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Lo de Mercedes

Mercedes Milá.

Lo de Mercedes Milá ha llegado demasiado lejos en este segundo paquete de Milá vs. Milá que acaba de concluir. Todavía no se me va de la cabeza la conversación con Maribel Verdú. Vamos a ver, me parece muy bien que en una cafetería Mercedes Milá se interesase por cómo funciona la relación sexual de la actriz con su pareja, el productor Pedro Larrañaga, después de tantos años de relación. Pero delante de las cámaras de televisión, en un formato televisivo, como parte de un cuestionario para compartir con unos espectadores no creo que fuese una cuestión pertinente. Máxime, llegando a tal grado de sobreactuación. Que la que parecía actriz con sus aspavientos y expresiones gestuales era la Milá y no Verdú, que es la que se ha ganado la vida con la interpretación. Además, no se conformó Mercedes con una insinuación. Creyéndose que todavía habitaba el plató de Gran Hermano, hurgaba una y otra vez en el tema. Lo que habría merecido un sonoro «a ti que te importa» por parte de la invitada.  

En su exceso permanente, Mercedes Milá se permitió tirar los tejos a Imanol Arias. Aunque este personaje tiene tantas aristas, que sus postulados también darían para no pocos análisis. 

Después de haber visto las doce entregas de Milá vs. Milá queda a los espectadores el ejercicio más interesante. Tirar del original, regresar a Buenas noches, El martes que viene, De jueves a jueves o el Dos por dos que compartía con Isabel Tenaille (están en la web de rtve) y decidir qué comunicadora prefieren; si la de hace cuatro décadas o la de ahora mismo. Que cada cual saque sus conclusiones.

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