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Ni seis euros al mes

La beca completa para el comedor escolar que da la Conselleria de Educación resulta que no es íntegra, una incongruencia más de las muchas con las que se nutre la Generalitat. Quienes son «agraciados» con la ayuda es porque sus familias acreditan una insolvencia que se puede definir compasivamente como miseria: 400 euros mensuales. Aún así, el Consell les obliga a pagar seis euros al mes por niño. Como no pueden hacer frente ni siquiera a ese mínimo pago, y Educación se encoge de hombros, son Cáritas y Cruz Roja las entidades que van a hacer frente a ese dinero para garantizar que niños que no tienen qué comer en sus casas puedan comer una vez al día, de lunes a viernes. Llegado a este punto, uno se pregunta para qué sirven sus impuestos. Debería ser Bienestar Social la que resolviera los problemas derivados de la pobreza, pero se está malacostumbrando a que Cáritas y Cruz Roja le saquen las castañas del fuego. Los impuestos los gastan, entre otros asuntos, en pagar a asesores que les recomiendan que miren para otro lado, porque saben que a los muy pobres muy pobres no les quedan ganas ni de votar.

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