Qué privilegio haber podido ver en pantalla grande un documental de este calibre. Sabina en vena. Sus pasiones. Los toros. José Tomás. Jimena. Serrat. Su palacete en Tirso de Molina. Algo clave para mí: la estación de tren Linares-Baeza, la puerta al mundo, la vía de escape desde la oscura Úbeda (en este caso la patria no es la infancia) y no hago más spoiler.

Con independencia del chute de adrenalina que supone para los sabineros este trabajo que ha filmado durante once años Fernando León, a mí me suscita jugosas acotaciones al margen. Por supuesto que se puede ser de izquierda y tener dinero..

Pero ya que analizamos una película de Fernando León de Aranoa, giremos la mirada al cineasta. Lanzo una pregunta para los olvidadizos: ¿cuál fue la película española del pasado año, no muy pródigo en gran cine? ‘El buen patrón’, elegida por la Academia para representarnos en los Oscar (con mal criterio). Era una crítica despiadada, en clave sarcástica, que es la que más duele, a los empresarios que además de malos, son tontos. Denuncia pura y dura del capitalismo.

Otra pregunta para olvidadizos. ¿Cuál fue el documental anterior a «Sintiéndolo mucho» de Fernando León? El dedicado a la figura de Pablo Iglesias y al seguimiento de la campaña electoral de Podemos, «Política. Manual de instrucciones». Más izquierda. Más conciencia de clase.

Pese a su aspecto desaliñado (look idéntico desde que triunfó en la Seminci de 1996 con «Familia») Fernando León de Aranoa no deja de ser uno de esos intelectuales, nacido en Vitoria y afincado en Madrid, que podríamos calificar de clase acomodada. La lista sería larguísima: Borau, Gutiérrez Aragón, Suárez, Chávarri, Colomo…

Sabina cuenta que ya no es tan de izquierdas porque tiene ojos y oídos. Fernando León, que seguro no pudo hacerse rico escribiendo guiones para el «Un, dos, tres», ha demostrado su talento a lo largo de un cuarto de siglo. Ahora homenajea a su amigo Joaquín. Con mucha clase.