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El detalle que casi nadie recuerda (o conocía) de ‘La princesa prometida’: su música la compuso el líder de Dire Straits

Mark Knopfler, guitarrista y alma del mítico grupo, firmó la banda sonora de la película de Rob Reiner, una partitura discreta que ayudó a dar tono de cuento al clásico de aventuras de los 80

Mark Knopfler, líder de Dire Straits, compuso la banda sonora de "La princesa prometida".

Mark Knopfler, líder de Dire Straits, compuso la banda sonora de "La princesa prometida". / INFORMACIÓN

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J. A. Giménez

J. A. Giménez

La princesa prometida es una de esas películas que muchos recuerdan por sus frases, sus duelos de espada, su humor y su historia de amor imposible. Pero hay un detalle que suele pasar más desapercibido: la música de la película fue compuesta por Mark Knopfler, el mítico guitarrista, cantante y líder de Dire Straits.

La conexión sorprende porque Knopfler suele asociarse al rock elegante de temas como Sultans of Swing, Money for Nothing o Brothers in Arms, no necesariamente a una película de fantasía, espadachines, princesas, piratas y gigantes. Sin embargo, su sensibilidad encajó muy bien con el tono de la película dirigida por Rob Reiner en 1987.

Una banda sonora lejos del exceso épico

La música de La princesa prometida no busca sonar como una gran epopeya medieval. No aplasta las escenas con una orquesta grandilocuente ni intenta convertir cada momento en una explosión heroica. Su encanto está precisamente en lo contrario: es una banda sonora íntima, melódica y contenida.

Knopfler aportó una música que acompaña el cuento sin quitarle ligereza. La película juega constantemente entre la aventura sincera y la parodia cariñosa del género, y la banda sonora entiende muy bien ese equilibrio. Tiene emoción, pero no se vuelve empalagosa. Tiene aventura, pero no se toma a sí misma demasiado en serio.

El toque de guitarra de Mark Knopfler

El estilo de Knopfler se reconoce por su manera limpia y expresiva de tocar la guitarra. En La princesa prometida, esa sensibilidad aparece transformada en música cinematográfica. No estamos ante una banda sonora de estrella de rock intentando llamar la atención, sino ante un compositor trabajando al servicio de una historia.

Mark Knopfler, durante un concierto en Barcelona en 2019.

Mark Knopfler, durante un concierto en Barcelona en 2019. / EFE

Ese enfoque ayuda a que la película conserve su tono de cuento leído en voz baja. Al fin y al cabo, la historia se presenta como el relato que un abuelo cuenta a su nieto. La música debía sonar cercana, casi artesanal, como si formara parte de esa tradición oral de aventuras, amores y peligros imposibles.

Una película que necesitaba no pasarse de seria

Uno de los grandes aciertos de La princesa prometida es que nunca se burla del todo de su propio cuento. Es divertida, irónica y llena de frases memorables, pero también cree en sus personajes. Cree en Westley, en Buttercup, en Íñigo Montoya y en esa mezcla de romance, venganza, amistad y fantasía.

La música de Knopfler ayuda a sostener esa mezcla. Cuando la película necesita emoción, la da. Cuando necesita ligereza, no fuerza el drama. Y cuando aparece el romanticismo, evita convertirlo en azúcar. Esa contención es una parte importante de su encanto.

La canción final y el matiz importante

La película también está asociada a Storybook Love, la canción interpretada por Willy DeVille que suena en los créditos finales y que fue nominada al Oscar. Aquí conviene hacer un matiz: Knopfler compuso la banda sonora instrumental de la película, mientras que Storybook Love está vinculada a DeVille, aunque forma parte del universo musical del filme.

La canción resume muy bien el espíritu de La princesa prometida: un cuento de amor con algo de nostalgia, humor y ternura. No es casual que haya quedado unida al recuerdo emocional de la película.

Una curiosidad que cambia cómo se escucha la película

Saber que Mark Knopfler está detrás de la música cambia un poco la forma de ver La princesa prometida. De pronto, la película no solo conecta con el cine de aventuras de los años 80, sino también con una sensibilidad musical muy concreta: la de un guitarrista capaz de contar historias sin necesidad de llenar todos los espacios.

El cartel de "La princesa prometida".

El cartel de "La princesa prometida". / INFORMACIÓN

Esa es quizá la clave. Knopfler no intenta imponerse sobre la película. La acompaña. Y por eso su música envejece tan bien: no depende de la moda ni del impacto inmediato, sino de una elegancia discreta.

El alma sonora de un clásico

La princesa prometida sigue funcionando porque combina ingredientes muy difíciles: humor, aventura, romance, fantasía y una extraña melancolía. Su banda sonora forma parte de ese equilibrio. No es la música más famosa de los años 80, pero sí una de esas partituras que ayudan a que una película tenga identidad propia.

Por eso resulta tan especial descubrir que detrás estaba Mark Knopfler. El líder de Dire Straits dejó su huella en un clásico que no necesitaba sonar enorme para ser inolvidable. Le bastaba con sonar justo como la película: cálida, aventurera, romántica y un poco mágica.

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