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Una moneda propia

Hay en el mundo enormes cantidades de dinero fluyendo por los cauces más insospechados. El dinero nace en los bancos centrales, recorre distancias inverosímiles, cruza fronteras, atraviesa decenas de países y desemboca en Google, es un decir, o en Facebook o en la Coca Cola, no sé, no resulta fácil seguirle la pista. Durante su recorrido, se le suman afluentes que vienen de aquí y de allá, provocando crecidas que modifican los lechos y remueven los limos del fondo. De ahí que con frecuencia llegue sucio a sus destinos finales. No importa, porque el dinero es lavable. Si buscas en internet el sintagma "lavado de dinero", encuentras más de cincuenta millones de entradas. Además de lavarlo, lo puedes blanquear, como los dientes, da igual lo asqueroso que se haya puesto a lo largo de su aventura existencial.

El dinero con el que usted paga el recibo de la luz es uno de esos afluentes. Un afluente pequeño, claro está, apenas un arroyo, pero la suma de todos los regatos da lugar a caudales increíbles que se suman a la corriente principal para desembocar en los Sótanos del Tío Gilito. Lo del Tío Gilito es una licencia para hacer ver que el dinero grande llega a muy pocas manos. Usted y yo estamos acostumbrados al dinero pequeño, que es el que escupe el cajero automático por esos labios sin dientes, pero de puro acero, al que acudimos de forma regular como los penitentes acuden al confesionario. Tengo muy estudiada esa ranura que nunca se equivoca. No se ha dado el caso de que, solicitándole cien euros, escupiera ciento veinte. Los cajeros automáticos son contenedores de flujos. Carecen de pérdidas, en fin, aunque estén muy ancianos.

El dinero adopta unas formas u otras según le convenga. Parte de su viaje lo efectúa en dólares, parte en euros, libras y demás disfraces, y parte en criptomonedas. Las criptomonedas son como esos ríos que se esconden bajo tierra aquí para emerger misteriosamente allí transformados por el soterramiento. La mayoría de las veces los ríos de dinero se cubren de forma artificial, con ingeniería civil, para evitar que el público, desde los puentes, observe la manipulación a que es sometido por los especuladores. Ahora dicen que Facebook va a crear una moneda propia.

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