Shane y Alice, más allá de The L Word: las memorias de una serie que cambió el paradigma audiovisual lésbico
En el marco del Día de la Visibilidad Lésbica, Kate Moennig y Leisha Hailey han anunciado el lanzamiento del libro "So Gay For You"

Una escena de The L Word.
Este domingo 26 de abril se celebra el Día de la Visibilidad Lésbica y, en este marco, dos de los iconos cinematográficos míticos para lesbianas y bisexuales, Kate Moennig y Leisha Hailey (Shane y Alice en The L Word) han anunciado el lanzamiento del libro "So gay for you". La obra es un compendio de memorias compartidas sobre amistad, la familia elegida y, también, sobre el legado de una serie que cambió la vida de muchas mujeres. La serie, encabezada por Jennifer Beals (Flashdance, Four Rooms, The Mandalorian), que era entonces el rostro quizá más conocido, se convirtió en un auténtico fenómeno mundial que cambió las redes sociales, los fandoms y la vida de muchas que trasnochaban o madrugaban para verla.
Cambio de paradigma audiovisual
En pleno 2004 The L Word supuso un cambio de paradigma en la narrativa lésbica audiovisual: donde antes solo había tragedia o psicosis, ahora brillaba el bollodrama aderezado con personajes disparísimos entre sí pero con una única cosa en común: eran todas sáficas. Por aquél entonces no existía aún un Netflix que hiciera llegar a todas las casas esta ficción a la que muchas tuvieron acceso gracias a los cortos subidos a YouTube subtitulado. Sus protagonistas fueron clave para remover las mentes de muchas jóvenes que apenas estaban empezando a trastear Fotolog en tiempos donde el Día de la Visibilidad Lésbica no era para nada visible en el calendario.
Emitida originalmente en Showtime entre 2004 y 2009 y creada por Michele Abbott, Ilene Chaiken y Kathy Greenberg, fue una de las primeras series escritas, protagonizadas y dirigidas por mujeres lesbianas que mostraba la vida de un grupo de amigas sáficas en Los Ángeles.

Un cartel de la serie 'The L Word' / Showtime
En "So gay for you" Kate Moennig y Leisha Hailey —Shane McCutcheon y Alice Pieszecki-, recorren su trayectoria desde el momento cásting (que separó a las "Jennys" y las "Shanes" a un lado y a otro) hasta el fin de la trama, con un final tan polémico como paradójicamente inconcluso. El libro ya está generando expectativa más allá de las librerías. Amazon MGM Studios ha anunciado que adaptará So Gay For You como serie de televisión, con Moennig y Hailey como protagonistas y productoras ejecutivas. Charlie Covell (The End of the F**ing World*, Kaos) será la supervisora general del proyecto, descrito como una comedia sobre la amistad femenina y la fama post-L Word.
Con todo, series como Anatomía de Grey, Hospital Central o Los hombres de Paco, comenzaban a introducir en sus ficciones romances lésbicos, aunque algunos de ellos acabaron con el guion dramáticamente, ya fuera por cuernos, por accidentes o a tiros.
Las redes hicieron red
Las nueve temporadas de The L Word sirvieron como espejo para muchas jóvenes que empezaron a comprender que aquello que sentían no era únicamente admiración, sino amor o deseo. Y, lejos de verlo con una pátina de dramatismo lo empezaron a vivir con naturalidad (a vivir, y ya). Había en el mundo tantas mujeres lesbianas como mujeres (¡sorpresa!), desde Alices hasta Shanes, Jennys y también Bettes y Tinas: periodistas, madres, amas de casa, amantes, trabajadoras, directivas, currantes... La serie no solo entretuvo sino que educó, generó conversaciones y ofreció un espacio a millones de féminas que nunca se habían visto reflejadas en la televisión desde la normalización más clara.
Mirales, Lesbicanarias o blogs como "Hay una lesbiana en mi sopa" resumían y comentaban los capítulos de The L Word en España, generando una red de conocidas, amigas y algo más: mujeres que antes de que Meta fuera Meta ya se empezaban a agregar a MSN tras tomar un primer contacto en medios caseros, autogestionados y lésbicos. Quien no, también podía verse a través de los vídeos de Bollicao, que iniciaba las andaduras "Youtubers" muy al principio con monólogos desternillantes y unos medios que fueron creciendo y perfeccionándose, como ha ocurrido con tantos otros que empezaron en la plataforma y siguieron. Si una lesbiana no conocía a otra en su pueblo, podía conocerla a 800 kilómetros y el sentimiento de soledad se atenuaba. Los blogs y los canales eran una ventana al mundo en el que las creadoras dejaban entrever también su interior.
The L Word, gran pilar de la cultura audiovisual de toda esta revolución, tuvo su segunda parte en 'L: Generation Q', que no pudo superar el éxito de la primera. El principal problema fue, si se puede considerar un problema, que su audiencia ya había aprendido a pronunciar "la palabra que empezaba por L".
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