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Cine

Jeremy Strong ('Succession'): si eres de clase obrera llegar a Hollywood es una proeza

El ganador del Globo de Oro por ‘Succession’ tiene fama de (ridículamente) esforzado, un rasgo característico de quienes se abren paso sin contactos ni privilegios

Jeremy Strong, en el papel de Kendal Roy, en ’Succession’.

Jeremy Strong es el hombre del momento. Y no solo porque 'Succession', serie que protagoniza, sea el programa del que todos hablan. Ni porque acabe de ganar el Globo de Oro que, junto al Emmy que recibió en 2020, lo coronan como uno de los actores más aplaudidos de la televisión actual. Sino porque, después de años de la opinión pública laureando a aquellos actores que usaban el método –es decir, impregnarse de un papel hasta dejarse literalmente la piel en ello–, parece que la intensidad con la que Strong ha seguido el método a rajatabla ha hecho que el público empiece a repudiar a estas estrellas capaces de todo. 

La polémica la iniciaba el periodista Michael Schulman, que pasó seis meses siguiendo al actor por tres países distintos, para escribir un reportaje para la prestigiosa revista 'The New Yorker'. En el artículo, que contrasta lo que observó a través de entrevistas a personas de su entorno más cercano, Strong aparecía dibujado como una persona pesada, intensa, ansiosa de aprobación, en constante búsqueda de superación personal, y un largo etcétera que, en resumidas cuentas, lo definían como el arquetipo de más, más, más, hasta el punto de que sus esfuerzos por ser el mejor resultaban totalmente ridículos y desquiciantes.

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El ‘aspiracionista’ 

Entre el aluvión de debates alrededor de si el método había muerto, la redactora Elizabeth Spiers publicaba en 'The New York Times' una carta en defensa del actor que interpreta a Kendall Roy. En su misiva, empatizaba con Strong que, como ella, es de origen obrero. En especial, hacía hincapié en que Schulman lo acusaba de "aspiracionista", un adjetivo que ella "tantísimas veces había oído" y que venía siempre de personas de clase alta, que no entendían que esforzarse hasta extremos ridículos era la única forma que tenían las personas con familias más humildes de conseguir algo en la hipercompetitiva sociedad capitalista.

Apenas una quinta parte de los grandes nombres de la industria del cine proceden de la clase trabajadora

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Así, Spiers abría otro melón: el clasismo que, no solo rodeaba el artículo del 'The New Yorker', sino el mundo de la actuación. Según el crítico y académico de cine Emanuel Levy, la mitad de los actores de Hollywood provienen de la clase media-alta, mientras que apenas una quinta parte de los grandes nombres de la industria tienen sus orígenes en la clase trabajadora estadounidense.

Aun así, como recuerda el periodista Juan Sanguino en 'Vanity Fair', "la mitad de los actores de Hollywood se enorgullecen de contar cómo durmieron en un coche antes de triunfar en el cine", en parte, para continuar con la narrativa del sueño americano, donde todo es posible con esfuerzo. Aunque la realidad sea otra.

Como añade 'The Guardian', esta brecha es todavía más exagerada en el Reino Unido: solo un 7% de los británicos van a escuelas privadas y, sin embargo, el 44% de los actores más cotizados tienen ahí sus orígenes. Cabe recordar la infame polémica en la que se vio envuelta Claire Foy, que interpretó a Isabel II en 'The Crown', y cuyos orígenes obreros fueron señalados en algunos entornos mediáticos como una ofensa a la institución y a la figura de la monarca.

El origen obrero de Claire Foy, la Isabel II de ‘The Crown’, fue señalado como una ‘ofensa’ a la reina

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De izquierda a derecha, Sarah Jessica Parker, Claire Foy, Jennifer Lawrence, Selena Gomez, James McAvoy y Viola Davis. Archivo

Ni tiempo, ni espacio

Foy, en una entrevista con 'Vanity Fair', hizo referencia a esta brecha social en el mundo actoral, usando unos términos muy similares a Spiers, asegurando que dedicarse al mundo del arte, cuando no se tiene el apoyo de una familia adinerada, es prácticamente utópico: "Si estás trabajando sin parar no tienes ni ese tiempo ni ese espacio, de manera que acaban siendo las personas adineradas quienes tienen el tiempo y el espacio para sentarse y ponerse contemplativos". 

Al igual que Foy y Strong, James McAvoy también se une a la lista de estrellas de familia humilde. Él tuvo que pagarse las clases de interpretación trabajando en una panadería, dedicando su vida de sol a sol a estudiar y a trabajar para pagar esos estudios. En entrevistas posteriores, describía estos años como "aterradores". También Jennifer Lawrence, protagonista del bombazo de Netflix 'Don’t look up', que nació en una familia de agricultores de Kentucky (EEUU) y, aunque se mudó joven a Nueva York para emprender su carrera cinematográfica, "entre papel y papel volvía a casa para trabajar" con su madre, ha contado en varias ocasiones.

James McAvoy trabajó en una panadería para pagar sus estudios, Jennifer Lawrence echó una mano en la granja y en casa de Sarah Jessica Parker le cortaron la luz

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La estrella de 'And just like that…', Sarah Jessica Parker, también. A pesar de ser famosa por su estrecha relación con la moda y los grandes diseñadores, sus orígenes distan mucho de este opulento presente. Hija de una familia con ocho hijos, recuerda navidades a oscuras porque no podían pagarse la luz. Incluso, añade, se formó en las artes en cursos gratuitos de instituciones públicas. Sin embargo, se muestra "agradecida" por esa experiencia, y asegura que "no lo cambiaría por nada". De hecho, muchas veces ha perpetuado el 'rags to riches', el tópico anglosajón que Foy describe como el interés narrativo hacia «las personas que adquieren dinero y mejoran su posición social». Es decir, esa romantización de superar la pobreza.

El factor racial 

Por supuesto, la situación empeora cuando hay factor racial: Selena Gomez, hija de madre adolescente y de ascendencia mexicana, recuerda constantemente la suerte que tuvo de ser descubierta de joven. "Me aterroriza pensar qué habría sido de mí si me hubiera quedado en Texas", ha confesado. Lo mismo que la oscarizada Viola Davis, nacida en la más ingente pobreza, que vivió el racismo policial desde pequeña: "Fui arrestada en una manifestación por los derechos civiles junto a mi madre cuando tenía solo dos años", contó en una entrevista. Al igual que Strong, se pasó toda su juventud siendo intensa y 'aspiracionista', recuerda no haber descansado en ningún momento, apuntándose a cualquier representación teatral pública que estuviera a su alcance. Ni un minuto de paz para una infancia como actor de clase obrera.

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