Ni "Walker" pudo salvarlas: estas son las peores películas de Chuck Norris según la crítica
El rey del puñetazo seco, las explosiones imposibles y la acción ochentera también dejó una buena colección de títulos que la crítica hundió sin piedad. Algunas son hoy puro culto trash; otras, ni siquiera eso.

Lucía Feijoo Viera
Hablar de Chuck Norris es hablar de una época. La de los héroes de mandíbula de piedra, frases mínimas y enemigos que salían volando con una sola patada. Durante años fue uno de los grandes rostros del cine de acción duro, primero en los videoclubs y después en la televisión, donde acabó convertido casi en personaje mítico gracias a Walker, Texas Ranger. Pero ni siquiera una figura tan reconocible se libró de encadenar películas que, vistas con ojos de crítica, quedaron muy por debajo de la leyenda.
Si se toma como referencia la valoración crítica de Rotten Tomatoes, hay varios títulos de su filmografía que figuran en el fondo del ranking y que dibujan bastante bien ese lado menos glorioso de su carrera. El primero de todos es Top Dog (1995), que se lleva uno de los golpes más duros: 0% de aprobación crítica. La premisa ya deja ver por dónde iban los tiros: Chuck Norris compartiendo protagonismo con un perro policía en una mezcla extraña de acción y comedia que no convenció prácticamente a nadie.

Top Dog / INFORMACIÓN
Empatada en ese mismo pozo aparece Hero and the Terror (1988), también con 0%. Aquí Norris se metía en la piel de un policía enfrentado a un asesino en serie al que ya había capturado antes. Sobre el papel podía parecer una versión más oscura y seria de su repertorio habitual, pero la recepción fue igual de demoledora. Ni el tono más sombrío ni el intento de thriller consiguieron levantarla.

Hero and the Terror / INFORMACIÓN
La lista de tropiezos sigue con Delta Force 2 (1990), que apenas alcanza un 11%. La secuela intentaba estirar uno de los títulos más reconocibles de su etapa militar y patriotera, pero la jugada salió bastante peor que la original. Algo parecido ocurrió con The Hitman (1991), que se quedó en un 13% y es de esas películas que parecen diseñadas para la época dorada del videoclub, aunque no precisamente para la vitrina de honor.
Más llamativo todavía es el caso de Missing in Action (Desaparecido en combate, en español) (1984). Para parte del público es uno de los títulos esenciales del Norris bélico, una de esas películas que ayudaron a consolidar su imagen de tipo duro en los años ochenta. Pero la crítica fue mucho menos indulgente y la dejó en un discreto 19%. Es un buen ejemplo de esa distancia que a veces existe entre el recuerdo popular y la valoración crítica: una cinta puede ser icónica para toda una generación y, al mismo tiempo, parecer flojísima a quienes la juzgan desde fuera del fenómeno.

Desaparecido en combate / INFORMACIÓN
Algo parecido ocurre con Invasion U.S.A. (1985), que se quedó en 22%. Es, seguramente, una de las películas más representativas del universo Chuck Norris: exagerada, ultramusculada, simple y completamente entregada al espectáculo de la acción sin demasiados matices. Precisamente por eso, para muchos fans tiene un encanto casi intacto. Pero para la crítica fue otra muestra de cine desatado y poco refinado.
En un escalón algo menos desastroso aparecen títulos como Sidekicks (1992), con 26%, The Octagon (1980), con 29%, y Hellbound (1993), con 33%. Ninguna salió bien parada, aunque algunas conservan cierta defensa nostálgica. Sidekicks, por ejemplo, tiene ese aire de película juvenil rara y recordable que le ha permitido sobrevivir en la memoria de parte del público mejor de lo que sugieren sus notas. The Octagon, por su parte, sigue teniendo peso dentro de su etapa más marcial, aunque críticamente tampoco brilló.
La cuestión de fondo es interesante porque Chuck Norris nunca fue un actor particularmente querido por la crítica, pero tampoco lo necesitó del todo. Su carrera se sostuvo en otro sitio: en el carisma físico, en la contundencia de sus personajes y en una forma de cine de acción que funcionaba muy bien entre espectadores que no pedían sofisticación, sino eficacia, peleas y una presencia reconocible. Por eso sus peores películas, incluso las más hundidas, siguen teniendo hoy un valor curioso: permiten ver hasta qué punto una estrella puede convertirse en icono incluso cuando buena parte de sus títulos eran recibidos con desgana o directamente con desprecio.
Quizá ahí esté también la gracia de repasar este ranking. No se trata solo de señalar sus fracasos, sino de recordar que la mitología de Chuck Norris no se construyó a base de obras maestras, sino de otra cosa: repetición, estilo, videoclub, sobremesa y una personalidad cinematográfica tan clara que incluso sus películas más flojas siguen siendo reconocibles a los dos minutos.
Porque al final ese fue siempre su superpoder. No importaba tanto que una película fuera buena o mala. Si aparecía Chuck Norris, el espectador ya sabía exactamente lo que iba a encontrar. Y eso, aunque la crítica pusiera los ojos en blanco, también es una forma muy particular de triunfo.
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