Frasquitín: cinco generaciones cocinando la historia de Callosa
El restaurante callosino regaló una jornada de diez con una propuesta gastronómica tradicional en la que brilló la alcachofa y la Vega Baja, acompañada de un servicio excepcional

Más de 100 años cocinando tradición en la Vega Baja: el Restaurante Frasquitín de Callosa de Segura se luce en Menjars de la Terra / Áxel Álvarez
Callosa de Segura guarda un tesoro gastronómico de la provincia. Tras una fachada discreta, se esconde un restaurante con legado y una historia que se remonta generaciones atrás. Así es Frasquitín, el restaurante que ha sido el escenario de una nueva jornada de «Menjars de la Terra», el ciclo gastronómico organizado por INFORMACIÓNpara poner en valor la riqueza culinaria de cada una de las comarcas que conforman la terreta. En esta ocasión, es la Vega Baja la protagonista, de la mano de uno de sus símbolos gastronómicos, la alcachofa.

Así ha sido la tercera jornada de Menjars de la Terra de la Vega Baja en el Restaurante El Frasquitín de Callosa de Segura / Áxel Álvarez
Desde el exterior, sus dos parkings, son los únicos indicadores que nos hacen presagiar la amplitud que guarda en su interior. Al cruzar las puertas de Frasquitín se descubren grandes salones capaces de acoger a decenas de comensales, que a diario acuden al restaurante, muchos llegados incluso en autobuses desde distintos puntos de la provincia como Benidorm. El salón donde se celebró la jornada era todo un regalo: un espectacular comedor de sillas blancas, con ambiente cálido y elegante, bañado por la luz natural que se cuela a través de grandes cristaleras con vistas a un jardín cuidado al detalle. Allí, se dibuja una estampa mágica con bombillas suspendidas y un molino de agua que no le falta detalle, con flores a los costados. Uno no puede evitar imaginar lo mágico que debe resultar este lugar al caer la noche.

Salón lleno con vistas al jardín del restaurante Frasquitín en "Menjars de la Terra". / AXEL ALVAREZ
Cinco generaciones
Pero si el espacio sorprende, su legado lo hace aún más. Hablar de Frasquitín es hablar de historia viva. Fundado en 1820, el restaurante va ya por la quinta generación de una familia que comenzó con orígenes humildes. Gema Simón, la actual gerente, así lo explica: «Es la quinta generación de un restaurante familiar de toda la vida». Su tatarabuela, Josefa lo fundó junto a su marido como una pequeña tienda donde se servía vino, anís y embutidos, y donde se hacía la matanza. Con el tiempo, ese modesto negocio fue creciendo hasta convertirse en el restaurante emblemático que es hoy, y que promete continuar siendo: «La sexta generación va a continuar, porque esto es una cosa que nos gusta», añadía Simón.
«La nuestra es una gastronomía muy tradicional, muy de casa», señala Simón. Y se nota. En cada plato se percibe ese respeto por el recetario de la Vega Baja, por lo que da la huerta y por el producto de temporada. No es casual que la alcachofa haya encontrado en su propuesta gastronómica un lugar más que preferente.

Francisco J. Maciá, concejal de Urbanismo de Callosa de Segura; Pedro Cerrada, redactor de INFORMACIÓN; Toni Cabot, director de INFORMACIÓN; Amparo Serrano, alcaldesa de Callosa de Segura; José Ginés Pelegrín, concejal de Cultura de Callosa de Segura y Juan de Dios Navarro, concejal de Servicios Sociales, Tercera Edad, Igualdad y Vivienda. / AXEL ALVAREZ
Homenaje a la alcachofa
Nada más sentarnos, la mesa ya nos daba la bienvenida con un generoso plato de habas frescas, también en temporada, y una ensalada de alcachofas de la Vega Baja con salazones. Fresca, delicada, con el toque ahumado y salino que aportaban los salazones, fue el comienzo ideal del gran banquete que solo acababa de comenzar.

Ensalada de alcachofas de la Vega Baja con salazones. / AXEL ALVAREZ
Le siguieron las alcachofas confitadas con jamón ibérico, una de las elaboraciones más celebradas del menú. Tiernas, con un corazón meloso, coronadas por láminas crujientes de jamón y el sutil golpe aromático de las bolas de pimienta, hacían de cada bocado un conjunto ganador.

Alcachofas confitadas con jamón ibérico. / AXEL ALVAREZ
Continuando con el homenaje a la alcachofa le siguió una tortilla hecha con este tesoro de la huerta, pero con el toque Frasquitín. Estaba jugosa y esponjosa, de esas que invitan a repetir aunque las raciones, generosas, ya anticipaban que el festín sería largo.

Las tortillas de alcachofas Frasquitín. / AXEL ALVAREZ
Cerraron el capítulo de los entrantes las alcachofas en flor, que estaban bañadas en un caldo profundo y contundente con ñora y piñones que aportaba diferentes matices al producto estrella.

Alcachofas en flor. / AXEL ALVAREZ
Y por si todo esto no fuera suficiente, quedaba el principal, o mejor dicho, los principales. Se comenzó con el caldo con pelotas de la abuela frasquitina , y que maravilla, de esos platos que te devuelven a tus raíces y a tu hogar, reconfortante, perfecto para el día y el tiempo que estaba aconteciendo. El caldo era de esos que tienen buen color, y solo con verlo sabes que aún sabe mejor. Las pelotas, tiernas y sabrosas, acompañadas de su yema, confirmaban que las recetas de siempre son las que nunca fallan.

El caldo con pelotas formó parte de los principales que ofreció Frasquitín. / AXEL ALVAREZ
Luego, llegaron las chuletas de cordero a la brasa, el plato insignia de la casa: «Aquí la gente quiere las chuletitas», reconocía Simón. Pequeñas, tiernas, bien trabajadas en la brasa y acompañadas de patatas a lo pobre, fueron un homenaje a la buena materia prima y al dominio del fuego.

Las chuletas de cordero son uno de los platos más demandados al restaurante callosino. / AXEL ALVAREZ
Y después de esta comida de reyes, quedaba el colofón final. El momento goloso del día lo puso la tortada de almendra casera que tenía un bizcocho jugoso y delicado con el paladar.

Tortada de almendra casera. / AXEL ALVAREZ
Todo este banquete estuvo maridado con Vinos Altos de Orihuela, completando un tándem que realzó, aún más si cabe, cada elaboración.
Callosa de Segura culinaria
A esta tercera jornada no quiso faltar la alcaldesa de la localidad, Amparo Serrano, que destacó la importancia de la gastronomía para el municipio: «Callosa tiene mucho para ver, pero también mucho para degustar. Tenemos platos típicos que solo se pueden comer aquí».
Para la edil, la elección del restaurante como representante de la localidad fue «perfecta», tanto por su capacidad y cercanía al casco urbano como por su «entorno precioso». «Aquí tenemos muy buena alcachofa y pasando por las manos de Frasquitín pues pasa a ser algo sublime», añadió Serrano.
Hoy será el turno de MiMo Gourmet, en Guardamar, quien promete regalarnos otra cita culinaria de altura en "Menjars de la Terra". ¡Buen provecho!
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