Si pensamos en pueblos costeros Mediterráneos la mente se nos va hasta calas con casitas blancas de puertas azules. Todo parece indicar que estamos en las islas griegas, pero no es así. Y es que en plena provincia de Alicante se esconde un rincón paradisiaco. Se trata de la cala del Portitxol (también llamada cala de la Barraca por las casitas de pescadores que hay junto a la orilla).

Esta cala es uno de los lugares más fotografiados de la provincia de Alicante. Y razones no le faltan. Este rinconcito del Mediterráneo es un auténtico paraíso de aguas cristalinas y vegetación entre acantilados.

Cala del Portitxol, un paraíso junto al mar

La cala del Portitxol destaca en primer lugar por sus claras aguas, ideales para relajarte, practicar snorkel o submarinismo y disfrutar de su rico fondo marino. La cala no tiene arena. En su lugar hay grava y piedras por lo que es aconsejable llevar escarpines para caminar más cómodamente por la zona. A unos 300 metros de la orilla se encuentra la Illa del Portitxol, declarada Bien de Interés Cultural, y que cuenta con restos arqueológicos.

Cala Barraca o Portitxol. ED

Pero si por algo se ha convertido en una de las calas más fotografiadas en Instagram es por sus casitas blancas con puertas y ventanas azules, al más puro estilo Mediterráneo. Estas construcciones son viviendas privadas de pescadores y muchas de ellas tienen hasta la barquita en la puerta. Los escalones de acceso a las casas se han convertido en el lugar ideal para las poses de los instagramers.

Las embarcaciones se apoderan en verano del Cap Negre de Xàbia

A su alrededor, un acantilado lleno de vegetación que le da al lugar el toque paradisiaco final. Tanto es así, que una vez allí puedes creer perfectamente que te encuentras en una isla griega.

Así es la cala del Portitxol

Esta cala tiene unos 900 metros de largo y está situada entre el Cap Negre y el Cap Prim. El acceso puede hacerse en coche desde la carretera del Cabo de la Nao. Antes de llegar a la cala hay una zona de aparcamiento pero suele llenarse rápidamente, por lo que te recomendamos que vayas temprano si quieres pillar un buen sitio para poner la toalla. También puede accederse a la cala a pie descendiendo desde el mirador de la Cruz del Portitxol en un paseo que no te llevará más de 15 minutos.

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En verano cuenta con servicio de vigilancia y alquiler de hamacas y sombrillas. También hay dos bares cercanos. A pesar de que en verano suele estar muy concurrida, normalmente la gente que acude hasta aquí busca tranquilidad y relax junto al mar. Desde 2019 el ayuntamiento instaló una barrera de acceso que se baja cuando ya no quedan plazas de aparcamiento libres.