Mar y montaña es la fórmula de la provincia alicantina, una zona turística para todos los gustos. Desconectar del trabajo, de la rutina o del estudio es uno de los principales objetivos cuando tenemos unos días libres. Pero para ello, no hace falta desplazarse a otro país o ciudad de España, ya que en Alicante hay municipios que ofrecen desde el senderismo en plena montaña hasta el buceo en las aguas de Costa Blanca.

Polop de la Marina

Naturaleza e historia emergen de este municipio de 4.850 habitantes. Polop de la Marina se sitúa en la zona central de la Marina Baixa, rodeado del macizo de Ponoch junto con los barrancos del Salt y del Canet de Xirles que dotan a este pueblo de unas vistas espectaculares.

Polop de la Marina David Revenga

Callejuelas estrechas que esconden numerosos monumentos como la Plaza de los Chorros donde se encuentra la Fuente de los Chorros, declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, o la Casa Museo Gabriel Miró, un escritor alicantino que pasó varias temporadas en este municipio.

Uno de sus mayores atractivos es su castillo del siglo XII, de época almohade, declarado Bien de Interés Cultural en el año 1997. Este lugar emblemático se alza en una colina a 270 metros sobre el nivel del mar, junto al campanario de la Iglesia de San Pedro y el Ponoch.

En su interior, descansa el antiguo camposanto del pueblo conocido como ‘el cementerio literario de Gabriel Miró’ desde donde se divisa un paisaje para recordar.

Sella

Tranquilidad, patrimonio arquitectónico e hidráulico, flora o vistas montañosas son algunos de los atractivos de Sella, un pueblo del interior de la provincia de Alicante. Está situado en la comarca de la Marina Baixa, entre los ríos Sella y Amadorio.

Debido a su localización, se encuentra rodeada de grandes atractivos como el senderismo por la Sierra de Aitana, el Puig Campana o ‘La Ruta del agua’ que tiene origen desde el mismo municipio. A lo largo de esta última ruta, se encuentran las pozas naturales: 'La Font Major' y la 'Poza de la Alcántera’, un lugar que emana paz y donde podrás refrescarte.

Calp

Calpe recoge un yacimiento romano, los Baños de la Reina, que incluye piscinas marinas talladas en piedra Tono Balaguer

Un pueblo de la Costa Blanca, al norte de la provincia de Alicante, caracterizado por su sello mediterráneo. El Peñón de Ifach, las Salinas, sus calas blancas y transparentes o las ruinas medievales y romanas son algunos de los alicientes para visitar Calp.

Para los amantes del mar, este municipio recoge numerosas actividades acuáticas como el buceo, paddel surf, rutas en kayak o un paseo en moto de agua, entre otras. Además, no cabe olvidar el gran Peñón de Ifach, la montaña de 332 metros que corona el municipio y dispone de una ruta de un total de 5 kilómetros. 

Altea

Altea es uno de los pueblos más visitados y reconocidos de España. Por ello, como alternativa se encuentra Mascarat un sector conocido como la frontera entre los dos municipios costeros de Altea y Calp. Una zona que destaca por una costa tranquila y un cañón esculpido por la fuerza del agua. El Barranc Salat, más conocido como el ‘Cañon del Mascarat’ es una hendidura que alcanza los 100 metros de altura y que separa la Sierra de Bernia del cabo Morro de Toix. 

Tras un reciente acondicionamiento, se puede visitar y adentrarse en este barranco, una ruta corta (2 kilómetros ida y vuelta), pero digna de apreciar con unos puentes construidos en lo alto del desfiladero.

Castell de Guadalest

El municipio de Guadalest forma parte de la Asociación de los pueblos más bonitos de España David Revenga

Un pueblo medieval con tan solo 209 habitantes y unas vistas de escándalo, es uno de los municipios más visitados de España: Castell de Guadalest, declarado Conjunto Histórico-Artístico desde 1974. 

Guadalest es conocido por su rico patrimonio histórico y cultural, sus estrechas calles y su estampa de color de blanco, reciben cada año hasta 20.000 turistas que desean visitar el referente del turismo interior de la Comunidad Valenciana.

Entre los monumentos más destacados, se encuentra el Castell de San José (conocido como Castell de Guadalest) y el campanario en lo alto de la colina. Además, se pueden visitar hasta ocho museos que albergan una gran diversidad de temáticas como casas de muñecas, microminiaturas, vehículos antiguos o la Casa Orduña, la estancia nobiliaria de una familia del siglo XVIII que conserva la decoración y mobiliario de la época.

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Las rutas de senderismo o actividades de escalada también tienen cabida en este municipio y es que, bajo Guadalest se encuentra un embalse que alcanza los 236 metros de longitud