Federico Moncunill, secretario general del Consejo Regulador de la IGP Turrón de Jijona y Alicante
«El turrón de Jijona y Alicante mantiene su fortaleza gracias a la tradición y al relevo generacional natural»
El mítico dulce navideño será el protagonista de la comarca de l’Alacantí durante las próximas jornadas de «Menjars de la Terra»

Federico Moncunill, secretario general del Consejo Regulador de la IGP del turrón de Jijona y Alicante. / INFORMACIÓN
El turrón de Jijona y Alicante es uno de los grandes emblemas gastronómicos de la comarca de l'Alacantí, un producto que combina historia, calidad y artesanía, y que estará presente en las próximas jornadas de "Menjars de la Terra". Bajo el amparo de la Indicación Geográfica Protegida (IGP), el sector mantiene su compromiso con la autenticidad, la innovación y la defensa de un legado que trasciende generaciones. Federico Moncunill, secretario general del Consejo Regulador, analiza el momento actual del sector, sus retos y el papel de Alicante como referente internacional en la protección de productos con denominación de origen.
La IGP Turrón de Jijona y Alicante es sinónimo de tradición y calidad. ¿Cómo describirías el momento actual que vive el sector?
Es una situación de estabilidad. La denominación tuvo un gran impulso en tiempos de José Enrique Garrigós, que también presidió la Cámara de Comercio, y ese impulso se ha mantenido. Es cierto que es un sector muy estacional, como ocurre con el cava o la uva, pero la tradición de consumir turrón en Navidad sigue plenamente vigente. Gracias a ello, disfrutamos de un momento sólido, con un sector estable y robusto desde hace ya varios años.
El turrón se asocia a la Navidad, pero cada vez lo vemos más en otros momentos del año. ¿Está cambiando ese hábito de consumo?
Sí, poco a poco. Desde el Consejo Regulador certificamos productos que incorporan turrón de Jijona como ingrediente, y ya hemos otorgado unas 26 o 27 autorizaciones. Esto incluye helados, flanes, yogures, barquillos o incluso los famosos Miguelitos. Si cumplen los estándares de calidad, pueden llevar nuestro sello. Y eso, claro, está fuera del periodo navideño. Además, cada vez más chefs lo utilizan como ingrediente en platos salados o postres, lo que contribuye a que el turrón esté presente durante todo el año.
¿Qué papel juega la IGP en la protección del producto y la defensa de los productores artesanos frente a la competencia o la imitación?
Es una función esencial. Nuestro principal objetivo es velar por la defensa del turrón de Jijona y de Alicante y garantizar al consumidor la máxima calidad que establece nuestro pliego de condiciones. Igual que ocurre con otros consejos reguladores, como los del vino de Rioja o el queso Manchego, la protección de la marca y del proceso artesanal es fundamental. Contamos con convenios con la Guardia Civil para detectar posibles fraudes, sobre todo en internet, donde a veces se intenta aprovechar la reputación de nuestro producto. En los grandes comercios o tiendas físicas apenas hay incidencias, pero en la red realizamos controles constantes.
¿Qué medidas estáis tomando para que el consumidor identifique y valore el auténtico turrón Jijona y Alicante?
Lo más importante es la comunicación. El Consejo Regulador invierte cada año en campañas de promoción, tanto en televisión como en ferias o eventos gastronómicos. Además, las propias empresas, Turrones Picó, Antiu Xixona y muchas otras, hacen sus campañas particulares, lo que refuerza la imagen colectiva del producto. Intentamos transmitir siempre el mensaje de calidad, origen y tradición, porque el sello IGP no es solo una garantía, sino una historia viva que se ha mantenido generación tras generación.
El relevo generacional es un reto en el sector agroalimentario. ¿Cómo lo afrontan las empresas del turrón?
En nuestro caso es algo natural. Todas las empresas amparadas bajo la IGP son familiares. No hay fondos de inversión ni capital externo. Muchas están ya en su segunda, tercera o incluso cuarta generación. Llevo 25 años en este sector y puedo decir que el traspaso de conocimiento y liderazgo se da de forma fluida, sin traumas. La familia y la tradición siguen siendo los pilares de este oficio.
La almendra y la miel son la base del turrón. ¿Qué importancia tienen en la calidad final del producto y cómo se asegura su origen?
Nuestra obligación es comprar siempre la mejor materia prima al mejor precio, porque de ella depende la calidad del producto. Competimos con productores de Toledo, Cataluña o Aragón, pero la diferencia está en el control que ejerce el Consejo Regulador. Nos aseguramos de que se cumpla el pliego de condiciones, que es lo que mantiene la reputación del turrón de Jijona y Alicante. Esa exigencia ha hecho que el producto sea sinónimo de excelencia tanto en España como en los mercados internacionales.
¿Qué peso tiene la exportación y en qué mercados está más presente el turrón?
La exportación representa alrededor del 12 % de la producción. No es un porcentaje muy alto, pero estamos en mercados donde el turrón se asocia a la Navidad. El principal destino es el sur de Estados Unidos, donde la comunidad hispana tiene gran poder adquisitivo. También exportamos a Latinoamérica —México, Cuba, Argentina o Chile—, donde el turrón es un producto muy valorado y con una carga emocional importante.
Para terminar, una pregunta más personal. ¿Qué significa para ti representar al turrón de Jijona y Alicante?
Es un enorme orgullo. Gracias al impulso de José Enrique Garrigós, que yo he reforzado, Alicante se ha consolidado como un referente mundial en denominaciones de origen e indicaciones geográficas. Contamos con una triple fortaleza única: la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO), que tiene las competencias, ahora con la reforma de la Política Agraria Común, no sólo de gestionar indicaciones geográficas agroalimentarias y vínicas, sino que desde diciembre gestionará también todas las indicaciones geográficas artesanales e industriales de Europa; la Universidad de Alicante, con su Magíster Lucentinus especializado en propiedad intelectual; y el propio Consejo Regulador.
Además, tengo el honor de formar parte del Comité Ejecutivo de la Asociación Mundial de Denominaciones de Origen, donde somos doce miembros y el único español soy yo. Todo esto ha permitido situar a Alicante en el mapa internacional.
Y puedo adelantarte una primicia: en noviembre de 2026 celebraremos en Alicante una gran cumbre mundial de denominaciones de origen e indicaciones geográficas, con representantes de Europa, Asia, África y Latinoamérica. Será una oportunidad histórica. Y, a mí, es lo que más satisfacción personal me produce: ver que gracias a ese liderazgo y al trabajo conjunto, Alicante refuerza su marca y su prestigio en el mundo.
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