CINE DE VERANO (4)
"Tiempo", la película de suspense que convierte un día de playa en una pesadilla
La cinta de M. Night Shyamalan parte de una idea tan sencilla como inquietante

La familia protagonista de la película "Tiempo" / INFORMACIÓN

Unas vacaciones de lujo, una cala escondida y una familia con ganas de desconectar bastan para que M. Night Shyamalan construya en Tiempo una pesadilla luminosa. La película, estrenada en 2021, convierte un paisaje paradisíaco en una trampa donde el enemigo no lleva máscara ni cuchillo: es el propio reloj.
La cinta juega con una de las obsesiones más universales del ser humano: el paso del tiempo. Lo hace con una premisa de alto concepto, muy reconocible en el cine del director de El sexto sentido, Señales o El protegido: un grupo de personas queda atrapado en una playa donde las horas no pasan como deberían.
Sinopsis sin destripar la historia
Una familia llega a un exclusivo complejo turístico para pasar unos días de descanso. Todo parece bajo control hasta que los huéspedes son invitados a visitar una cala apartada, casi secreta, rodeada por paredes de roca y alejada del bullicio del hotel.
Al principio, el lugar parece perfecto. Pero pronto descubren que algo extraño ocurre allí: los niños crecen de forma acelerada, los adultos empiezan a notar cambios físicos imposibles y cualquier intento de marcharse se convierte en un problema. Lo que debía ser una excursión tranquila se transforma en una carrera desesperada por entender qué está pasando antes de que sea demasiado tarde.
Ficha técnica
- Título original: Old
- Título en España: Tiempo
- Año: 2021
- Director: M. Night Shyamalan
- Guion: M. Night Shyamalan, inspirado en la novela gráfica Castillo de arena, de Pierre Oscar Lévy y Frederik Peeters
- Reparto: Gael García Bernal, Vicky Krieps, Rufus Sewell, Alex Wolff, Thomasin McKenzie, Abbey Lee, Ken Leung y Nikki Amuka-Bird
- Género: suspense, thriller psicológico, misterio
- Duración: 108 minutos
Una idea potente llevada al límite
Lo mejor de Tiempo está en su punto de partida. Shyamalan toma un miedo abstracto —envejecer, perder el control, ver cómo la vida se escapa— y lo convierte en algo físico, visible y casi grotesco. La playa funciona como un reloj gigante: cada conversación, cada herida, cada decisión y cada silencio parecen tener consecuencias inmediatas.
La película tiene algo de cuento macabro, de experimento moral y de episodio largo de Black Mirror, aunque con una puesta en escena más cercana al suspense clásico. No busca tanto el realismo como la inquietud: la sensación de que los personajes han entrado en un lugar donde las reglas normales ya no sirven.
Shyamalan y sus trampas narrativas
El director vuelve aquí a uno de sus terrenos favoritos: personajes encerrados en una situación imposible, información dosificada y una explicación que se reserva hasta el tramo final. Como suele ocurrir en su cine, Tiempo puede dividir al espectador. Hay quien entra en el juego y acepta sus rarezas; y hay quien se queda fuera por sus diálogos forzados, algunas reacciones poco naturales o un desenlace demasiado explicado.

Thomasin McKenzie y Aaron Pierre en "Tiempo" / INFORMACIÓN
Aun así, la película tiene imágenes poderosas. Shyamalan aprovecha el espacio de la cala para generar incomodidad: cuerpos que cambian, familias que se descomponen, niños obligados a convertirse en adultos sin haber vivido y adultos enfrentados a una vejez que llega sin aviso.
Un reparto al servicio de la incomodidad
Gael García Bernal y Vicky Krieps sostienen buena parte del peso emocional como una pareja en crisis que se ve obligada a afrontar, de golpe, todo aquello que había intentado aplazar. A su alrededor, el resto de personajes funciona casi como piezas de un mismo experimento: cada uno reacciona de forma distinta ante la misma evidencia insoportable.
La presencia de Rufus Sewell, Thomasin McKenzie y Alex Wolff añade tensión a una historia que no depende de grandes escenas de acción, sino de una pregunta angustiosa: qué haríamos si descubriéramos que la vida entera puede comprimirse en un solo día.

El cartel de la película / INFORMACIÓN
Una playa que no invita precisamente al verano
Tiempo no es la película más redonda de Shyamalan, pero sí una de las que mejor resumen sus virtudes y defectos: una premisa brillante, atmósfera inquietante, momentos visuales muy eficaces y una tendencia a subrayar demasiado lo que ya estaba funcionando.
Vista sin exigirle una lógica perfecta, funciona como un thriller extraño y perturbador sobre el miedo a perder el tiempo. Y ahí está su verdadero gancho: después de verla, cuesta mirar una playa tranquila sin pensar que quizá el paraíso también puede esconder una cuenta atrás.
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