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Lo de Quinet celebra su primer evento gastrocultural para reivindicar la alicantinidad

Asistieron más de medio centenar de personas del mundo empresarial, cultural y gastronómico de Alicante.

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El espacio gastronómico alicantino Lo de Quinet, que abrió sus puertas el pasado mes de diciembre en la Avenida Óscar Esplá 29, celebró anoche un encuentro cultural bajo el título “La alicantinidad como concepto”, al que asistieron más de medio centenar de personas del mundo empresarial, cultural y gastronómico de Alicante.

En formato de mesa redonda, este coloquio contó con la presencia de cinco ponentes de diferentes disciplinas y generaciones: Chimo Pérez, artista plástico y pintor figurativo; Luis Sala, escritor y experto en moda y lujo; Teresa Compañy, periodista y foguerera de Sèneca-Autobusos; Josep Bernabeu, Doctor en Medicina y Director de la Cátedra Carmencita de Estudios del Sabor Mediterráneo de la Universidad de Alicante y Alberto Durá, jefe de cocina de Lo de Quinet. Tras las palabras de bienvenida de la familia Solbes Cárceles, propietaria de Lo de Quinet, el diálogo fue moderado por la periodista gastronómica Marina Vega. En el encuentro se abordó el significado de la alicantinidad desde el punto de vista de la identidad, del orgullo de pertenencia y de la reivindicación, pero también de la autocrítica, explorando los desafíos a los que se enfrenta Alicante actualmente, siempre con la mirada puesta en el futuro.

El artista alicantino Chimo Pérez, que expuso en la sala una obra gráfica de edición limitada llamada “La Terreta”, una vista panorámica de la ciudad, incidió de forma poética en la luz que rezuma Alicante. “El alicantino convive con esa luz sin darse cuenta”, reflexionaba. Luis Sala, talento emergente de las letras alicantinas, aludió al intimismo alicantino, que a él le inspira para escribir sus novelas. La periodista Teresa Compañy, por su parte, destacó la diversidad de culturas que han poblado este territorio. Josep Bernabeu, catedrático de la Universidad de Alicante, lo plasmó así: “para mí, la alicantinidad es un compromiso con esta tierra, con la gente y sus anhelos. Alicante tiene una larga historia de resiliencia”, reflexionó. El cocinero Alberto Durá, que durante más de una década vivió en Barcelona, ya que trabajó como jefe de cocina de los restaurantes ABaC y Angle, expresó ese sentimiento común de irse para querer volver. “La alicantinidad es echar de menos lo que está sucediendo cuando no estás aquí”, sintetizó.

Como reflexión, surgió un planteamiento común: la necesidad de potenciar la cultura y la educación. “La cultura nos hace libres. Y lamentablemente, en España casi nadie compra arte, la gente se está encerrando en una pantallita muy pequeña”, se lamentaba Chimo Pérez. “Hace falta iniciativa pública, pero también colaboración e implicación de la empresa privada”, solicitaba Josep Bernabeu, que también reflejó su preocupación por la falta de relevo generacional en la agricultura y en la pesca. “En Alicante se están cerrando librerías y eso no podemos permitirlo. Debemos volver a comprar en el comercio local. Las compras online traerán la muerte cultural de la ciudad. El libro, al librero. La carne, al carnicero”, ponía de manifiesto Luis Sala. “En los festejos también hay muchos retos de futuro, como encajar la dicotomía entre la tradición y la modernidad sin perder nuestra esencia”, visibilizaba Teresa Compañy, que reivindicó la necesidad de reconocer el trabajo altruista de los “foguerers”.

Toda la mesa redonda giró alrededor de una idea clave: la importancia de que los alicantinos conozcamos la riqueza y pluralidad de nuestro territorio para poder valorar lo que somos y lo que tenemos, una misión que el espacio gastronómico Lo de Quinet se ha propuesto liderar desde la mesa, ya no solamente con su propuesta culinaria sino también con encuentros tan inspiradores como el de anoche.

La velada finalizó con una cena en forma de un menú que era una oda a la alicantinidad, maridado con vinos de Alicante. En los platos, elaborados por Alberto Durá y el equipo de Lo de Quinet, el protagonista era el producto de Alicante: comenzó con un pan de Forn Mariu de Ibi con tomate y alioli de ajos asados; una Gilda alicantina con atún de sorra y aceite de ñoras de Guardamar; una Tosta de tonya, anchoa y mantequilla de foie con fondillón; continuó con una Pericana de cuernets, cacao y capellà torrat con encurtidos caseros; un homenaje a la coca amb tonyina con un tartar de atún rojo con cebolla caramelizada, pilones y crujientes de anís y pimentón; un Carpaccio de ternera de la ganadería alicantina El Blanquet con queso de cabra y pebrella de la Quesería San Antonio (Callosa d´en Sarrià); Berenjena asada con vinagreta de nísperos ahumada, miso de dátiles, tomate pasificado y almendra marcona tostada, para terminar con un Montadito de figatell con queso brie de la Quesería Alcaprone de Alcoy y mermelada de níspero de Callosa. Como postre, una versión del pan con aceite, chocolate y pan con helado de algarroba.

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