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Elecciones andaluzas

El PP pierde la mayoría absoluta en Andalucía y queda en manos de Vox, el PSOE se hunde y la izquierda andalucista da la sorpresa

El avance de Adelante Andalucía, que cuadruplica sus escaños, deja al PP a las puertas de la mayoría absoluta y complica el escenario de la formación de un gobierno en la comunidad que dependerá de Santiago Abascal

El candidato del PP, Juanma Moreno, esta noche en la sede del PP en Sevilla.

El candidato del PP, Juanma Moreno, esta noche en la sede del PP en Sevilla. / Marina Casanova

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Isabel Morillo

Isabel Morillo

Sevilla

El PP de Juanma Moreno ha perdido la mayoría absoluta en las elecciones de Andalucía. Se queda a dos escaños y no logra su objetivo de gobernar sin Vox. Cae de 58 a 53. El "lío" del que tanto ha alertado Moreno se ha hecho realidad y el barón moderado ha perdido su independencia de la extrema derecha. La 'vía andaluza', un PP de centro moderado que lleva años ignorando las embestidas de Vox, ha fracasado en su intento de facilitar el camino a Alberto Núñez Feijóo hacia la Moncloa sin contar con los de Santiago Abascal. El mazazo es duro pese a los buenos resultados. La victoria es rotunda pero amarga.

El subidón de la izquierda andalucista de Adelante Andalucía es clave para entender el retroceso del PP en escaños. Este partido cuadruplica sus representantes, de dos a ocho, y consigue diputados en seis provincias. La participación ha sido muy alta, del 64,7%, en estas elecciones.

Vox crece de forma muy contenida y la apuesta por la prioridad nacional, agitando el miedo a la inmigración, les ha funcionado para trasvasar votos a la extrema derecha. El PSOE se ha hundido en el que fue su granero de votos María Jesús Montero ha empeorado los resultados de 2022. Cae dos diputados (de 30 a 28) aunque crece en votos y firma el peor dato histórico en unas andaluzas en cuanto a escaños. A la izquierda del PSOE, Adelante Andalucía, una fuerza soberanista y andalucista escindida de Podemos en 2020, demuestra que no era una burbuja demoscópica y cuadruplica sus escaños. Por Andalucía, que ponía a prueba la unidad de la izquierda con Antonio Maíllo al frente de IU, Sumar y Podemos, retrocede en votos aunque evita la sangría. Pierde apenas un punto pero siente el sorpasso de Adelante.

Estas elecciones marcan el prólogo de las generales. Andalucía es la comunidad más poblada de España y tiene 6,8 millones de votantes, elige 61 diputados al Congreso. Pero además las andaluzas llegan en un momento clave del ciclo electoral, después de que en Extremadura, Aragón y Castilla y León se subrayara el avance de las derechas y el retroceso de las izquierdas pero con el PP en manos de Vox. El desenlace andaluz era determinante en Ferraz y Génova. Feijóo necesitaba una mayoría absoluta para frenarle los pies a Abascal y Pedro Sánchez conocer el voto de castigo a su Gobierno. Ninguno de los dos ha tenido buenas noticias.

Cae la 'marca Juanma'

El PP andaluz ha hecho una campaña al margen de las siglas y con la 'marca Juanma' mandando. La crisis de los cribados, su principal falla en la gestión, ha dañado su imagen. Moreno ha marcado esta última legislatura, en la que tuvo mayoría absoluta, su propio camino, ignorando a un Vox que en esta comunidad era irrelevante. No ha entrado en ninguna de sus guerras culturales y se ha mantenido al margen de sus embestidas. El presidente andaluz ha ignorado el discurso negacionista del cambio climático, la violencia de género o el miedo a la inmigración. Su centro moderado, alejado del que marca el PP de Isabel Díaz Ayuso desde Madrid, apuesta por otra vía para el PP. Su campaña, lejos de la ideología y centrada en las emociones y el orgullo andaluz, no ha sido suficiente para mantenerse en la absoluta. Ahora negociar con Vox se hará todavía más difícil.

Enfrente, el PSOE de María Jesús Montero se ha jugado toda la campaña a una sola carta: la sanidad pública. La crisis por los fallos en los cribados del cáncer de mama y el supuesto deterioro de los servicios públicos en Andalucía marcó el guion socialista. Montero salió del Consejo e Ministros, donde era la mano derecha de Pedro Sánchez desde la vicepresidencia y Hacienda, cuando el pasado marzo se convocaron las andaluzas. Su operación como candidata en Andalucía fue autorizada y rubricada por Sánchez, en un plan de mandar a los ministros a los territorios, pero no hay que olvidar que fueron los dirigentes socialistas andaluces quienes levantaron la mano para pedir un relevo en el liderazgo de Juan Espadas. De ser una de las mujeres más poderosas en España desembarcó en Andalucía para protagonizar una campaña a contrarreloj que no ha logrado el objetivo. Los socialistas han horadado el suelo de hace cuatro años y siguen en caída libre desde que en 2018 perdieron la Junta de Andalucía.

Moncloa tiene un problema grave en Andalucía

Montero llegó con el objetivo de sacar de la abstención al medio millón de votantes que votó a Sánchez en las generales de 2023 y se quedó en casa en las autonómicas de 2022. No lo ha conseguido. Por más que ahora desde Ferraz insistan en que en Andalucía hay voto dual, es decir gente que vota una papeleta en autonómicas y otra en generales, la realidad es que Montero se veía como el rostro visible del Gobierno de la nación y la identificación con Sánchez es absoluta, que además ha estado muy presente en la campaña. Los socialistas que fueron todo en Andalucía, aquí tuvieron su fortín y fueron un partido hegemónico, no han sido capaces de reinventarse desde que en 2018 perdieron el Gobierno andaluz.

Vox apostó su estrategia al discurso de la prioridad nacional, con Santiago Abascal como protagonista, con un discurso muy duro contra Juanma Moreno y dejando claro que no pensaban facilitar el gobierno del PP en Andalucía aunque se quedaran a las puertas de la mayoría absoluta. El crecimiento de este partido ha sido muy comedido, pasan de 14 a 15 escaños, pero, sin embargo, cambia algo fundamental: tienen la llave del Gobierno andaluz para el PP.

La campaña de Adelante Andalucía llamó la atención desde el principio. Quedaba comprobar si el avance del partido que fundó Teresa Rodríguez y que responde a un nuevo andalucismo emergente en la comunidad, con mucha gente subida a la ola nacionalista con iconos y símbolos culturales claros, desde el acento a la música, que se plasma en camisetas y lemas exitosos en redes, de verdad iba a explotar en las urnas. Desde el PP andaluz llevaban tiempo alertando de que no se debía subestimar a esa fuerza. No se equivocaron. Moreno ya sabe lo que sintió Javier Arenas cuando en 2012 todas las encuestas le dieron mayoría absoluta y no la consiguió. La diferencia es que entonces el PP no podía sumar con nadie y ahora puede aliarse con Vox. Ese es el siguiente capítulo. El que el PP de Andalucía no quería escribir. Habrá lío.

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