Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

CINE DE VERANO (17)

"El nadador", la película que convierte una cadena de piscinas en una pesadilla

Burt Lancaster protagoniza este inquietante viaje por los suburbios acomodados de Estados Unidos, basado en uno de los relatos más célebres de John Cheever

Un fotograma de "The Swimmer".

Un fotograma de "The Swimmer". / INFORMACIÓN

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
J. A. Giménez

J. A. Giménez

Alicante

Un hombre aparece una mañana de verano junto a la piscina de unos amigos, vestido únicamente con un bañador. Se siente joven, enérgico y seguro de sí mismo. Al observar el mapa imaginario que forman las piscinas de las casas vecinas, tiene una idea tan absurda como seductora: regresar a su hogar nadando de jardín en jardín. Así comienza "El nadador", una película luminosa en apariencia que poco a poco se transforma en una de las críticas más desconcertantes al sueño americano.

Estrenada en 1968 y protagonizada por Burt Lancaster, la cinta adapta el relato "The Swimmer", publicado por John Cheever en "The New Yorker" en julio de 1964. Eleanor Perry firmó el guion y Frank Perry asumió la dirección, aunque Sydney Pollack participó posteriormente en la finalización del proyecto sin aparecer acreditado como director.

Un río formado por piscinas privadas

Ned Merrill, el personaje interpretado por Lancaster, bautiza su peculiar ruta como el "río Lucinda", en honor a su esposa. Su itinerario no discurre por un cauce natural, sino por una sucesión de piscinas pertenecientes a familias acomodadas de los suburbios de Connecticut.

Burt Lancaster, de piscina en piscina en "The Swimmer".

Burt Lancaster, de piscina en piscina en "The Swimmer". / INFORMACIÓN

Al principio, el trayecto parece una celebración del verano. Hay cócteles, jardines cuidados, conversaciones superficiales y agua brillante bajo el sol. Merrill avanza convencido de que será recibido como un viejo amigo en cada casa. Su seguridad resulta contagiosa: es un explorador atravesando un territorio conocido, un hombre que cree controlar tanto su recorrido como su propia vida.

Pero cada nueva piscina introduce una pequeña grieta. Algunos vecinos lo saludan con entusiasmo; otros reaccionan con incomodidad, frialdad o abierto rechazo. Aparecen alusiones a acontecimientos que él no parece recordar y las conversaciones empiezan a dibujar una realidad distinta de la que conserva en su cabeza.

Ficha de "El nadador"

  • Título original: "The Swimmer"
  • Año: 1968
  • País: Estados Unidos
  • Dirección: Frank Perry
  • Guion: Eleanor Perry
  • Basada en: el relato "The Swimmer", de John Cheever
  • Reparto principal: Burt Lancaster, Janet Landgard, Janice Rule, Kim Hunter, Marge Champion y Joan Rivers
  • Género: Drama psicológico
  • Duración: 95 minutos
  • Música: Marvin Hamlisch
  • Fotografía: David L. Quaid
  • Distribuidora original: Columbia Pictures

Del sol del verano al frío de una vida que se derrumba

Uno de los grandes aciertos de "El nadador" es la transformación gradual de su atmósfera. El día comienza radiante, pero el cielo se oscurece, la temperatura desciende y el cuerpo del protagonista acusa el cansancio. Lo que parecía una extravagante aventura veraniega se convierte en un recorrido físico y emocional cada vez más doloroso.

El relato original de Cheever mezcla deliberadamente realismo y elementos casi surrealistas. En el espacio de una tarde, las estaciones parecen avanzar y el tiempo se vuelve difícil de medir. El protagonista continúa nadando mientras pierde energía, prestigio y certezas. La película conserva esa extrañeza y evita explicar de inmediato qué parte de lo que ocurre pertenece al presente y qué parte ha sido deformada por la memoria o la negación.

Las piscinas dejan entonces de representar únicamente el lujo de la vida suburbana. Cada una funciona como una etapa del pasado de Merrill: amistades deterioradas, deudas, infidelidades, humillaciones y recuerdos que él intenta mantener sumergidos. El agua no lo limpia ni le permite escapar. Al contrario, va retirando las capas de la identidad que había construido.

Burt Lancaster, vulnerable bajo una apariencia perfecta

Lancaster sostiene prácticamente toda la película. Su físico atlético ayuda a presentar a Ned Merrill como un hombre todavía convencido de su juventud y de su atractivo. Sin embargo, esa fortaleza inicial se va descomponiendo delante de la cámara. El actor pasa de la sonrisa confiada al desconcierto, y de ahí al agotamiento y la vulnerabilidad.

Una imagen de la película.

Una imagen de la película. / INFORMACIÓN

Tenía alrededor de 55 años cuando interpretó el papel, una edad fundamental para comprender el personaje: Merrill se comporta como alguien que se resiste a aceptar el paso del tiempo. La hija de John Cheever, Susan Cheever, recordó que Lancaster llegó a considerar la historia una especie de "Muerte de un viajante" en bañador y que se entrenó para perfeccionar su estilo de natación antes del rodaje.

La imagen del actor atravesando jardines descalzo y empapado termina resultando incómoda. Lo que al principio parecía libertad se convierte en exposición. Sin ropa, automóvil ni dinero, Merrill solo conserva su relato sobre sí mismo, y ese relato comienza a deshacerse cada vez que alguien menciona un episodio que él preferiría olvidar.

Una crítica al sueño americano disfrazada de película estival

"El nadador" retrata un mundo de grandes viviendas, fiestas, clubes privados, alcohol y piscinas particulares. Sin embargo, tras esa superficie aparecen la soledad, el clasismo, las apariencias y el miedo a perder el estatus. Cheever convirtió los suburbios acomodados estadounidenses en un territorio lleno de frustraciones ocultas, y esta adaptación utiliza la ruta acuática para mostrar el progresivo hundimiento de su protagonista.

No es una película de verano en el sentido ligero del término. No ofrece vacaciones ideales, romances junto al mar ni aventuras despreocupadas. Su verano es engañoso: la luz permite ver con mayor claridad todo aquello que el protagonista intenta esconder.

Precisamente por eso sigue siendo una propuesta tan singular. Ninguna otra película convierte de manera tan literal una sucesión de piscinas en el camino hacia una verdad incómoda. "El nadador" comienza con un hombre convencido de que puede volver a casa atravesando el agua y termina preguntándose cuánto puede avanzar alguien cuando se niega a reconocer el lugar del que realmente parte.

Tracking Pixel Contents