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El verdadero motivo por el que una escena de ‘El resplandor’ se repitió más de 100 veces

Stanley Kubrick llevó al límite la tensión de Shelley Duvall en la famosa secuencia de la escalera, una de las escenas más agotadoras y comentadas del rodaje

Shelley Duvall en la famosa escena de las escaleras en "El resplandor"

Shelley Duvall en la famosa escena de las escaleras en "El resplandor" / INFORMACIÓN

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J. A. Giménez

J. A. Giménez

Pocas escenas transmiten tanto miedo real como aquella en la que Wendy Torrance, interpretada por Shelley Duvall, sube lentamente por la escalera de El resplandor mientras sostiene un bate de béisbol y retrocede ante un Jack Nicholson cada vez más amenazante. La secuencia es angustiosa, torpe, humana y desesperada. Y parte de esa sensación no fue casual: la escena se repitió más de 100 veces durante el rodaje.

El motivo está en la forma de trabajar de Stanley Kubrick, un director tan admirado como temido por su obsesión con el control, la precisión y la repetición. Kubrick era famoso por exigir un número altísimo de tomas hasta encontrar el tono exacto que buscaba. En El resplandor, esa exigencia alcanzó niveles especialmente duros, y la escena de la escalera se convirtió en uno de los ejemplos más conocidos.

Una escena construida sobre el agotamiento

La secuencia funciona porque Wendy no parece una heroína preparada para enfrentarse al horror. Parece una mujer al borde del colapso, asustada, cansada y sin saber cómo defenderse. Su forma de mover el bate, su voz quebrada y su expresión de pánico convierten la escena en algo incómodo de ver.

El rodaje de esta escena fue extenuante para los actores.

El rodaje de esta escena fue extenuante para los actores. / INFORMACIÓN

Ese efecto se intensificó con la repetición. Rehacer una escena tantas veces no solo desgasta físicamente; también altera la energía emocional del actor. En el caso de Shelley Duvall, el rodaje de El resplandor fue especialmente exigente y ha sido recordado durante años por la presión a la que estuvo sometida.

Kubrick y la búsqueda de la toma imposible

Kubrick no repetía por simple capricho, aunque su método ha sido muy discutido. Buscaba pequeñas variaciones: un gesto, una pausa, una mirada, una reacción más vulnerable o una tensión más creíble. Para él, repetir era una forma de ir eliminando artificio hasta llegar a algo que pareciera inevitable.

El problema es que esa búsqueda podía ser demoledora para los intérpretes. La escena de la escalera exigía miedo, llanto, movimiento físico, concentración y continuidad emocional. Repetirla una y otra vez significaba mantener durante horas un estado de ansiedad interpretativa.

Más allá de la leyenda del rodaje, la escena sigue siendo poderosa porque no depende de un susto fácil. El terror nace de la espera. Jack avanza con una calma perturbadora; Wendy retrocede sin dejar de mirarlo; la escalera se convierte en una trampa; y el bate, lejos de dar seguridad, subraya su vulnerabilidad.

La cámara no necesita acelerar demasiado. El miedo está en el desequilibrio entre los dos personajes. Él parece disfrutar del control. Ella solo intenta sobrevivir.

Una de las grandes tensiones del cine de terror

El resplandor es una película llena de imágenes icónicas: las gemelas en el pasillo, la sangre saliendo del ascensor, el laberinto nevado, el hacha atravesando la puerta. Pero la escena de la escalera destaca por otro motivo: muestra el terror doméstico antes del estallido final.

No hay monstruos ni fantasmas visibles. Solo una pareja destruida, un hotel que parece amplificar la locura y una mujer que comprende que el peligro está dentro de su propia casa familiar.

Shelley Duvall, protagonista de El Resplandor, murió en 2024 a los 75 años

Europa Press

La historia de esta escena también obliga a mirar con matices el mito de los grandes directores. Kubrick consiguió una secuencia inolvidable, pero el coste emocional para Shelley Duvall ha sido objeto de debate durante décadas. La excelencia artística y la dureza del método no siempre pueden separarse fácilmente.

Hoy, la escena se estudia tanto por su eficacia cinematográfica como por lo que revela sobre ciertas formas de rodaje. El resultado es brillante, pero la pregunta permanece: cuánto sufrimiento real puede justificarse en nombre de una imagen perfecta. No solo vemos a Wendy aterrada por Jack Torrance. También intuimos el desgaste de una actriz empujada una y otra vez hacia el mismo estado emocional. Y esa mezcla de ficción y agotamiento real convirtió la secuencia en una de las más inquietantes de la historia del cine.

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