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HANTAVIRUS

El protocolo frente al hantavirus para los guardias civiles en Canarias y en el Gómez Ulla: ventanillas cerradas y trajes de protección

"En caso de tener que interactuar con los vehículos medicalizados se hará siempre a favor del viento y manteniendo la distancia de seguridad", recomiendan en el instituto armado

La Policía traslada a sus agentes que el riesgo de contagio es "bajo" y recomienda el uso de mascarillas

Archivo - Un agente de la Guardia Civil junto a un vehículo oficial.

Archivo - Un agente de la Guardia Civil junto a un vehículo oficial. / GUARDIA CIVIL - Archivo

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Madrid

La Guardia Civil y el Cuerpo Nacional de Policía (CNP) han emitido sendos protocolos de actuación ante la alerta sanitaria creada al conocerse los casos de infección por hantavirus destinados a los agentes que puedan llegar a tener contacto con los pasajes del crucero. En el documento elaborado por la Unidad Central Operativa NRBQ del instituto armado se informa a los guardias de que "los pasajeros que sean trasladados a centros de referencia (como el hospital Gómez Ulla [Madrid] u otros centros en Canarias) serán considerados contactos de alto riesgo". Y por eso las patrullas de escolta deberán circular "con las ventanillas cerradas y sistema de aire en modo recirculación", completa el documento al que ha tenido acceso este periódico.

Y en el caso de que los agentes tengan que interactuar con los vehículos medicalizados, "se hará siempre a favor del viento y manteniendo la distancia de seguridad. Dada la naturaleza del brote y la confirmación de transmisión interhumana, ante la sospecha o previsión de servicios realizados por agentes de la Guardia Civil que implique contacto directo con personas contagiadas o en cuarentena, el equipo de protección es de uso obligatorio", dice el escrito.

"La actuación policial ante el hantavirus debe ser proactiva y basada en el principio de precaución. La coordinación con la UCO del área Nuclear, Radiológico, Biológico y Químico (NRBQ) es obligatoria ante cualquier escenario que exceda el contacto ambiental rutinario, garantizando así la seguridad del personal y evitando que los agentes se conviertan en vectores de transmisión", dice el documento.

Transmisión entre personas

El informe afirma que, a diferencia de otros hantavirus, esta cepa tiene capacidad documentada de transmisión entre personas por contacto estrecho. Por tanto, "la Guardia Civil debe extremar las precauciones no solo ambientales, sino también ante la posibilidad de contactos directos con casos sospechosos o declarados de padecer la enfermedad".

La Guardia Civl difunde este informe con la intención de "reducir el riesgo biológico para los miembros de la Guardia Civil en actuaciones que impliquen intervenciones con personas sospechosas de padecer infección por hantavirus". Y el principal riesgo, prosigue el documento, "se centra en la inhalación de aerosoles contaminados por excretas (orina, heces) y saliva de roedores en ambientes cerrados o con acumulación de polvo. La exposición suele ocurrir durante actividades como la limpieza de edificios con infestaciones de roedores, en zonas poco ventiladas, aunque también puede ocurrir durante actividades rutinarias en áreas con alta infestación".

Además, el protocolo recuerda a los agentes de la Guardia Civil los síntomas con los que el hantavirus comienza "con fiebre alta, dolores musculares y cefaleas, progresando rápidamente a insuficiencia respiratoria".

"Vigilancia activa"

Así, todo agente que haya tenido "contacto estrecho con un caso confirmado deberá pasar a situación de vigilancia activa según las instrucciones del Servicio de Sanidad y del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales al respecto, si durante el periodo de 45 días posteriores a la intervención se aprecia algún tipo de sintomatología deberá informar de inmediato a su superior y acudir al escalón sanitario indicando al mismo haber participado en algún operativo relacionado con el presente informe".

En el protocolo del Cuerpo Nacional de Policía (CNP), de carácter más genérico, se especifica que el riesgo de contagio en "bajo", al mismo tiempo que se recomienda la "ventilación de espacios" y la utilización de mascarillas.

"No existe vacuna ni tratamiento específico, así que la prevención es clave", advierte la Policía Nacional, que también recomienda protección ocular si hay polvo o suciedad en suspensión.

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