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Opinión

Cipriano Torres

Culo, nariz, oreja

E s el recorrido del héroe. Culo, nariz, oreja, oreja. La gloria es sutil aunque pueda ser estruendosa, pero esa inmaterialidad se sustenta sobre un armazón carnal, corpóreo. Me toco para saberme. Se toca para sentirse seguro. Es Rafa Nadal y su recorrido corporal, lo que le da estabilidad y seguridad antes de lanzar con su izquierda la pelota. Se toca el culo, y tiene la certeza de que es su culo, su yo. Culo, nariz, oreja, oreja. A veces, según mande la inconsciencia, el recorrido hace otras paradas. Se toca el culo, se coloca con notable pericia el paquete, se lleva la mano a la nariz, y satisfecho en esas milésimas de segundo, sabiendo que todo está en su sitio, dirige los dedos a una oreja como si el pelo se hubiera salido de su lugar, y luego, terminando el ritual, se los lleva a la otra para hacer lo mismo. Todo en paz. Puede seguir. Así una y otra vez. El domingo, igual.

Fueron cuatro horas de lucha. España ganó otra Copa Davis. Una victoria a la altura del derrotado, Argentina, y del grandullón Martín del Potro. Lloro si un gigante llora. El realizador de TVE metía a veces primeros planos de una belleza asombrosa. Partía la imagen, y enfrentaba a los atletas a velocidades tan lentas que ningún ojo podría verlas sin la ayuda de sofisticadas cámaras. Otras elegía planos del público, y el rey se colaba en algunos. Fatal. Don Juan Carlos queda fatal en los primeros planos con esas gafas negras, entre La niña la Puebla y Stevie Wonder. ¿No sería mejor enseñar el moratón? Se dice que el equipo español fue tan solidario que sacaron a un vendedor del cupón para reintegrarlo en la sociedad. Ni caso. ¿Señor, descansó bien en Sevilla? Tres días a tutiplén. Qué guay. Como el culo de Nadal, todo en su sitio. Podemos seguir.

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