Nadie elige donde nace, donde se cría y, en ocasiones, donde yace. Una lotería que a millares de personas tienen la suerte de tocarle como destino la Costa Blanca. Un paraíso del que sentirse partícipe, ese sentimiento de pertenencia que se crea a partir de su patrimonio cultural, gastronómico y el folklore alicantino

La «millor terreta del món», como se le hace alusión a la provincia de Alicante es la referencia turística elegida cada año por más gente, un territorio rico por su diversidad de paisajes y contrastes. 200 kilómetros de costa y 432 kilómetros de ruta de interior conforman un mar y montaña único. 

Un viaje al centro de la tierra en las Cuevas de Canelobre, en el Cabeçó d’Or. INFORMACIÓN

Mar y montaña

La imprescindible visita a la Costa Blanca deja un amplio contraste de vistas, horizontes y actividades. Así se descubre un territorio, abarcando cada rincón, un zona que parece haberse creado para rodar una película con distintos decorados, en este caso, la vida de los que la visitan son protagonistas de cada escena que sucede en sus viajes hacia la Costa Blanca. Ser el buceador de una de aventuras mientras disfrutas de las calas más recónditas de la provincia, como la cala Moraig, en Benitatxel, la Cantalar de Cabo de las Huertas o Cap Blanc en Benidorm. Equiparte para hacer snorkelling y descubrir la reserva marina del Cabo de San Antonio o la isla sumergida de la Llosa de Benidorm

La Ruta del Faro del Albir es una de las más visitadas, gracias a sus vistas a todo el mar. INFORMACIÓN

Si esto fuera de películas también se podría realizar una nueva entrega de «Piratas del Caribe», gracias al mayor tesoro que tiene la Costa Blanca, gracias a la isla de Tabarca. Un lugar místico, rodeado de murallas, que en su día fue hogar de piratas berberiscos. Hoy, una parte de ella se completa gracias a imaginar lo que fue, y por supuesto de descubrir los grandes secretos de su reserva marina y sus praderas de poseidonias

En apenas kilómetros, las arenas y las aguas cristalinas se convierten en un paisaje montañoso, con una flora digna de visita. El sendero de 2,5km de la ruta del Faro del Albir en la Sierra de Bernia es un gran ejemplo, el poder disfrutar de una caminata con vistas al mar está al alcance de pocos. Otro camino para deleitarse con el ecosistema es el paseo ecológico de Benissa, y como culmen la Gran Ruta Costa Blanca Interior

La cala del Portitxol te hacen viajar a Grecia gracias a sus blancas casitas. INFORMACIÓN

Una travesía lineal de 432,16 km dividida en 20 etapas, la propuesta invita a conocer los contrastes paisajísticos, ambientales y culturales de la provincia de Alicante y que permite visitar interesantes vestigios históricos, descubrir mitos y leyendas, conocer distintas tradiciones, arquitectura, costumbres, gastronomía y artesanía de esta privilegiada provincia. 

En ella se podrá ascender a emblemáticas cumbres como el Pico de Aitana (1.558 m), techo de la provincia de Alicante y el Montcabrer (1.390 m), una gran travesía en la que poder atravesar zonas de densas pinadas y vegetación abundante, escarpadas pendientes e imponentes abismos, lagunas, saladares, para finalmente terminar tu recorrido en una tranquila travesía junto al Río Segura.

Y si ya nos queremos embarcar en una de las aventuras más especiales de la Costa Blanca debemos viajar hacia el centro de la tierra. Como ya escribiera Julio Verne, las Cuevas de Canelobre son un plan más que apetecible para tu recuerdo más literario. Estas cuevas de roca caliza se ubican en el núcleo de la sierra del Cabeçó D’Or, 80.000 metros cuadrados de pura imaginación en los que durante siglos sus paredes se han ido modulando gracias al agua. 

Las calas de la Costa Blanca también están rodeadas de acantilados. INFORMACIÓN

La provincia en fiestas

Las gentes que poblan las hermosas tierras de Alicante hacen de la «terreta» una zona singular. Sus costumbres y tradiciones se muestran todavía más si cabe en sus fiestas de verano. Les Fogueres de San Vicente, las fiestas patronales en honor a San Jaime en Benijófar, el Certamen de Habaneras y Polifonía de Torrevieja o los Moros y Cristianos de Orihuela, Guardamar del Segura o La Vila Joiosa son algunas de ellas. Todas, entre muchas otras, son un gran reclamo folclórico, cultural y turístico imperdible en la provincia.

Por no mencionar, no solo las festividades, sino los propios municipios que con el verano metamorfosean en zonas idílicas. Véase por la luz que le da el sol, por cómo sus aguas bañan en esta temporada sus calles o por cómo los propios habitantes reciben la época estival. Hablamos de la bellísima Altea, un pequeño paisaje en el que poder perderse. Sus callejuelas empedradas y sus casas blancas repletas de coloridas flores dan paso a miradores y una costa de más de 6 kilómetros. Su gran variedad de playas como L’Olla, Solsida, Cap Negret, Albir, Cala del Mascarat o La Roda se caracterizan por ser de guijarros o grava por la que descubrir diversos acantilados. 

Otros territorios como Denia o Guadalest se posicionan como dos de los municipios más visitados en verano. El primero destaca por una de las capitales de la gastronomía marina, su materia prima, como la gamba roja, es un manjar obligatorio. No solo por eso, sino por también su legado histórico. El castillo de Dénia y sus centenarias murallas completan el paseo a su casco antiguo. El Museo Arqueológico que se ubica en su interior, y con vistas a la bahía, también es una visita imprescindible.

Por otro lado, Guadalest sigue siendo uno de los pueblos más bonitos para visitar este verano, conjuga a la perfección con esta oferta de mar y en este caso de montaña. Sus playas fluviales complementan un turismo cultural al alcance de muy pocos territorios. Su castillo y su inglesia erijida sobre un peñasco hacen de su ruta una experiencia de las que se echan de menos. Por su vegetación y sus callejuelas excavadas en la roca. 

La ruta de la Cova del Forat es el ejemplo perfecto para ilustrar un plan de senderismo con las increíbles vistas a la Costa Blanca. INFORMACIÓN

Música y festivales

Otro de los tótems de la Costa Blanca es su manera de celebrar el verano, no solo con las fiestas patronales repartidas por todo el territorio sino también por sus festivales. Uno de los epicentros es Benidorm que celebra su Reggaeton Beach Festival, Low Festival o el Iberia Festival. En la capital de la provincia también se puede disfrutar de todos los géneros musicales gracias a los conciertos celebrados en la Plaza de Toros o el Área 12. Y si viajamos hacia el sur, el Rabolagartija de Villena o el Brilla Torrevieja son año tras año una prioridad para los más festivaleros. 

El verano se presenta como una oportunidad para aprovechar el tiempo descubriendo un territorio abierto al misterio, la fiesta y por supuesto a la cultura. Una Costa Blanca para comérsela desde norte a sur, una provincia para compartir costumbres y tradiciones con los pueblos más bonitos y los rincones más secretos. Pese a que la provincia de Alicante sea más que conocida por sus extensas playas y calas, la «terreta» da todavía más juego si se habla de combinar el mar y la montaña con sus cimas y pueblos.