidos de tecnología y armamento para España.
Los repuestos para los viejos -y necesitados- cazas F-18 del Ejército del Aire, pedidos de misiles Patriot para el Ejército de Tierra y el sistema de defensa anitaérea Aegis de las fragatas F100, todos ellos de fabricación y licencia norteamericanos, son los tres puntos más sensibles considerados en esta crisis.
"Nadie puede apostar ahora por qué va a pasar con eso", dice un alto responsable militar próximo al área de compras del ministerio. "Aunque tampoco tenemos razones para esperar que vaya a peor. Depende de Trump, y eso es imprevisible", matiza.
Tema central
¿Cómo se prepara una cita de estas características en medio de un huracán que ninguna de las dos partes ha vivido nunca? Ni siquiera cuando España retiró las tropas de Irak por orden del presidente Zapatero hubo tanto encono manifestado abiertamente por Washington ante un desplante español.
La cita ha empezado con un gesto de normalidad: el intercambio de regalos, una corbata para él y un pequeño joyero para ella. La legación norteamericana ha llegado con un capitán naval como principal asistente, entre otros.
La ministra de Defensa ha tenido a disposición un speaking point -o posición en el debate- redactado por Moncloa, y, pese a ser a veces Margarita Robles un verso suelto del Ejecutivo, no se iba a apartar de la línea marcada por Pedro Sánchez, indican fuentes gubernamentales. Junto a ese postulado base, consensuó una serie de "defensivos". Así llaman en el grupo de asesores de altos cargos del Ejecutivo a los argumentos que exponer, en condiciones normales solo si el visitante saca el tema espinoso, por ejemplo, preguntando por qué la insistencia del gobierno español en negar a EEUU el uso de las bases en este momento histórico.
No se sabe si algo que haya transmitido la legación a Washington sobre la reunión ha sido la causa de que la portavoz de la Casa Blanca, Karolin Leavitt, haya sostenido esta misma tarde que España se avenía a "colaborar" con las fuerzas norteamericanas en su guerra contra Irán. Ese extremo ha sido desmentido igual de "tajantemente" -es la palabra dicha- tanto por fuentes de Moncloa como por el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, en una entrevista en la Ser..
En la reunión no podía no salir el tema. En torno al elefante que se movía por el despacho de Robles, ya explicó hace dos días la ministra en Granada la postura del Gobierno. En el ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán, emprendido sin cobertura del Derecho Internacional, ni aprobado por el Congreso de EEUU, "entendemos que no es de aplicación el convenio", dijo en referencia al tratado que, modificado en 1989, modula el uso de las bases de Rota y Morón por fuerzas norteamericanas.
Ese tratado pone siempre el permiso español como condición previa al empleo de las instalaciones, y, como ya informó EL PERIÓDICO, acogido a necesidades de defensa en un marco bilateral o multilateral (OTAN,por ejemplo), no unilateral.
Inquietud militar
La inquietud militar persiste tras la reunión. FMS han sido las siglas más repetidas este miércoles en cualquier conversación con un alto responsable de las Fuerzas Armadas. Es el acrónimo de Foreign Military Sales, el concepto que en la administración norteamericana engloba las ventas de material de defensa al extranjero. "Cuando una empresa estadounidense vende a otro país, no es ella la que vende, sino Estados Unidos", viene a resumir un mando de segundo nivel de las Fuerzas Armadas en contacto con la diplomacia de la Defensa.
Se refiere a que ninguno de los gigantes norteamericanos de la industria militar exporta contra el criterio del Pentágono. Y habla con temor, porque del FMS -y también de las autorizaciones del Congreso- dependen algunos programas especiales de modernización de Defensa, espina dorsal del rearme español, y también "la mayoría de los mantenimientos de sistemas importantes en los tres ejércitos". "La incertidumbre ahora mismo es total", ratifica un oficial de primer nivel cercano a los grandes contratos de la Armada.
Tras la iracunda amenaza de Trump de cortar cualquier cordón comercial con España, los militares consultados tienen una doble consideración: creen que España sostiene una posición correcta desde el punto de vista del Derecho Internacional, pero a la vez perciben "excesiva y peligrosa" gestualidad del Gobierno.
Hilo caliente
Ninguno de los consultados considera oportuna -aunque no infundada- la negativa de Madrid a permitir el uso de las bases para logística de los cazas de la US NAVY y de la USAF que bombardean Irán. Señalan una excepción en esa postura del Gobierno: se ha opuesto a que 14 grandes aviones cisterna norteamericanos operaran desde Rota y Morón, pero no a que dos de los cinco destructores de la US Navy asignados a la base gaditana estén ahora "lanzando misiles sobre Irán", expresa uno de los uniformados, parafraseando sin saber el reproche que esta misma mañana, en la Comisión de Defensa del Congreso, ha hecho Sumar.
Parte de los expertos a los que ha acudido este diario relatan que este miércoles se hicieron llegar a la cúpula de Defensa consejos de moderación. Mirando desde el corporativismo, los jefes militares centran su esperanza de bajarle la temperatura a la tensión en que en el encuentro ha participado el SEGENPOL, o Secretario General de Política de Defensa, el almirante Juan Francisco Martínez Núñez. "Es una garantía de moderación al margen de la coyuntura política del Gobierno y la necesidad de Sánchez de arengar a sus bases", expresa uno de sus compañeros de armas.
En cualquier caso, ninguno prevé una ruptura sin retorno. La situación es tan complicada que "a ambas partes les interesa mantener comunicación". Ese canal entre enlaces militares de la embajada y Defensa, según fuentes gubernamentales, no solo tiene que ser cálido, "como siempre": también discreto.
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