El rearme español
Una publicación de Defensa evalúa el "riesgo planetario" de colisión de un meteorito con la Tierra
Se trata de uno de los artículos más leídos por expertos entre los publicados por el Instituto Español de Estudios Estratégicos y plantea dilemas éticos y de Derecho Internacional además de los armamentísticos

Operadores militares del COVE, Centro de Operaciones de Vigilancia Espacial del Ejército del Aire. / EA

Un cuerpo celeste de grandes dimensiones se acerca a toda velocidad a la Tierra. Su trayectoria está más que confirmada, con el tiempo suficiente además de prever que su impacto será terriblemente destructivo. Mientras esa amenaza se va a haciendo cada vez más cercana e inminente hay que decidir qué recursos se sacrifican en un intento de desviar su camino, si unos países se pueden encoger de hombros porque no les afecte o, en caso de golpe inevitable con daño global, a qué personas se puede salvar con los limitados recursos espaciales, de acogida o de búnkeres disponibles. Este dilema del fin del mundo reside como pregunta de cimentación bajo un artículo que publica la Revista del Instituto Español de Estudios Estratégicos, órgano de reflexión dependiente del Ministerio de Defensa.
"La Tierra podría enfrentarse de nuevo al impacto de un gran objeto procedente del cosmos. Este contexto, plausible, aunque poco probable, nos expone como humanidad a un paradigma sin precedentes. Desarrollar estrategias de defensa planetaria deviene imprescindible, así como la necesidad de definir el marco normativo que posibilite su articulación jurídica y política respetando los derechos humanos", dice el resumen ejecutivo del artículo, titulado "Prospectiva ante la amenaza de impacto cósmico: escenarios de riesgo planetario y desafíos jurídico-políticos".
Con ese título, es explicable que el artículo lleve la firma no solo del ingeniero espacial Eloy Peña Asensio, miembro del Instituto de Ciencias del Espacio de la Universidad Autónoma de Barcelona. Le acompañan en la autoría Alberto Coronel, filósofo, coordinador del Laboratorio Filosófico del Antropoceno y del Decrecimiento adscrito a la Universidad Complutense de Madrid, y la doctora en Derecho por la Universidad de Valencia Elisa Simó.
Podría ser en las próximas décadas
La reflexión no es nueva, sino de 2023, fecha de su primera publicación, cuando, a la sombra de Defensa, se constituia la Agencia Espacial Española, cuyos estatutos acaban de cumplir tres años. La revista del IEEE lo ha vuelto a difundir online y de forma destacada ahora por el inusitado interés que, según han comprobado, ha levantado este artículo en circuitos universitarios desde su publicación. Solo hay dos grandes diferencias en el escenario entre entonces y ahora: el magnate Elon Musk tenía menos avanzadas tres años atrás sus teorías sobre colonias humanas en Marte, y la NASA no había entrado en una competición tan frontal y abierta con China como hoy por el control de la Luna.
Contiene el artículo del IEEE una aseveración cuando menos inquietante: la colisión de un cuerpo espacial con la Tierra no es asunto solo de películas de ciencia ficción, sino algo más real de lo que parece. "No es posible excluir la posibilidad de que un escenario de impacto cósmico se sitúe en un futuro cercano -dicen los autores-. Debido a la naturaleza casi aleatoria del encuentro de objetos en el sistema solar, es decir, la colisión de rocas espaciales, asteroides, cometas y planetas en su movimiento alrededor del Sol, podríamos enfrentarnos a este problema en las próximas décadas".
Cabe, pues, examinar el arsenal disponible. Los autores hablan de promesas sobre un impactador cinético, un haz de iones, un tractor gravitatorio, o un dispositivo nuclear... , pero consideran que "ninguna de estas tecnologías está suficientemente evolucionada como para efectuar una acción de defensa efectiva en caso de que un gran cuerpo celeste se dirigiese hacia la Tierra". Hay que, concluye el artículo, disponer los medios necesarios para avanzar en esa investigación sin prisa, pero sin pausa.

Robot Rober a escala mediana para pruebas de la Agencia Europea del Espacio de cara a un viaje a Marte / ESA
Además, acabar como quisiera Hollywood, con una gran explosión que volara en mil pedazos el asteroide amenazador, tendría consecuencias posiblemente muy dañinas, al multiplicar la amenaza en miles de fragmentos y sobre un área aún mayor del planeta.
Otra opción, desviar el objeto de su ruta, se demostró posible con el experimento DART en 2022, que cambió la trayectoria del asteroide Dimorphos, pero aún no sabe la Humanidad lo suficiente en materia de cálculo astrodinámico y otras disciplinas como para que este método sea del todo aconsejable.
Parece que el género humano no dispone de armas como para asumir hoy semejante reto de defensa. Por eso los autores instan a un programa internacional, una red mundial de defensa, para planteárselo, como sí se lo plantea la Agencia Especial Española, consolidada en marzo de 2023 y con la que Defensa trata de no permanecer al margen de las grandes soluciones en el dominio extraterrestre.
Otros dilemas
Entre los desafíos éticos que plantea este asunto, Velasco, Coronel y Simó advierten uno que parece propio de Isaac Asimov: la Humanidad no tendría solo obligación de parar un impacto inminente, también de plantearse la defensa si pone en riesgo vital al planeta en el futuro y, con ello, a una futura generación de la especie humana y de los seres vivos que la rodean.
Pero, mirando solo al presente, se puede apreciar la profundidad política del desafío considerando, como se plantea este artículo del IEEE, que "no todos los países disponen de los mismos recursos para invertir en estrategias de prevención y mitigación de impactos catastróficos, y no todos los países se ven igualmente expuestos a los efectos planetarios de dichos impactos". Igualmente, el impacto de un objeto espacial voluminoso puede ser regional, pero los efectos son globales -extinción de especies, cielo contaminado por la nube de polvo, terremotos, tsunamis...- y "un único Estado por sí mismo no podría hacer frente a la amenaza", aseveran los autores.
En caso de que sí lo fuera, ¿tendría derecho ese Estado a desviar el objeto para que no caiga en su territorio a riesgo de que afecte al territorio de otro Estado? No con un acuerdo mundial de defensa espacial por el que aboga el artículo del IEEE.
Cómo de extenso sería ese acuerdo es otra de las cuestiones: ¿Y si el objeto aproximándose a un punto X de la Tierra provoca que los habitantes de esa región huyan en migración masiva a otros países? El artículo español reflexiona sobre la creación de una figura legal inédita: la del refugiado de impacto.
Complicando aún más el guión, cabe plantearse otro escenario: un estado A se siente amenazado por un objeto espacial y decide lanzarle un misil nuclear para reventarlo, porque su gobierno lo considera la mejor opción; pero un estado B cree que los fragmentos derivados de esa acción, con la que no está de acuerdo, amenazan a su territorio y su población a costa de salvar al primer país. ¿Tendría derecho B a atacar preventivamente a A para impedir una medida que le resultaría catastrófica?
Algunas de estas preguntas clave encuentran soluciones en el artículo del ente de análisis estratégidco dependiente de Defensa. No parece que sean cuestiones que puedan resolver de un plumazo Bruce Willis, Ben Affleck y su equipo de perforadores de la película Armagedón.
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