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Léa Seydoux reconoce que 'La vida de Adèle' sigue siendo "un trauma" y habla de "hurto moral" durante el rodaje

La actriz francesa ha recordado en una entrevista con Brut su experiencia con Abdellatif Kechiche y ha explicado que desde entonces exige poder revisar cómo se muestra su cuerpo en las escenas de desnudo

Una escena de La vida de Adèle.

Una escena de La vida de Adèle.

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Carmen Tomàs

Carmen Tomàs

Léa Seydoux (Spectre, Crímenes del futuro) ha vuelto a referirse a uno de los rodajes más difíciles de su carrera. En una entrevista concedida al medio francés Brut con motivo del Festival de Cannes (donde presenta L’Inconnue) la actriz ha hablado de su experiencia en La vida de Adèle (2013), la película dirigida por Abdellatif Kechiche que protagonizó junto a Adèle Exarchopoulos (Mandíbulas, Passages) y que obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes. Exarchopoulos ha regresado también a esta última edición del festival ganándose un aplauso de 12 minutos por 'Garance'.

Preguntada por si aquella experiencia con Kechiche sigue siendo hoy un trauma, Seydoux respondió sin rodeos: “Por supuesto que es un trauma”. La actriz vinculó ese recuerdo a una forma de trabajo que describió como invasiva y marcada por la manipulación. Una acusación que no es nueva, ya que en su día tanto Seydoux como Exarchopulos unieron fuerzas a la hora de denunciar públicamente el trato abusivo durante el rodaje.

Lea Seydoux, Niels Scneider y Arthur Harari en el Festival de Cine de Cannes

Lea Seydoux, Niels Scneider y Arthur Harari en el Festival de Cine de Cannes / INFORMACION

“Era una forma de manipulación”

Durante la conversación, Seydoux explicó que lo más difícil del rodaje fue la mirada del director y la forma en que esta condicionaba el trabajo de las actrices. La vida de Adèle era una mirada, por supuesto. Esa era la cosa. Eso era lo más difícil durante el filmaje”, afirmó.

La intérprete definió aquel proceso como “una forma de manipulación” y utilizó una expresión especialmente contundente para describirlo: “Era una forma de hurto moral”. A continuación, añadió que “es extremadamente difícil grabar con directores manipuladores”.

Seydoux matizó que la dirección cinematográfica implica siempre una búsqueda concreta por parte del realizador. “Por supuesto que todos los directores son un poco... Dirigen de una cierta manera para llegar a obtener algo”, señaló. Sin embargo, en el caso de Kechiche, consideró que esa dinámica cruzó un límite: “Pero ese fue el hurto moral”.

“No podía dejar el film”

La actriz también ha explicado que otro gran problema es que no se sintió libre para abandonar la película una vez iniciado el proyecto: "No podía dejar el film". Tras firmar el contrato y formar parte de la producción, tenía las manos atadas. “A partir del momento en que se signó un contrato y se convirtió en un film, no podía dejarlo”, señala en la entrevista.

Pese a la dureza de sus palabras, Seydoux también reconoció que aprendió de Abdellatif Kechiche. “También había cosas interesantes, cosas que aprendí con Abdellatif”, explicó. La actriz lo definió como “un manipulador”, pero también como “alguien con muchos talentos”.

“Es un gran director de actores y he aprendido muchas cosas en su dirección de actores que aún hoy me sirven”, añadió, trazando una línea entre lo que pudo sacar de la experiencia y el daño que le produjo pasar por ella.

Las palabras de Adèle Exarchopoulos

Más allá del director, Exarchopoulos ha querido poner en valor en una intervención durante el festival la importancia de 'La vida de Adèle' como un relato para dar fuerza y nombrar las historias lésbicas y LGTBQ+: "Ha habido hombres y mujeres que me han dicho que gracias a este filme han podido hablar con su abuela" y familiares. En este sentido, la actriz ha sentenciado que esa es "la resistencia y la belleza noble del cine: poder contar historias y llegar al a gente al corazón".

La exigencia que mantiene desde entonces

Seydoux explicó además que La vida de Adèle cambió su forma de afrontar las escenas de desnudo. Desde entonces, pide tener derecho a revisar cómo se muestra su cuerpo en pantalla. Recordó que tiene "derecho de mirar en las escenas en las que estoy desnuda”, una exigencia que viene tras la experiencia traumática con Kechiche: “En todas las escenas, ahora pido a todos los directores, y eso es desde el film de Abdellatif Kechiche, donde quiero tener un derecho de mirar y acepto o no que me muestren mi cuerpo de esa manera”.

Apoyo mutuo

Uno de los guiños más comentados y celebrados del festival de este año ha sido la aparición pública de ambas actrices protagonistas de 'La vida de Adèle' llevando cada una de ellas una camiseta con el rostro de la otra.

Un gesto de cariño, complicidad y sentido del humor que demuestra que de la mala experiencia de la laureada película surgió, al menos, una amistad.

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