CINE DE VERANO (8)
"Midsommar": verano nórdico, rituales paganos y una pesadilla que ocurre a plena luz del día
Ari Aster firma una de las películas de terror más incómodas y originales de los últimos años, capaz de convertir la belleza estival en puro desasosiego

Una imagen de la perturbadora película "Midsommar" / INFORMACIÓN
Midsommar empieza con una herida emocional y termina convertida en una de las películas de terror más perturbadoras de los últimos años. Dirigida por Ari Aster en 2019, la historia rompe con una de las reglas clásicas del género: aquí el miedo no llega de noche, ni en una casa oscura, ni entre sombras. Llega bajo un sol blanco, en mitad del campo sueco y durante una celebración de verano aparentemente idílica.
La película convierte el solsticio de verano en algo hipnótico y amenazante. Flores, vestidos blancos, coronas vegetales, cantos, mesas al aire libre y una comunidad sonriente forman una postal luminosa que, poco a poco, empieza a resultar cada vez más inquietante.
Sinopsis sin destripar la historia
Dani atraviesa un momento personal devastador cuando decide acompañar a su novio Christian y a un grupo de amigos a Suecia. Uno de ellos, Pelle, les invita a visitar la comunidad rural en la que creció, donde se celebra una fiesta tradicional que solo tiene lugar cada muchos años.

Los protagonistas de 'Midsommar' / INFORMACIÓN
Lo que al principio parece una escapada exótica, con aire de viaje universitario y curiosidad antropológica, se transforma en una experiencia cada vez más extraña. Las normas del lugar son distintas, los rituales se vuelven más intensos y la belleza del entorno empieza a esconder algo mucho más oscuro.
Ficha técnica
- Título original: Midsommar
- Año: 2019
- Director: Ari Aster
- Guion: Ari Aster
- Reparto: Florence Pugh, Jack Reynor, Vilhelm Blomgren, William Jackson Harper, Will Poulter e Isabelle Grill
- Género: terror psicológico, folk horror, drama
- Duración: 147 minutos aproximadamente
- País: Estados Unidos, Suecia
Por qué verla
Midsommar demuestra que el terror también puede ser luminoso. Ari Aster elimina la oscuridad como refugio del miedo y obliga al espectador a mirar de frente. Todo está expuesto: los rostros, los cuerpos, los campos, las ceremonias y las tensiones entre los personajes.

Midsommar es una referencia del folk horror. / INFORMACIÓN
El verano no es un simple decorado. Es el corazón de la película. La luz constante altera la percepción del tiempo, vuelve más vulnerable a los visitantes y crea una sensación de encierro muy particular: no están atrapados en una habitación, sino en un paisaje abierto del que cada vez parece más difícil escapar.
Florence Pugh y el dolor en primer plano
La gran fuerza emocional de la película está en Florence Pugh. Su personaje no llega a Suecia como una turista más, sino como alguien completamente rota. Dani arrastra duelo, ansiedad, dependencia emocional y una relación que se sostiene más por inercia que por amor.

Florence Pugh firma una actuación sobresaliente. / INFORMACIÓN
Por eso la película funciona también como una historia de ruptura. Bajo los rituales, las danzas y el horror, Midsommar habla de una mujer que busca un lugar donde su dolor sea escuchado, aunque ese lugar resulte profundamente perturbador.
El detalle que la hizo inolvidable
La imagen más reconocible de la película es su estética floral: coronas de flores, vestidos blancos, mesas comunitarias, campos verdes y una luz casi irreal. Todo parece bonito, limpio y ordenado. Pero esa belleza es precisamente lo que incomoda.

Florence Pugh, en un fotograma de 'Midsommar', de Ari Aster. / INFORMACIÓN
Aster juega con la contradicción: cuanto más hermoso es el encuadre, más rara se vuelve la escena. El espectador sabe que algo no encaja, aunque tarde en entender qué está pasando. Esa mezcla de postal veraniega y amenaza ritual convierte la película en una experiencia difícil de olvidar.
Un terror sin noche
Midsommar pertenece al llamado folk horror, un tipo de terror vinculado a comunidades aisladas, tradiciones antiguas, ritos paganos y tensiones entre lo moderno y lo ancestral. Pero su gran hallazgo es sacar todo eso al aire libre, bajo un cielo brillante.

El terror de "Midsommar" es a plena luz del día. / INFORMACIÓN
No hay sótanos húmedos ni pasillos oscuros. Hay praderas, flores, banquetes y canciones. El miedo nace de la calma, de la sonrisa demasiado quieta, de la norma social que nadie explica del todo y del grupo que acepta lo inaceptable con naturalidad.
Un verano que no se parece a ningún otro
Vista como película de verano, Midsommar es una rareza fascinante. Tiene viaje, naturaleza, convivencia, fiesta, sol y un paisaje que invita a desconectar. Pero cada uno de esos elementos aparece deformado hasta convertirse en amenaza.
Es una película incómoda, visualmente poderosa y emocionalmente cruel. Un cuento de verano para quienes no buscan descanso, sino una experiencia cinematográfica que empieza como escapada rural y acaba como pesadilla a cielo abierto.
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