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L’Hostalet corona en Cocentaina unas jornadas de gran altura

El restaurante contestano cierra «Menjars de la Terra» con una propuesta que ensalza la cocina de la Montaña alicantina y demuestra la versatilidad de la cereza para unir tradición, producto y creatividad

El restaurante "L'Hostalet"  cierra las jornadas de "Menjar de la Terra" en Cocentaina

Juani Ruz

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Mar Vives

Mar Vives

La Montaña alicantina ha mostrado durante esta semana que su gastronomía es paisaje, memoria, producto y creatividad. Tras recorrer Castalla, Muro, Facheca y Alcoy, «Menjars de la Terra» llegó ayer a su última parada en L’Hostalet, en Cocentaina, donde se ha cerrado una edición dedicada a reivindicar los sabores del interior de la provincia y, especialmente, la extraordinaria versatilidad de la cereza de la Montaña de Alicante.

Las jornadas organizadas por INFORMACIÓN han dibujado un recorrido culinario por una comarca que conserva una cocina de raíces profundas, pero que también sabe evolucionar y expresarse con nuevos matices. Durante cinco citas, restaurantes y profesionales han trabajado alrededor de un fruto estrechamente ligado al territorio, la temporada y el esfuerzo de sus productores. La cereza ha sido protagonista en elaboraciones dulces y saladas, demostrando que su delicado equilibrio entre frescura, dulzor y acidez permite integrarla con elegancia en propuestas muy distintas.

El restaurante L’Hostalet ha reivindicado los sabores del interior de la provincia.

El restaurante L’Hostalet ha reivindicado los sabores del interior de la provincia. / Juani Ruz

La despedida no podía tener un escenario más apropiado que Cocentaina, localidad de marcada identidad gastronómica, ni una mesa más sugerente que la preparada por L’Hostalet. El restaurante planteó un menú equilibrado y atractivo, capaz de unir cocina tradicional, buen producto y elaboraciones contemporáneas, con la cereza como hilo conductor de principio a fin.

La comida comenzó con tres entrantes que han mostrado, desde el primer momento, la capacidad de la cereza para acompañar ingredientes muy distintos. «Hemos querido reflejar los platos típicos de la zona introduciendo la cereza en cada uno de ellos y cocinándola de distintas maneras: asada en la burrata cremosa; fresca y picada en el tartar, donde se integró muy bien y aportó mucha frescura; y confitada en la pericana, para equilibrar con su dulzor el carácter más amargo del plato. De hecho, nos gustó tanto el resultado que incluso nos hemos planteado dejarla en la carta», relata María López, chef del restaurante.

Tras los entrantes, la mesa recibió uno de los grandes emblemas culinarios de Cocentaina: la olleta contestana, que ejerció de corazón del menú, con la contundencia y el sabor profundo de las elaboraciones tradicionales.

En los segundos, L’Hostalet ofreció dos alternativas con la carne como protagonista y la cereza al vino tinto como nexo común. El solomillo Wellington de cerdo con relleno de cerezas al vino tinto representó la vertiente más elaborada y festiva del menú. Por su parte, el secreto a la brasa, con una salsa de cerezas al vino tinto que les daba un toque diferente y más fresco. Este plato apostó por una elaboración más directa, en la que el sabor de la brasa y la calidad de la carne se convertían en protagonistas.

Solomillo Wellington de cerdo relleno de cerezas al vino tinto.

Solomillo Wellington de cerdo relleno de cerezas al vino tinto. / juani ruz

«El secreto fue el plato principal más pedido y creemos que triunfó porque los platos volvieron vacíos», confiesa la chef. Dos platos diferentes, pero unidos por una misma idea: tratar la materia prima con respeto y demostrar que la cereza de la Montaña de Alicante puede acompañar carnes con gran acierto.

Secreto a la brasa con salsa de  cerezas al vino tinto.

Secreto a la brasa con salsa de cerezas al vino tinto. / Juani Ruz

El final dulce llegó con una cheesecake de cereza, «que siempre triunfa, y a la que le añadimos una confitura de cereza por encima, para darle ese toquecito especial». Un cierre delicado para una comida en la que cada elaboración cuidó el producto y supo incorporar la cereza con sentido, sin artificios y con un resultado muy atractivo.

La bodega, compuesta por vinos D.O. Alicante, además de agua, refrescos y cervezas, acompañó una jornada en la que la gastronomía y el territorio han vuelto a caminar juntos. Los vinos alicantinos refuerzan el carácter local de una propuesta construida alrededor de productos, cocineros y sabores nacidos en la propia provincia.

El postre, cheesecake de cereza.

El postre, cheesecake de cereza. / Juani Ruz

Con esta comida en L’Hostalet, «Menjars de la Terra» pone fin a su recorrido por la Montaña alicantina. Han sido cinco jornadas para descubrir restaurantes, reencontrarse con recetas tradicionales, poner en valor la cocina del interior y comprobar el enorme potencial gastronómico de la cereza de la Montaña de Alicante. Tal y como refleja María: «Participar en «Menjars de la Terra» me ha gustado mucho porque somos restaurantes distintos, cada uno con su esencia y su manera de cocinar, y esta iniciativa permite que la gente nos visite y descubra lo que ofrecemos, ya que quizá no sepan que estamos aquí. Además, me ha ayudado a ver cómo plantear los menús y cómo integrar el producto en nuestros platos».

La última parada deja un excelente sabor de boca. L’Hostalet ha sabido cerrar el recorrido con una propuesta cuidada, generosa y muy ligada al producto, siendo uno de los restaurante que más se ha implicado a la hora de integrar la cereza en su menú.

La cereza, la reina de los platos de estas jornadas.

La cereza, la reina de los platos de estas jornadas. / Juani Ruz

La Montaña alicantina, que mantiene sus raíces gastronómicas de manera impecable, despide así unas jornadas de altura confirmando que su cocina tiene mucho que ofrecer: buenos ingredientes, restaurantes comprometidos y una identidad gastronómica que merece seguir siendo descubierta.

A la vuelta del verano

Tras el descanso estival, «Menjars de la Terra» volverá a mediados de septiembre con una nueva jornada, esta vez en la comarca del Alto y Medio Vinalopó y con la Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó como protagonista. Una jornada dispuesta a seguir recorriendo la provincia de Alicante a través de sus sabores, sus productos y las historias de quienes los convierten en cocina.

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