Comienza el otoño y aunque empecemos a notar que bajan las temperaturas todavía es muy buen momento para hacer alguna escapada, y si es por la provincia, mucho mejor. En Alicante tenemos muchos lugares con encanto para visitar pero también pueblos pequeños, bonitos y acogedores, que harán las delicias del visitante.

Te proponemos cinco municipios de menos de 1.000 habitantes que quizá no conocías y de los que podrás disfrutar dando un paseo, admirando sus calles o saboreando su rica gastronomía.

Penàguila

Esta localidad de la comarca de l'Alcoià de apenas 300 habitantes es de fundación cristiana en el siglo XIII, al contrario que la mayoría de las de su entorno, que fueron alquerías musulmanas. Estuvo amurallada, y se conservan pequeños lienzos de muro y dos portales: el principal, conocido como El Portalet, junto al Ayuntamiento, y el Portal de la Canya. Junto al casco urbano se encuentra el jardín romántico de Santos, donde se pueden ver, entre otros, un estanque y un laberinto.

Agres

Esta localidad de la comarca de El Comtat de unos 550 habitantes trepa literalmente sobre la cara norte de la sierra de Mariola, con un casco urbano alargado, entre cuyos extremos hay un gran desnivel. En lo más alto se encuentra el santuario de la Mare de Déu d'Agres, ya en contacto absoluto con la sierra. En la población hay varias fuentes, entre las que destaca la Font de l'Assut, en la parte alta, donde se encuentra también el lavadero. La Font del Mig y la Font de Barxeta son otros de los surtidores importantes.

Planes

Este municipio de la comarca de El Comtat de cerca de 700 habitantes tiene una especial fotogenia, con el castillo coronando el casco urbano. Es llamativo el Ayuntamiento, con una lonja porticada que da a dos plazas, llamadas Dalt Vila y Baix Vila. Otro lugar interesante es la Font Nova, en la parte más baja del pueblo, junto a la cual se encuentran el lavadero y un llamativo acueducto medieval.

La Vall d'Alcalà

Este municipio del interior de la Marina Alta está conformado por dos pueblos, Alcalà de la Jovada, la capital, y Beniaia; entre los dos apenas suman 170 habitantes. De aquí era el caudillo musulmán Al-Azraq, que en el siglo XIII se enfrentó a la conquista cristiana en lo que hoy es el norte de la provincia de Alicante, luchas en las que de alguna forma se basan las actuales Fiestas de Moros y Cristianos de toda la zona. La fuente de la plaza y un busto recuerdan a este personaje histórico en Alcalà de la Jovada.

Muy cerca se encuentra demás el despoblado de l'Atzuvieta, ruinas de un poblado abandonado con la expulsión de los moriscos en el siglo XVII.

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Tàrbena

La expulsión de los moriscos en 1609 dio pie a varias campañas de repoblación, una de las cuales tuvo Mallorca como punto de origen, y de la que Tàrbena es uno de sus mayores exponentes. En esta población del interior de la Marina Baixa, que ahora cuenta con poco más de 600 habitantes, se conservan rasgos propios del habla mallorquina, como el uso del artículo "salat", y se sigue elaborando sobrasada como hacían los primeros repobladores. La localidad es, además, un auténtico balcón sobre la costa de la Marina Baixa, ya que desde allí es posible contemplar una curiosa panorámica de Benidorm.